IT Patagonia quedó segunda en su categoría en un ranking de Great Place to Work para talento mayor de 55 años

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IT Patagonia fue reconocida por Great Place to Work como una de las 20 mejores empresas para trabajar en la Argentina para personas mayores de 55 años. En esa medición, la compañía alcanzó el segundo puesto en la categoría de organizaciones de entre 251 y 1.000 colaboradores.

El reconocimiento se inscribe en un contexto en el que, de acuerdo con el planteo de la empresa, la edad todavía opera como una barrera para muchos profesionales. En particular, se mencionan prejuicios vinculados con la capacidad de adaptación, el manejo de nuevas tecnologías o la disposición frente al cambio, factores que pueden condicionar las oportunidades laborales de quienes integran la llamada Generación Silver.

“Nos llena de orgullo recibir este reconocimiento porque refleja una forma de entender el talento que venimos construyendo como organización. Creemos que la experiencia, el conocimiento y las distintas miradas que aporta cada generación enriquecen a los equipos y nos permiten construir una cultura más diversa y preparada para los desafíos que tenemos por delante”, dijo Carolina Olivera, People, Culture and Sustainability Director de IT Patagonia.

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Olivera sostuvo que la diversidad generacional también puede funcionar como una herramienta para potenciar el intercambio de conocimientos dentro de los equipos. En ese sentido, remarcó que en la industria tecnológica la convivencia entre generaciones adquiere un peso particular por el aporte de profesionales con trayectorias extensas: “En la industria tecnológica, esta convivencia cobra particular importancia: profesionales con trayectorias extensas aportan experiencia, conocimiento de tecnologías que siguen siendo críticas para numerosas organizaciones y herramientas desarrolladas a lo largo de diferentes ciclos de transformación”.

La ejecutiva agregó que las personas mayores de 55 años atravesaron “en primera persona” buena parte de la transición desde un entorno analógico hacia el digital, y que esa experiencia puede ser un activo en un escenario de cambios tecnológicos acelerados y necesidad de aprendizaje y reconversión continua.

“Muchas veces se asocia la edad con una menor capacidad para adaptarse, cuando la trayectoria de estos profesionales demuestra precisamente lo contrario. Son personas que atravesaron enormes transformaciones tecnológicas y laborales, aprendieron a trabajar con nuevas herramientas y modelos y siguen desarrollando capacidades. El desafío para las empresas es dejar de mirar la edad como un límite y empezar a mirar con mayor profundidad qué puede aportar cada persona”, afirmó.

En esa línea, Olivera planteó que el trabajo intergeneracional favorece dinámicas de aprendizaje bidireccional, con mentoría y transferencia de conocimiento hacia perfiles más jóvenes, y a la vez incorporación de nuevas perspectivas en el intercambio cotidiano. También vinculó el tema con la extensión de la vida laboral y con trayectorias “cada vez más largas y menos lineales”, en las que muchas personas continúan trabajando y asumiendo desafíos después de los 55, 60 e incluso 70 años.

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