Singular Stories es, en la Argentina, uno de los mejores exponentes de la convergencia entre la tecnología aplicada y el mundo del entretenimiento. La compañía, fundada por Sebastián Angelini, es pionera en desarrollar shows de drones y ofrece puestas en que enjambres de aeronaves no tripuladas se convierten en relatos luminosos que se despliegan en el cielo y suman espectacularidad a eventos corporativos, lanzamientos de marcas y celebraciones masivas.
Con cientos de drones que se sincronizan milimétricamente para formar figuras, mensajes y coreografías de luz al ritmo de una banda, el vínculo de las marcas con su público y el arte de emocionar cobran otras dimensiones. Tras bambalinas, el proceso es arduo. En un despliegue necesariamente aceitado y complejo, conviven la búsqueda de lograr un gran momento de impacto emocional -el tan mentado “Wow Moment“-, y la necesidad de garantizar precisión técnica, seguridad aeronáutica y estricto cumplimiento regulatorio.
Como caso paradigmático de innovación al servicio del entretenimiento, Mercado entrevistó a Sebastián Angelini, fundador de Singular Stories, quien dio su visión sobre qué significa innovar en un sector todavía joven -con alta barrera de entrada-, cómo se maneja la tensión entre la creatividad y el rigor técnico del vuelo autónomo, y hacia dónde se dirige una tecnología que recién empieza a explorar todo su potencial narrativo.
La tecnología redefine como nunca todas las actividades y el entretenimiento de manera particular. ¿Qué significa innovar hoy para una empresa como Singular Stories? ¿Cómo se lleva adelante el proceso y cuáles son los principales drivers o impulsores?
Siempre que se juntó tecnología y entretenimiento ocurrió magia, pero hacerlo demanda el alma.
Innovar significa cubrir el gran gap que hay entre ambas industrias, para que se active el hechizo. La convergencia entre tecnología e industrias tradicionales crea historias riquísimas que contar, y esta no es la excepción.
Por un lado, tenemos al cliente: branding de marcas en eventos. Son altamente ambiciosos en la innovación creativa (o se quedan obsoletos), pero no están cerca del mundo tecnológico-aeronáutico. Cuando contratan servicios valoran la autosuficiencia y rapidez en ejecución.
Por otro lado, tenemos al mejor equipo de vuelo de aeronaves no-tripuladas del país. Para ellos es imprescindible ser milimétricamente precisos al gestionar este servicio, que tiene una alta cantidad de detalles técnicos a alinear y conlleva una gran responsabilidad operativa y legal.
Durante cada proyecto estos dos grupos tienen un recorrido corto pero profundo. No pertenecen a la misma vecindad académica (tierra fértil para la innovación), pero terminan el proyecto fundiéndose en un abrazo como si se conocieran de siempre.
Tenemos la oportunidad de ver cómo cada pedido de los clientes -con su razonabilidad centrada en dar un grán espectáculo- calza con cada límite o facultad técnica y aeronáutica. De esas fricciones han salido los mejores proyectos, y cada uno de los involucrados vivió un pico de alegría por su trabajo.
Los drivers de esa simbiosis son que ambos lados amen la calidad, tengan estómago para tomar riesgos, profesionalismo para asumir compromisos y encuentren placer en hacer suceder grandes cosas.
Aquello que marca la diferencia
Un show de drones es en sí mismo un producto tecnológico. ¿Qué considera que es lo más innovador de la propuesta? (tipo de drones, de luces, autonomía de vuelo; coordinación y sincronización; diseño creativo de las figuras que se forman y de la narrativa).
Lo innovador de una gran propuesta tecnológica nunca radica en ganar una carrera de features.
Un show de drones, como cualquier otro producto tecnológico, aloja distinciones en sus componentes. Nuestros drones se destacan por su fuerza lumínica, o dicho en criollo, son los que mejor se ven en los videos de Instagram del público. También son muy estables, lo cual nos deja siendo el único oferente local del segmento de servicio premium para el sector corporativo. Son rápidos y resisten vientos en esos días en que se le complica el clima al organizador.
Pero hay que entender que un show de drones es en realidad un servicio. Esa es la verdadera innovación de la propuesta. Un servicio que tiene tres pilares: comunicación creativa, ejecución de misión crítica y seguridad aeronáutica.
El primero se basa en la conexión emocional con el mensaje del cliente, para plasmarlo en una narrativa de 200 luces y una pista de música memorable. Se necesita atención, empatía, y experiencia para hacer las sugerencias correctas.
El siguiente tiene que ver con esa postura de “socios” al momento de empujar el proyecto con el cliente. Los eventos ocurren en un día específico y los shows en un momento especial, lo cual requiere una serie de planes de contingencia que aseguran la completitud del servicio en tiempo y forma. Nosotros contamos con la capacidad de lidiar con presiones en escasez de tiempo.
El último se refiere a las seguridades que los clientes, con las capacidades de contratar un show como el nuestro, requieren. No solo se trata de cumplir con las responsabilidades jurídicas que exigen los reguladores públicos, o de presentar los permisos ante los departamentos internos de compliance de las multinacionales. Tiene que ver con que el profesional que contrata por primera vez está aventurándose en algo nuevo, y debe descansar tranquilo luego de preguntarnos -mirándonos a los ojos- cómo va todo.
Este tipo de espectáculos suele presentarse como una alternativa innovadora respecto de la pirotecnia. ¿Qué hace que esta tecnología represente un salto respecto al formato anterior, en términos de creatividad, sustentabilidad, posibilidades narrativas?
