El problema para José Antonio Kast ya no parece responder a una mala semana. Los datos comienzan a configurar una tendencia.
La última medición de Agenda Criteria muestra que la aprobación del Presidente chileno cayó al 30%, tres puntos menos que una semana atrás, mientras la desaprobación avanzó otros tres puntos y llegó al 58%. Es el peor registro desde el comienzo de su gobierno.
Pero el movimiento semanal explica apenas una parte del cambio. En marzo, Kast tenía una aprobación del 46% y una desaprobación del 30%. Desde entonces perdió 16 puntos de respaldo y sumó 28 puntos de rechazo. La relación se invirtió: pasó de un saldo favorable de 16 puntos a una brecha negativa de 28.
El estudio de Criteria fue realizado entre el 3 y el 4 de septiembre sobre 811 personas mayores de 18 años residentes en Chile. Se trata de una encuesta en línea no probabilística, con resultados ponderados por zona, sexo, edad y nivel socioeconómico.
El problema empieza a ser la economía
Hay un indicador que puede resultar más relevante para el Gobierno que la propia popularidad presidencial.
El 51% de los consultados considera mala la situación económica de Chile. En abril era el 42%. Apenas el 3% la considera buena, contra el 5% cuatro meses atrás. La categoría intermedia —regular— también retrocedió, del 53% al 46%.
No se trata solamente de cómo se percibe el presente, sino también de la dirección que los chilenos creen que tomó el país.
El 52% considera que Chile retrocede, siete puntos más que en abril. Otro 36% entiende que permanece igual y apenas el 12% cree que avanza. Cuatro meses atrás, este último grupo representaba el 16%.
La combinación introduce un cambio relevante en el clima político. Cuando la situación presente se percibe como negativa, pero persisten expectativas de mejora, un Gobierno conserva margen. Cuando también comienza a extenderse la idea de retroceso, la discusión se traslada de los resultados inmediatos hacia las expectativas.
Kast empieza a recibir la factura
Otro movimiento de la encuesta permite medir cuánto tiempo conserva un Gobierno para responsabilizar a la administración anterior por los problemas que enfrenta.
En julio, el 40% señalaba principalmente los problemas heredados del Gobierno anterior y el 30% responsabilizaba a las decisiones de la administración actual. Dos meses después, las posiciones se invirtieron.
Ahora, el 38% atribuye principalmente los problemas de seguridad, economía y empleo a las decisiones del Gobierno de Kast. El 32% apunta a la herencia recibida y el 26% considera que existe una combinación de factores.
Es la primera vez en esta serie que la responsabilidad atribuida a la administración actual supera a la correspondiente al Gobierno anterior.
Los gobiernos nuevos suelen disponer durante sus primeros meses de un activo político: la posibilidad de explicar una parte de las dificultades presentes por las condiciones que recibieron. Ese margen disminuye con el paso del tiempo y la responsabilidad comienza a desplazarse hacia quien gobierna.
Los números de Criteria indican que Chile puede estar atravesando ese punto de inflexión.
La percepción sobre el plan económico también se deteriora
El problema no se limita a los resultados. También cambió la evaluación sobre la capacidad del Gobierno para modificarlos.
En junio, el 32% de los consultados consideraba que existía un plan claro para impulsar el crecimiento económico. En septiembre esa proporción cayó al 20%.
En sentido contrario, quienes creen que el Gobierno no tiene un plan claro y está improvisando pasaron del 30% al 42%.
En empleo, el resultado es todavía más marcado. Sólo el 17% percibe un plan claro para generar puestos de trabajo, frente al 27% de junio. La proporción que identifica improvisación pasó del 30% al 45%. Otro 29% considera que existen algunas ideas, pero no un plan definido.
Así, casi tres de cada cuatro consultados no identifican una estrategia clara en materia de empleo.
Para Kast, esta dimensión puede resultar más difícil de revertir que una caída puntual de popularidad. La aprobación presidencial puede responder rápidamente a acontecimientos políticos o modificaciones de la agenda pública. La confianza en la capacidad de una administración para conducir la economía suele depender de resultados más persistentes.
Una discusión constitucional que Chile tampoco cerró
La encuesta fue difundida cuando se cumplen cuatro años del plebiscito constitucional de 2022.
El resultado presenta una aparente paradoja.
El 39% continúa considerando que el triunfo del Rechazo fue bueno para Chile, exactamente la misma proporción que un año atrás. Sin embargo, quienes creen que fue malo aumentaron del 30% al 33%, mientras los que lo consideran indiferente bajaron del 31% al 28%.
Al mismo tiempo, creció la proporción de chilenos que considera que el país podría estar mejor si se hubiera aprobado una nueva Constitución: pasó del 30% en septiembre de 2025 al 36% en 2026. El 42% sostiene que estaría peor, dos puntos menos que doce meses atrás.
Eso no significa que exista una mayoría dispuesta a iniciar nuevamente el proceso constitucional.
Cuando se pregunta qué debería hacerse ahora, el 48% prefiere reformar la Constitución vigente, el 28% mantenerla sin modificaciones y sólo el 24% iniciar un nuevo proceso constituyente.
La fotografía resulta más compleja que la división entre Apruebo y Rechazo que dominó durante años la política chilena: persisten cuestionamientos sobre el resultado institucional, pero tampoco aparece una mayoría favorable a comenzar nuevamente desde cero.
Milei, Magallanes y una sociedad dividida
La encuesta incorpora además un capítulo directamente relacionado con la Argentina.
Criteria consultó sobre la decisión de Kast de no exigir a Javier Milei la firma de un documento que establezca que el Estrecho de Magallanes no constituye un “espacio compartido” entre ambos países, sino que corresponde exclusivamente a Chile.
El resultado muestra una sociedad prácticamente dividida en partes iguales: el 41% está de acuerdo con la decisión presidencial y el 43% en desacuerdo. Otro 16% no tiene una posición definida.
La diferencia aparece con claridad cuando se observa la identificación política. Entre quienes se ubican a la derecha, el 63% respalda la decisión de Kast y el 25% la rechaza. En la izquierda ocurre lo contrario: sólo el 21% está de acuerdo y el 65% en desacuerdo.
La relación con la Argentina queda así atravesada también por las divisiones internas de la política chilena.
Una señal que va más allá de la popularidad
Una encuesta no permite establecer que un Gobierno haya ingresado en una crisis irreversible. Los estudios de opinión registran percepciones que pueden modificarse con la coyuntura política y económica.
Sin embargo, en esta medición los indicadores se mueven simultáneamente en la misma dirección.
Kast pierde aprobación, aumenta su desaprobación, empeora la percepción económica, crece la sensación de retroceso y más ciudadanos responsabilizan al Gobierno actual por los problemas del país. Al mismo tiempo, disminuye la proporción que identifica un plan claro para recuperar crecimiento y empleo.












