“Estamos en un momento en el que el trabajo se redefinió como un todo: las empresas escuchan a las personas y las ven como un activo fundamental para sus negocios. Se dio una reconfiguración tal que hoy se apunta a funcionar como plataformas de desarrollo humano y también desde el lado de las personas, hay una búsqueda en la que se prioriza coincidir con los valores e ideales de las compañías que eligen para trabajar y las causas que los interpelan en su vida -indica Damián Greisoris, gerente de Recursos Humanos de Natura Mercado Sur-. En nuestro caso, somos pioneros en esto. Incentivamos una cultura de escucha, participación y acompañamiento al colaborador porque para Natura las personas están en el centro y son las que hacen posible que las cosas sucedan, que la compañía como un todo prospere”, asegura el ejecutivo.
“Trabajamos continuamente en su bienestar y desarrollo desde nuestros orígenes. Entendemos a la organización como inseparable de las relaciones humanas y nuestro crecimiento va de la mano de las personas. Porque somos una empresa de vínculos, no solo una compañía de belleza. Movilizamos a nuestros colaboradores al trabajo en conjunto, a perseguir fines compartidos y continuamente los estamos escuchando para ir adecuando nuestra propuesta de valor a lo que necesitan para desarrollarse plenamente profesional y personalmente; apuntando a impulsar ese equilibrio”, señala Greisoris.
¿Cómo se evita que la inclusión sea solo una política reputacional y se transforme en una práctica de negocio?
Tenemos que evitar verlo como un cupo a cumplir. Nuestras organizaciones puertas adentro deben ser reflejo de lo que vemos en la sociedad; y la sociedad es diversa en su totalidad. Esa diversidad enriquece al todo y genera multiplicidad de voces y de miradas.
En un mundo en que las crisis sociales y ambientales siguen avanzando y las desigualdades se reproducen, tenemos la obligación y la responsabilidad como agentes de transformación de reforzar nuestros compromisos con la diversidad, equidad e inclusión manteniendo el tema como una prioridad en nuestras agendas.
En Natura trabajamos por la regeneración social y ambiental como premisa, y bajo este paraguas, consideramos absolutamente necesario sostener una mirada inclusiva y diversa, aún más en momentos desafiantes. Lo hacemos de diferentes maneras: impulsando políticas de equidad salarial, garantizando equidad de oportunidad entre mujeres y varones, impulsando conversaciones sobre estos temas dentro de nuestros equipos, realizando espacios de sensibilización con perspectiva de género a colaboradores y líderes, trabajando por la inclusión de personas con discapacidad; entre otras acciones. Y tenemos metas medibles y ambiciosas para lograrlo.
Una responsabilidad
¿Cómo se traduce la diversidad de trayectorias y expectativas en una dinámica de equipo realmente productiva?
La diversidad no es una barrera para ser productivos. De hecho la diversidad trae pluralidad de voces, de opiniones a la mesa que pueden generar nuevos puntos de vista o formas distintas de hacer las cosas. Nos desafían a pensar fuera de la caja y a ser mejores todos los días. Tenemos que promover entornos y culturas de colaboración que reconozcan el valor de cada persona, en donde convivan diferentes saberes y se potencie el diálogo para que todos puedan dar lo mejor de sí y sus perspectivas sean valoradas. Las personas aumentan su creatividad, su innovación y su capacidad de resolver problemas complejos siempre que se sienten escuchadas y que su voz vale.
¿De qué manera conviven la presión por resultados con la necesidad de construir entornos saludables?
Hoy sabemos que resultados y bienestar no compiten; se potencian. Los equipos que trabajan en entornos saludables son más comprometidos, creativos y resilientes. Los resultados deben ser movilizadores de las personas pero nosotros como líderes tenemos que generar los entornos para que eso suceda. Tenemos una responsabilidad. Sobre todo en un contexto en el cual investigaciones recientes de organismos internacionales advierten que el estrés sostenido, la sobrecarga digital, los problemas de sueño, la eco-ansiedad y el burnout están a la orden del día. Las distintas crisis sociales, económicas y ambientales nos muestran un agotamiento psicológico en las personas y debemos evitar que el lugar de trabajo potencie esas sensaciones. Tenemos que trabajar en organizaciones más humanas, empáticas y conectadas con lo que les pasa a las personas. Desde una mirada regenerativa, creemos que el trabajo debe ser una fuente de desarrollo humano y salud emocional. Porque cuando las personas están bien, prosperan las sociedades, los negocios y el todo.












