La Inteligencia Artificial (IA) empezó a ocupar un lugar operativo en dos instancias sensibles del ciclo de incorporación de personal: la selección y el onboarding. El enfoque apunta a que la experiencia del ingreso sea consistente desde antes del primer día, conectada con la cultura organizacional y capaz de reducir la rotación temprana, un factor que impacta en costos de reclutamiento y capacitación.
María Fernanda Sassone, People Manager de Mandü by Visma, sostiene que “la Inteligencia Artificial (IA) está transformando los procesos de Selección y Onboarding en Recursos Humanos”. En su planteo, el objetivo es que el nuevo colaborador “se sienta a gusto y decida quedarse”, y que el área de Recursos Humanos cuente con una estrategia clara apoyada en tecnología.
En la etapa de selección, la IA se aplica a la búsqueda y al análisis de perfiles para puestos específicos, además de la coordinación de entrevistas. En onboarding, los agentes de IA “bien configurados” se orientan a mejorar la integración, la identificación con la empresa y el engagement del ingresante. La lógica detrás de esa automatización es disminuir fricciones y homogeneizar la experiencia en procesos que, en organizaciones con múltiples incorporaciones, suelen escalar en volumen y complejidad.
Como referencia de contexto, se cita un estudio de Michael Page: el 49% de los empleados consideró dejar su compañía tras el primer día, y solo el 47% se sintió completamente respaldado. En ese marco, una planificación deficiente en los días previos y durante el debut laboral puede derivar en una salida temprana. La incorporación de agentes de IA busca alinear las expectativas del ingresante con la realidad de la empresa y reforzar la cultura corporativa y el valor de la marca empleadora.
El esquema propuesto divide la experiencia en tres momentos: antes del primer día, el primer día y los primeros meses. En el caso de Mandü, se menciona la tecnología de Lara, un agente de IA para facilitar tareas del equipo de People. En los días previos, la automatización puede resolver y confirmar logística (uniforme, sucursal asignada o restricciones alimentarias para el desayuno de bienvenida), captar feedback mediante eNPS (employee Net Promoter Score, indicador de satisfacción y recomendación) y responder consultas frecuentes con disponibilidad 24×7.
Durante la incorporación efectiva, la IA puede integrarse con canales como WhatsApp, Slack o Teams; habilitar encuestas para medir clima y detectar alertas; responder preguntas con apoyo en una base de conocimiento; y enviar notificaciones, recordatorios y felicitaciones. También se incluye la segmentación por roles para que cada responsable —por ejemplo, un HRBP o un encargado de logística— acceda solo a reportes y alertas pertinentes.
En los primeros 180 días, el foco se ubica en reducir la rotación temprana y acelerar el tiempo hasta alcanzar la “productividad funcional”, definida como un enfoque que prioriza el equilibrio entre eficiencia y bienestar mental. Se proponen encuestas automáticas en hitos (días 1, 15, 30, 60, 90 y hasta 180), confirmación de accesos y gestiones administrativas en las primeras semanas, y alertas ante respuestas negativas, con tickets para intervención.
Mandü reporta, a partir de su experiencia, 82% de retención de nuevos colaboradores, 54% de mayor engagement, 89% de consultas automatizadas y un incremento de 2,3 en la productividad del equipo de RR.HH. También se incluye una referencia de Gallup: “cuando el onboarding se hace bien, las tasas de retención pueden aumentar un 50% y la productividad un 62%”, dijo Gallup, en LKD.












