Enflame sale a bolsa: China acelera su desafío a Nvidia con chips propios

La demanda minorista por la salida a bolsa del fabricante chino de chips superó 6.000 veces las acciones inicialmente disponibles. Detrás de la euforia bursátil aparece un fenómeno de mayor alcance: las restricciones al acceso a tecnología estadounidense también están acelerando la formación de una industria china de aceleradores para inteligencia artificial.

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La salida a bolsa de Enflame Technology mostró esta semana hasta dónde llegó el interés de los inversores chinos por las empresas locales de semiconductores. Más de siete millones de cuentas presentaron órdenes para participar de la oferta pública inicial (OPI) en el mercado STAR de Shanghái y la demanda por el tramo online alcanzó 6.109 veces las acciones inicialmente disponibles.

La compañía emitirá 43,04 millones de acciones a 142,18 yuanes cada una y prevé captar alrededor de 6.120 millones de yuanes, unos US$910 millones. Ante el exceso de demanda, 3,4 millones de acciones fueron trasladadas desde el segmento institucional hacia los inversores minoristas. Incluso después de esa reasignación, la tasa final de adjudicación quedó cerca de 0,025%.

El dato resulta todavía más significativo porque Enflame no obtiene beneficios. Fundada en 2018 y respaldada por Tencent, que además es su principal cliente, la empresa destinará buena parte de los fondos obtenidos al desarrollo de sus chips de quinta y sexta generación y a proyectos de integración de equipos y programas informáticos para inteligencia artificial.

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Los cuatro pequeños dragones

Enflame completa el desembarco en los mercados de capitales de las empresas conocidas en China como los “cuatro pequeños dragones” de los procesadores gráficos: Moore Threads, MetaX, Biren Technology y la propia Enflame.

Moore Threads y MetaX comenzaron a cotizar en el mercado STAR de Shanghái, mientras que Biren eligió Hong Kong. Las cuatro compañías forman parte del esfuerzo chino por desarrollar alternativas domésticas para una infraestructura de inteligencia artificial que todavía depende, en diferentes grados, de tecnología extranjera.

No todas siguen la misma estrategia tecnológica. Enflame se concentra en arquitecturas diseñadas específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial, mientras algunos de sus competidores desarrollan procesadores gráficos de propósito más general. Pero comparten un mismo mercado potencial: centros de datos y empresas chinas que necesitan ampliar rápidamente su capacidad de cómputo.

La magnitud de las ofertas públicas muestra que esa competencia ya no depende exclusivamente del financiamiento estatal o del capital de riesgo. El mercado bursátil chino comienza a aportar otra fuente de recursos para sostener ciclos de investigación y desarrollo que requieren inversiones crecientes.

La paradoja de las restricciones estadounidenses

Ese proceso introduce una consecuencia menos evidente de la política tecnológica de Estados Unidos hacia China.

Washington restringió durante los últimos años el acceso chino a los procesadores de inteligencia artificial más avanzados y a determinadas tecnologías necesarias para fabricarlos. El objetivo consiste en elevar el costo y reducir la velocidad con la que China puede desarrollar sistemas de inteligencia artificial de frontera.

En el corto plazo, esas restricciones afectan la disponibilidad de los chips más avanzados. Pero producen al mismo tiempo un segundo efecto: aumentan el valor económico de cualquier alternativa doméstica capaz de reemplazar, aunque sea parcialmente, a los proveedores estadounidenses.

Para Enflame, Moore Threads, MetaX y Biren, esto significa disponer de un mercado interno de gran escala en el que clientes, inversores y autoridades tienen incentivos para reducir la dependencia tecnológica del exterior. La competencia ya no consiste solamente en igualar las prestaciones de Nvidia. También consiste en alcanzar un nivel de rendimiento suficiente para cubrir una proporción creciente de la demanda china.

La respuesta de los inversores a la OPI de Enflame permite observar esa expectativa. Una empresa todavía deficitaria puede acceder a más de US$900 millones en capital porque el mercado asigna valor a la posibilidad de que una parte del gasto chino en infraestructura de inteligencia artificial migre hacia proveedores nacionales.

El ecosistema importa tanto como el chip

La cuestión tampoco termina en las prestaciones de cada procesador.

La ventaja acumulada por Nvidia durante años incluye CUDA, su plataforma de programación, además de bibliotecas, herramientas, desarrolladores capacitados y una infraestructura de programas informáticos construida alrededor de sus procesadores. Ese ecosistema constituye una de las barreras de entrada más importantes para sus competidores.

Cada acelerador chino que entra en funcionamiento, sin embargo, contribuye a desarrollar una infraestructura alternativa. Aparecen ingenieros familiarizados con las nuevas arquitecturas, programas optimizados, centros de datos capaces de operarlos y empresas que incorporan esos productos a sus procesos.

Ese aprendizaje tiene un efecto acumulativo. Una primera generación no necesita alcanzar el rendimiento de los procesadores estadounidenses para generar conocimiento útil para la siguiente. La escala del mercado chino permite que ese proceso avance incluso mientras persista una diferencia tecnológica.

Enflame prevé utilizar los fondos de la oferta precisamente para financiar nuevas generaciones de chips y desarrollar su plataforma tecnológica. El acceso al mercado de capitales le proporciona así recursos para atravesar varios ciclos de producto antes de alcanzar rentabilidad.

Cómo medir el resultado

La eficacia de los controles estadounidenses, por lo tanto, no puede evaluarse únicamente por la cantidad de procesadores Nvidia que China deja de importar.

También debe considerarse cuánto capital, demanda y talento se desplazan hacia fabricantes chinos como consecuencia de esas mismas restricciones. Son dos efectos que operan simultáneamente y cuya importancia relativa sólo podrá determinarse con el tiempo.

China todavía enfrenta limitaciones importantes. Sus fabricantes no cuentan con acceso irrestricto a todos los procesos de fabricación y componentes de última generación, mientras que Nvidia conserva una ventaja considerable en equipos, programas informáticos y escala internacional.

Pero la salida a bolsa de Enflame muestra que otra pieza del sistema comenzó a consolidarse: el financiamiento privado.

Si las cuatro compañías logran utilizar los recursos obtenidos en los mercados para financiar sucesivas generaciones de procesadores, ampliar su base de clientes y desarrollar plataformas propias de software, el resultado de las restricciones estadounidenses tendrá que medirse con una variable adicional. No sólo cuánto demoraron el acceso chino a los chips más avanzados, sino cuánto contribuyeron a acelerar la construcción de una industria capaz de intentar sustituirlos.

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