“Los profesionales buscan trabajar en empresas donde puedan desarrollarse, aprender de manera continua y sentir que su trabajo tiene impacto”, considera Rosana Rueda, gerenta de Personas y Valores de BBVA.
“En ese sentido, hay varios factores claves: una cultura que vivencia sus valores, líderes que desarrollan el talento, que escuchan activamente y dan feedback genuino, oportunidades de crecimiento y un propósito claro con el que las personas puedan identificarse. En BBVA trabajamos con una mirada integral de la experiencia de nuestros colaboradores, promoviendo entornos inclusivos, modelos de trabajo flexibles y herramientas de desarrollo que permitan potenciar el talento y generar bienestar de manera sostenible”, indica la ejecutiva.
¿Qué cambia en una compañía cuando RR.HH. deja de ser solo un área operativa y se vuelve un actor estratégico?
Cuando Recursos Humanos ocupa un rol estratégico, cambia la forma en que la organización toma decisiones y proyecta su crecimiento. Las personas dejan de ser vistas únicamente como un recurso y pasan a ser un diferencial competitivo.
Eso implica que RR.HH, o Talento y Cultura, como nos llamamos en BBVA, participe activamente en las conversaciones de negocio, sea un aliado estratégico, anticipando capacidades futuras, acompañando procesos de transformación y ayudando a construir culturas organizacionales alineadas con los desafíos del contexto.
En un escenario atravesado por la digitalización, la evolución tecnológica y nuevas expectativas laborales, tenemos un rol clave para impulsar la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y el liderazgo.
Además, un enfoque estratégico nos permite trabajar con datos, medir impacto y diseñar iniciativas que contribuyan tanto a la experiencia de las personas como a los resultados del negocio. Hoy no se puede pensar en la transformación de una organización sin una estrategia de talento sólida.
El desafío de la convivencia
¿Qué desafíos plantea gestionar equipos con trayectorias, edades y expectativas muy distintas?
La diversidad generacional y de trayectorias representa un enorme valor para las organizaciones, pero también plantea el desafío de gestionar expectativas muy diversas respecto del trabajo, el desarrollo profesional y el equilibrio entre vida personal y laboral.
Hoy conviven en BBVA personas que priorizan estabilidad y carrera de largo plazo con otras que buscan experiencias más dinámicas, aprendizaje acelerado y flexibilidad. El desafío que tenemos las empresas es evitar modelos homogéneos y construir propuestas más customizadas.
Esto requiere liderazgos más empáticos, capaces de escuchar, comprender distintas motivaciones y generar espacios donde cada persona pueda aportar desde su singularidad. En BBVA creemos que la diversidad de miradas fortalece a los equipos y potencia mejores resultados.
¿Qué elementos antes considerados beneficios hoy son apenas condiciones mínimas de permanencia?
Hay prácticas que hace algunos años eran percibidas como beneficios diferenciales y que hoy forman parte de las expectativas básicas del talento.
Las oportunidades de desarrollo, la formación continua y el acceso a herramientas tecnológicas adecuadas para trabajar sin duda dejaron de ser un “plus” para convertirse en condiciones esenciales.
En este contexto, el gran desafío es construir experiencias laborales consistentes y alineadas con las expectativas de un talento cada vez más exigente y consciente de lo que busca en una organización.












