La industria alimentaria atraviesa un cambio en los criterios de compra: además de sabor o precio, crece la búsqueda de productos que sumen un beneficio nutricional adicional. En ese marco, AMG elaboró un Top Five de categorías de ingredientes funcionales que concentran buena parte de la decisión de compra y que aparecen entre las más requeridas, por volumen, para el desarrollo de nuevos productos.
Los alimentos funcionales se definen como aquellos que, además de aportar nutrientes y cubrir una necesidad alimentaria básica, contienen componentes asociados a beneficios adicionales para ciertas funciones del organismo, dentro de una alimentación equilibrada. El interés se vincula con consumidores más informados, que leen etiquetas, comparan aportes nutricionales, buscan trazabilidad y valoran la sustentabilidad, lo que empuja a las marcas a repensar formulaciones y alternativas.
Proteína y fortificación de precisión
En el primer lugar del listado aparece la proteína de levadura, obtenida por fermentación. El ingrediente no requiere tierra fértil ni ganado y contiene más del 80% de contenido proteico, con un perfil completo de aminoácidos esenciales. AMG también la destaca por no contener alérgenos y por consumir mucha menos agua, energía y suelo que otras alternativas.
El documento ubica a esta categoría dentro de un mercado con proyección de crecimiento: el mercado global de ingredientes producidos por fermentación de precisión proyecta pasar de US$ 5.020 millones en 2025 a US$ 36.310 millones en 2030. En cuanto a aplicaciones, se menciona su uso frecuente en bebidas, barras nutricionales, panificados, yogures, galletitas y suplementos.
El segundo grupo corresponde a vitaminas y minerales, con un enfoque de fortificación segmentada. La lógica, según el relevamiento, se aleja del multivitamínico genérico y se orienta a fórmulas por edad, género, momento del día o necesidad específica. La demanda incluye desde bebidas para el rendimiento matutino hasta lácteos para la salud ósea de adultos mayores, y atraviesa categorías como lácteos, cereales, bebidas y snacks.
Fibras, salud cardiovascular y energía funcional
En el tercer lugar figuran los betaglucanos, fibras solubles presentes en la avena y en ciertas levaduras. Se los vincula con una base científica y con aprobaciones de autoridades sanitarias para la salud cardiovascular, principalmente por su capacidad de reducir el colesterol LDL y mejorar el control glucémico. El texto señala que ganan espacio en cereales, panificados y bebidas funcionales.
La fibra ocupa el cuarto puesto, asociada a la conversación sobre salud intestinal y microbiota. La búsqueda de prebióticos y de fibras solubles e insolubles se traduce en incorporaciones en panificados, lácteos, bebidas y snacks.
El quinto ingrediente es la cafeína, que se expande más allá del café y se integra en formatos como bebidas listas para consumir (RTD), geles deportivos, gomitas, aguas saborizadas y hasta los propios granos. “La innovación en ingredientes es lo que permite que las marcas respondan a esa demanda”, dijo Ignacio Aguirre, CEO de AMG.












