El sondeo se realizó entre el 25 y el 30 de agosto sobre 5.014 casos, con un margen de error de un punto porcentual. La medición se conoció después del primer debate televisado y del inicio de la propaganda electoral gratuita, cuando la campaña brasileña ingresó en su tramo decisivo.
Luiz Inácio Lula da Silva encabeza la intención de voto con 43,4%, seguido por el senador Flávio Bolsonaro, con 33,7%. La evolución de ambos candidatos muestra, sin embargo, tendencias diferentes. Desde abril, el presidente pasó de 44% a 46% y luego retrocedió a 43,4%. Su rival cayó de 39% a 33,7%. En cinco meses, el candidato del PL perdió más de cinco puntos porcentuales sin que otro dirigente de su espacio lograra captarlos.
En primera vuelta, Augusto Cury, de Avante, aparece tercero con 7,8%, seguido por Renan Santos, de Missão, con 7,6%; Ronaldo Caiado, del PSD, con 3,3%; Pablo Marçal, del PRTB, con 1,9%; y Romeu Zema, de Novo, con 1%.
En un eventual balotaje entre los dos primeros, Lula obtiene 47,1% y Flávio Bolsonaro, 42,6%. El 10,3% restante corresponde a votos blancos, nulos o indecisos.
Un gobierno con más desaprobación que apoyo
La principal paradoja del relevamiento es que el candidato que encabeza la elección conduce un gobierno cuya desaprobación supera a la aprobación. El rechazo a la gestión alcanzó 52,9%, frente a 45,4% de aprobación, el peor registro de la serie desde el inicio del tercer mandato de Lula.
La evaluación del gobierno también se deterioró. El 51,1% lo considera malo o pésimo y 37% lo califica como bueno u óptimo. Esta última categoría perdió cinco puntos porcentuales desde abril.
La ventaja electoral de Lula se explica, en parte, por la comparación con sus adversarios. Cuando se consulta en quién se confía más para administrar distintas áreas, el presidente obtiene mejores resultados en salud, educación, pobreza, economía, empleo, ambiente y política exterior. Flávio Bolsonaro lo supera en criminalidad, impuestos y equilibrio fiscal, mientras ambos quedan igualados en combate a la corrupción. En la mayoría de los casos, las diferencias se mantienen dentro o cerca del margen de error.
El rechazo también aparece cuando se consulta por los riesgos que percibe el electorado: 46,4% afirma temer más una reelección de Lula y 45,5% considera más preocupante una eventual llegada de Flávio Bolsonaro a la Presidencia.
Un cambio en la composición del voto
Uno de los datos relevantes para el análisis económico y social aparece en los cruces por nivel de ingresos y educación. Lula registra 54,6% de aprobación entre quienes declaran ingresos familiares superiores a 10.000 reales y 52% entre los universitarios. Entre los sectores de menores ingresos, en cambio, la desaprobación alcanza 61,1%.
La intención de voto reproduce esa diferencia. El presidente obtiene 53% entre los segmentos de mayores ingresos, frente a 26,8% de Flávio Bolsonaro. En los hogares de menores ingresos, Lula registra 32,4% y el candidato del PL, 36,4%.
El comportamiento representa una modificación respecto del mapa electoral tradicional del PT. Una de las explicaciones aparece en el voto joven. Entre los electores de 16 a 24 años, la desaprobación de Lula alcanza 76,9%. En ese segmento, Flávio Bolsonaro obtiene 30,1%; Renan Santos, 27,1%; y Lula, 17,2%.
La división religiosa continúa siendo otro factor relevante. Entre los evangélicos, 76,1% desaprueba al presidente y Flávio Bolsonaro lidera la intención de voto por 51,7% a 19,9%.
La distribución geográfica conserva parte del patrón observado en 2022. El Nordeste sigue siendo la principal base electoral del oficialismo, con 52,4%, mientras el Centro-Oeste registra 65,7% de desaprobación presidencial. En el Sudeste, la región con mayor peso electoral, Lula aventaja a su principal adversario por apenas 2,5 puntos porcentuales.
El impacto del caso Lulinha
Las investigaciones sobre Fábio Luís Lula da Silva, hijo mayor del presidente y conocido como Lulinha, alcanzaron un alto nivel de conocimiento público. El 67,2% de los consultados afirma haber seguido de cerca el caso y otro 29,5% señala haber escuchado hablar del tema. En conjunto, 96,7% conoce la investigación.
La Policía Federal investiga posibles maniobras de tráfico de influencias destinadas a favorecer a empresarios interesados en contratar con organismos del gobierno federal. Las actuaciones tramitan en causas autorizadas por el Supremo Tribunal Federal. La defensa niega irregularidades y cuestiona la difusión de información del expediente, mientras Lula sostuvo públicamente que su hijo no tendrá privilegios ante la Justicia.
