Another propone cinco claves para que los eventos de fin de año se recuerden

En un calendario corporativo saturado de cenas y cócteles, la agencia plantea decisiones de diseño que buscan diferenciar la experiencia más allá de la producción, con foco en narrativa, personalización y estímulos sensoriales, y apoya sus recomendaciones en investigaciones publicadas en Journal of Consumer Research y Annals of Tourism Research

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El cierre del año concentra cenas, cócteles y celebraciones corporativas que suelen repetir una escena conocida: luces cálidas, copa de bienvenida, flores sobre la mesa, música seleccionada y un espacio para fotos junto a la entrada. En ese contexto, another sostiene que una producción impecable puede resultar insuficiente si no se construye una experiencia con identidad propia, capaz de ser reconocida y recordada después de una semana con múltiples eventos.

La agencia toma como punto de partida una investigación publicada en Journal of Consumer Research, que exploró qué hace que una experiencia se sienta “especial” mediante entrevistas, experimentos, encuestas y el análisis de más de tres millones de reseñas, además de publicaciones en Instagram. La lectura práctica para las marcas es que una fiesta ostentosa no garantiza memorabilidad y que el desafío pasa por diseñar una noche que se sienta distinta.

Del concepto a la narrativa

La primera decisión propuesta es comenzar con una historia y no con una temática. “Winter wonderland”, disco, años veinte o tropical chic pueden resolver la decoración, pero no necesariamente construyen una experiencia. La recomendación es definir una idea que conecte la celebración con la personalidad de la marca y con las personas invitadas, y desplegar esa narrativa desde la invitación hasta pequeños códigos durante la noche, con un desenlace en un momento inesperado.

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El segundo eje es lograr que la personalización se perciba sin necesidad de anunciarse. La agencia plantea alternativas que van desde recordar preferencias hasta diseñar recorridos distintos o incorporar referencias que solo ese grupo entiende, con el objetivo de evitar una experiencia que podría replicarse cambiando únicamente el logo. En esa línea, Natalia Sánchez, Business Development Director en another, afirmó: “El lujo experiencial se mide menos por abundancia y más por precisión”, y vinculó esa precisión con elecciones pensadas para personas, lugar y momento.

Memoria sensorial y ritmo del evento

La tercera clave se enfoca en una atmósfera para todos los sentidos. La propuesta incluye considerar aromas, texturas, sonido, movimientos y transiciones entre espacios como parte de una construcción integral de memoria. Como respaldo, another cita una investigación publicada en Annals of Tourism Research basada en el análisis de 284.587 textos generados por usuarios, que encontró que combinaciones de estímulos —entre ellos visuales, auditivos y kinestésicos— pueden reforzar la memorabilidad, aunque con efectos de saturación que vuelven central el equilibrio.

La cuarta decisión es construir un momento que rompa el ritmo y divida mentalmente un “antes y después”, sin necesidad de ser el segmento más costoso del evento. Puede tomar la forma de un cambio inesperado de espacio, una intervención artística, una revelación, una performance o una transformación del tono. En ese marco, la experta en marketing experiencial de another advirtió: “Cuando cada minuto intenta convertirse en el gran momento, ninguno logra ser verdaderamente memorable”.

El quinto punto apunta a definir qué “viajará” fuera de la fiesta. La agencia plantea que la amplificación no se resuelve con más logos o una pared para fotos, sino con algo que merezca ser documentado: una transformación, una reacción o un detalle inesperado que el invitado pueda hacer propio, con una premisa final: que, semanas después, alguien diga “¿Te acuerdas de cuando pasó aquello?”.

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