“Hoy las organizaciones convivimos con un escenario en el que las personas esperan mucho más que una propuesta laboral tradicional. Buscan desarrollo, bienestar, flexibilidad y experiencias de trabajo más humanas. Y, al mismo tiempo, las compañías necesitamos sostener competitividad, eficiencia y capacidad de transformación permanente. En nuestra organización entendemos que esa tensión no se resuelve eligiendo entre personas o resultados. Creemos en un modelo que crece con las personas. El desarrollo sostenible del negocio solo es posible cuando el talento, que es la base de la compañía, puede desplegar su máximo potencial –define Mauro Storero, gerente de Capital Humano de Sancor Salud–. Por eso trabajamos sobre la experiencia del colaborador en la que el clima, los beneficios, el desarrollo y la propuesta económica forman parte de una misma conversación. Por supuesto que hoy se suma, en contextos de cambio acelerado, la innovación y la IA. Es clave construir culturas capaces de acompañar las expectativas de las personas sin perder agilidad ni foco estratégico”, indica el ejecutivo.
¿Qué exige la gestión de equipos intergeneracionales y diversos en su relación con el trabajo?
Gestionar equipos diversos hoy exige líderes capaces de integrar miradas, trayectorias y formas distintas de vincularse con el trabajo. Conviven generaciones con expectativas muy diferentes respecto al desarrollo profesional, la flexibilidad, la comunicación o el equilibrio entre vida personal y laboral. Y a eso se suma una diversidad cultural, territorial y de experiencias que atraviesa a toda la organización. En nuestro caso, entendemos la gestión de talento como un eje estratégico. Creemos que nuestras diferencias amplían la capacidad colectiva de innovar, entender a nuestros asociados y generar mejores respuestas. Y que los perfiles que se necesitan para el futuro de la compañía van cambiando, de acuerdo con el contexto. Por eso impulsamos iniciativas concretas que acompañan las distintas etapas de la experiencia laboral, como programas de onboarding para nuevos ingresos, desarrollo a través de nuestra Universidad Corporativa, espacios de formación continua para todos los equipos, Club para el desarrollo de los líderes, acompañamiento en procesos de offboarding.
Alinear comunicación con experiencia
¿Qué valora hoy el talento a la hora de elegir una empresa?
El talento hoy busca organizaciones coherentes. Empresas en las que exista alineación entre lo que se comunica y lo que realmente se vive en la experiencia cotidiana. Las personas valoran culturas cercanas, posibilidades de crecimiento, liderazgo humano, buen clima, escucha activa y propósito. Buscan trabajar por proyectos, generar redes con otros perfiles. Y por supuesto, observan cómo la organización aborda temas como diversidad, inclusión, aprendizaje y desarrollo profesional. Desde esas expectativas y exigencias, trabajamos para construir una experiencia integral del colaborador, en la que cada persona pueda sentirse parte, crecer y proyectarse. Hoy atraer talento no depende únicamente de beneficios. Depende, sobre todo, de la capacidad de construir confianza y ofrecer una cultura auténtica, humana y sostenible. Reclutar grandes talentos es un desafío, que para nosotros es clave. No esperamos pasivamente que nos vengan a buscar, sino que salimos al mercado a buscar los perfiles que necesitamos.
¿Cómo se integran hoy el bienestar y la performance dentro de la estrategia de gestión de personas?
Durante muchos años bienestar y performance parecían conceptos separados. Hoy entendemos que son absolutamente complementarios. No existe alto desempeño sostenible con equipos agotados, desconectados o sin sentido de pertenencia. Y tampoco alcanza con generar bienestar si las personas no encuentran desafíos, desarrollo y objetivos compartidos. Nuestros valores organizacionales promueven una cultura donde aprender, colaborar, innovar y evolucionar son comportamientos esperados. Porque entendemos que el futuro del trabajo requiere personas preparadas para adaptarse, pero también organizaciones capaces de acompañar esos procesos desde una mirada humana. Integrar bienestar y performance implica trabajar sobre liderazgo, reconocimiento, salud integral, aprendizaje continuo, flexibilidad y equidad. Pero, sobre todo, implica construir entornos en los que las personas puedan dar lo mejor de sí mismas de manera sostenible en el tiempo.