Hay algo mágico que ocurre cuando en un evento estamos convocados a mirar al cielo con nuestra familia y amigos. Se lo llama el “Wow Moment”. Históricamente ese segmento fue propiedad de los fuegos de artificio, los cuales perdieron terreno por cuestiones como el efecto del estruendo en ciudades, que afecta principalmente a niños autistas y mascotas.
Eso, junto con los avances tecnológicos, dio paso a la innovadora propuesta de los shows de drones. El salto respecto a lo anterior es grande. Obviamente no son invasivos en el plano auditivo, lo cual es clave para la convivencia.
Pero la gran diferencia es que permiten contar historias. Cada show, cada cliente, cada marca, tiene un mensaje particular, una historia singular, que requiere de su constante comunicación para que el mundo la recuerde. Es una oportunidad para transmitir un mensaje y un sentimiento. Generar una memoria emotiva a través de un impacto; algo difícil de generar en esta época de saturación de información.

Con todo para crecer
¿Qué avances tecnológicos cree que van a redefinir el sector en los próximos años y de qué manera estas innovaciones permitirán generar narrativas más complejas -contar historias-, y potenciar la sensación inmersiva, con luz y sonido?
Los avances tecnológicos que pueden redefinir al sector son los que permiten que la operación sea simple de ejecutar. Eso podría tener como resultado que más jugadores participen, generando más competencia interna y una baja de precios. En tecnología se define ese estado del arte como “Plug & Play”. Hoy la barrera de entrada técnica es tan alta que probablemente no veamos un gran cambio en el sector en el mediano plazo (algo que nos hace fuertes en lo individual, pero débiles como sector en general).
Existen innovaciones complementarias en los efectos visuales de los drones, como disparos de chispas, drones que disparan polvo para espectáculos diurnos, rayos láser de color, drones que sostienen pantallas publicirarias flexibles. De todo.
Son atractivas y vienen a potenciar la sensación inmersiva, pero falta aún que surja el efecto que logre transformar el sector. Por ahora funcionan como satélite de lo central: las coreografías de luces del enjambre formando una figura, acompañada por la pista de sonido creada especialmente, siguiendo una línea narrativa.
Estamos listos para incorporar de manera temprana los avances transformadores. Así es como estamos en el sector desde 2023. Siempre traeremos al país tecnologías interesantes que impacten, requieran capacidades complejas y aporten valor original.
Para incorporar nuevas capacidades y tecnologías, como la inteligencia artificial aplicada ¿cuentan con desarrollos internos o se apoyan en alianzas con otras empresas, startups, centros de investigación y desarrollo? ¿Cómo se balancea entre innovar con recursos propios y adoptar innovación externa ya probada?
En sectores nuevos, se requiere vocación de investigación y desarrollo. Los avances son logrados en comunidad, pero para tener verdadero acceso a ella, hay que estar a la altura y aportar de manera acorde.
Nosotros estamos en constante búsqueda de la perfección, al igual que nuestros colegas en Chile, México y España. Nos desafiamos, compartimos experiencias, sugerencias y debatimos muy intensamente cuestiones técnicas hasta el detalle.
Es imperativo para el avance del sector interactuar con pares que compartan el espíritu de alto rendimiento: El hardware ha mostrado mejores rendimientos con algunos componentes; las redes de comunicación han dado mejores resultados con ciertas configuraciones; el software ha tenido mejoras con impactos enormes en la operación. Todo se fue ajustando en comunidad.
Resulta ineludible en los tiempos que corren abordar la influencia de la inteligencia artificial. Se han incorporado varios desarrollos propios de sistemas basados en IA que permiten que los colaboradores pasen más tiempo en lo importante y menos tiempo en lo rutinario. Adviértase que un sector tan nuevo no contaba -lógicamente- con Saas (Software as a Service) de gestión nativos, ya que la operación en sí misma era una incógnita. Por esto, tuvimos que desarrollarlos internamente, acorde a nuestras necesidades.
Sin embargo, hasta ahora estos desarrollos nos asisten en el día a día de la empresa. Es temprano para que convivan funcionalidades de ese tipo al momento del show. El aporte podría ser grande pero los riesgos lo vuelven impracticable. Veremos en los próximos años. Innovar no se trata solamente de implementar inteligencia artificial, sino también de saber cuándo y dónde no hacerlo. Lo haremos con gusto oportunamente si llega el momento.
Más allá del espectáculo “tradicional” (shows en cielos abiertos, eventos masivos), ¿se está trabajando o se están explorando nuevos usos para esta tecnología, como mensajes publicitarios dinámicos, instalaciones artísticas, aplicaciones institucionales o incluso educativas?
El mundo que viene adoptará ampliamente el uso de drones. Los equipos son cada vez más seguros y simples de configurar, los costos de producción están a la baja y la habituación de los involucrados en los procesos normativos va aceitando los circuitos.
Además el sector de la comunicación es cada vez más exigente. Nuestros clientes dedican su energía a sobresalir entre todo el ruido de las redes sociales, pero muchas veces les puede parecer un terreno muy saturado para sus objetivos.
Este combo hace que el futuro del vínculo sea de innovación y profundización de la sinergia. El trayecto recorrido ha sido muy beneficioso para ambos sectores, por lo que el terreno está allanado para explorar nuevos usos de la tecnología. Cada vez más se bifurcan los caminos de las compañías que se acercan a un sector opuesto, lo cual genera mayor impacto.












