viernes, 4 de septiembre de 2026

TripWip y el debate sobre empleo: medir el aporte económico más allá de la nómina

El CEO y cofundador de la plataforma plantea que la tecnología permite operar con equipos más reducidos y abrir nuevas fuentes de ingresos para miles de personas mediante economía colaborativa, un enfoque que desplaza el foco desde la propiedad hacia el acceso y el uso compartido de activos subutilizados.

Durante buena parte del siglo XX, el tamaño de la nómina fue uno de los indicadores más visibles del aporte económico de una empresa. La lógica era directa: para producir más bienes o prestar más servicios, las organizaciones ampliaban sus equipos. Ese vínculo entre crecimiento y expansión de personal aparece hoy tensionado por el avance tecnológico y por modelos de negocios basados en plataformas.

Juan Manuel Pancic, CEO y cofundador de TripWip, sostiene que las nuevas tecnologías están transformando ese paradigma. Plantea que empresas que hace apenas unos años hubieran necesitado equipos de 50 o 100 personas para operar hoy pueden alcanzar el mismo nivel de actividad con estructuras más reducidas. En su planteo, no se trata de que el trabajo haya desaparecido, sino de que gran parte de las tareas repetitivas, administrativas y operativas pueden resolverse con tecnología.

El directivo reconoce que, a primera vista, este escenario suele leerse como una amenaza para el futuro de la economía. Sin embargo, propone ampliar el encuadre: mientras algunas compañías requieren menos colaboradores directos, también se crean nuevas formas de generar ingresos para personas que antes no participaban de esa actividad económica. En esa línea, sostiene que el impacto de una organización no se limita al empleo interno, sino que también se expresa en su capacidad de generar oportunidades económicas para terceros.

Esa transformación se inscribe en el concepto de economía colaborativa. En ese marco, Pancic retoma la definición de Arun Sundararajan, profesor de la Universidad de Nueva York (NYU) y experto en la economía de los bienes digitales, para describir el pasaje desde un modelo centrado en la propiedad —comprar para uso exclusivo— hacia otro basado en el acceso y el uso compartido, potenciado por plataformas digitales.

El cambio también se refleja en hábitos de consumo y movilidad. Pancic menciona el acceso a departamentos por medio de Airbnb y a viajes en Uber, y lo traslada al plano empresarial: las organizaciones pueden presentarse como plataformas con una plantilla más reducida, pero habilitando que muchas personas ofrezcan bienes y servicios que pueden ser lucrativos.

En el caso de TripWip, describe que la tecnología permite administrar una red amplia de usuarios y vehículos sin reproducir la estructura que habría requerido una compañía tradicional. En ese esquema, activos existentes pueden dejar de permanecer ociosos y pasar a generar valor: “Un auto que permanecía estacionado la mayor parte del tiempo deja de ser un costo para convertirse en un recurso productivo”. También señala que estos modelos abren oportunidades sin exigir grandes inversiones iniciales, ya que no requieren crear nuevos activos, sino utilizar mejor los que ya existen.

Para Pancic, el factor principal de este nuevo paradigma es la confianza. Contrasta la forma en que grandes empresas construyen relaciones —apoyadas en regulación y reputación— con el modelo P2P (peer-to-peer o de par a par), en el que las plataformas facilitan intercambios entre particulares y las personas esperan que se cumplan las condiciones pactadas.

Desde esa base, propone revisar cómo se mide el aporte económico: “Evidentemente, el único indicador no puede ser la cantidad de empleados en nómina”.