El 52,6% de los encuestados considera que Fábio Luís Lula da Silva intentó influir sobre decisiones gubernamentales, frente a 26,3% que rechaza esa hipótesis. Además, 55,1% entiende que las investigaciones afectan directamente a la gestión y 60,7% afirma que el episodio empeoró su imagen del gobierno.
El impacto electoral, sin embargo, aparece más acotado: 36% considera que la investigación no perjudica la candidatura presidencial. Hasta el momento, el deterioro de la percepción sobre el gobierno no se trasladó en la misma proporción a la intención de voto de Lula.
El límite electoral del apellido Bolsonaro
Flávio Bolsonaro fue proclamado candidato durante la convención nacional del PL del 25 de julio, realizada en el estadio Pacaembú. El diputado Alfredo Gaspar fue designado como compañero de fórmula.
El senador registra uno de los niveles de rechazo más elevados del relevamiento: 52,7% afirma que no lo votaría bajo ninguna circunstancia, frente a 52% en el caso de Lula.
Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses por la trama golpista e inhabilitado para competir electoralmente, conserva 41,3% de rechazo. En una simulación de balotaje entre Lula y el expresidente, el actual mandatario obtiene una ventaja de 2,7 puntos porcentuales, la menor entre los escenarios analizados.
El resultado plantea un problema para el PL: Flávio Bolsonaro muestra, hasta ahora, menor competitividad electoral que su padre, pese a que el expresidente no puede presentarse.
Augusto Cury aparece como tercera alternativa
La principal novedad de la medición es Augusto Cury. El psiquiatra y autor de libros de autoayuda, candidato de Avante con Júlio Delgado como compañero de fórmula, no cuenta con experiencia electoral previa.
En los sondeos de la primera quincena de agosto obtenía entre 2% y 3%. Después del debate televisivo del 22 de agosto aumentó su exposición pública y ahora alcanza 7,8%, apenas por encima de Renan Santos.
Cury es el único dirigente relevado con un saldo de imagen positivo, de cuatro puntos, y presenta el menor nivel de rechazo, con 18,5%. Al mismo tiempo, 36% de los encuestados todavía no tiene una opinión formada sobre él.
Su evolución durante las próximas semanas permitirá determinar si ese crecimiento puede consolidarse o responde al aumento reciente de su nivel de conocimiento. Por el momento, ocupa un espacio que los gobernadores de centroderecha no consiguieron concentrar: Caiado registra 3,3% y Zema, 1%.
Las redes ganan espacio en la campaña
La encuesta también indaga sobre los canales que influyen en la decisión electoral. Las entrevistas individuales a candidatos en televisión y radio aparecen en primer lugar: 50% las considera muy importantes. Las publicaciones de los propios candidatos en redes sociales alcanzan 44% y los debates, 36%.
La propaganda electoral gratuita en televisión y radio obtiene el menor nivel de valoración. Sólo 19% la considera muy importante, mientras 43% la define como irrelevante.
El cambio tiene implicancias para la organización de las campañas. El sistema tradicional distribuye tiempo de televisión y radio de acuerdo con criterios vinculados al peso de cada fuerza política. Las plataformas digitales, en cambio, dependen de la capacidad de cada candidato para captar audiencia e interacción.
El crecimiento de Cury muestra el alcance potencial de ese cambio. Su exposición digital aumentó después del debate y le permitió elevar rápidamente su nivel de conocimiento sin contar con una estructura territorial comparable a la de las principales fuerzas.
Qué significa la elección para la Argentina
Para la Argentina, las elecciones brasileñas tienen consecuencias económicas directas. Brasil es el principal socio comercial del país y uno de los destinos centrales de las manufacturas industriales argentinas. También constituye el mercado determinante para el funcionamiento del Mercosur.
La elección se produce, además, en un contexto internacional condicionado por las tensiones comerciales con Estados Unidos y por un debate sobre política industrial y soberanía económica que ocupa un lugar relevante en la campaña brasileña.
Brasil llega a las urnas con el desempleo en niveles históricamente bajos, salarios reales en aumento, inflación por encima de la meta y una tasa Selic que el mercado proyecta todavía alrededor de 13% hacia fines de año.
El escenario electoral muestra, al mismo tiempo, un elevado nivel de movilización y una fuerte polarización. El 50,9% de los brasileños se declara muy entusiasmado con participar de las elecciones, mientras los dos principales candidatos concentran la mayor parte de la intención de voto y registran niveles de rechazo superiores al 50%.












