Courvoisier presentó “Pass The Courvoisier”, su primera campaña global en casi veinte años, con un despliegue previsto en televisión, redes sociales, vía pública, puntos de venta y experiencias en vivo. La propuesta se apoya en la idea de hospitalidad asociada a la marca y busca celebrar situaciones espontáneas en compañía.
El concepto parte de una lectura cultural: en un contexto donde “cada momento parece calculado y sujeto a juicio”, la campaña pone el foco en encuentros y escenas sin guion, como una fiesta improvisada en una casa, un invitado sorpresa o una conversación inesperada. En esa línea, el eje creativo se construye alrededor de momentos compartidos y de la circulación de una botella como elemento que conecta a quienes participan.
Una pieza filmada en Atlanta
Como pieza central, la campaña incluye un audiovisual diseñado por el creativo Ibra Ake, ganador del premio Grammy. La filmación se realizó en Atlanta, Georgia, y transcurre en una fiesta hogareña donde una botella de la marca pasa de mano en mano y de habitación en habitación, enlazando conversaciones, encuentros y situaciones inesperadas al ritmo de una consigna compartida.
“Fue muy divertido por toda la historia que hay detrás”, dijo Ibra Ake, creativo. En la misma declaración, el director señaló: “Tenemos gratos recuerdos de Courvoisier”, y agregó que le interesó captar los elementos que vuelven auténtica una reunión, como gente cocinando junta, jugando videojuegos, bailando o poniéndose al día.
Plataforma creativa y activaciones
Desde Campari Group, propietaria de la marca, Louise Dennett, directora general de la división de Coñac y Champán, vinculó la iniciativa con la trayectoria de la etiqueta en encuentros sociales. “Courvoisier ha formado parte de algunos de los encuentros más memorables del mundo durante casi dos siglos”, dijo Dennett. También definió el enfoque de la campaña como “una visión generosa del coñac”, al sostener que “las mejores botellas están hechas para ser servidas, ofrecidas y compartidas”.
El desarrollo creativo se realizó con BBDO Paris y marca el inicio de una plataforma creativa a largo plazo que, según lo planteado, evolucionará con nuevas historias, colaboraciones y experiencias en distintos mercados. El comienzo contempla dos experiencias: House of Courvoisier, una fiesta inmersiva de una única noche en Nueva York, y una intervención exclusiva en INS Land, un club de Shanghái.












