Iniciativas propias con impacto real

Córdoba encaró la innovación tecnológica como una decisión de gestión, que parte de identificar problemas, diseñar soluciones con recursos propios y construir una estructura que garantice su supervivencia ante el recambio político. Nada fácil. Para conocer cómo se construye esa lógica puertas adentro, Mercado entrevistó a Rodrigo Pérez Limpias, secretario de Innovación e Infraestructura de la Gestión, quien repasa el recorrido detrás de iniciativas como Puentes Digitales, que conecta las escuelas rurales, y los agentes de inteligencia artificial, que hoy monitorean la infraestructura del Estado, diagnostican y reparan fallas en menos de 10 minutos.

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Detrás de cada proyecto de innovación tecnológica en el Estado hay decisiones que van más allá de lo meramente técnico. Determinar qué proyectos priorizar, con qué recursos llevarlos adelante, cómo escalarlos, qué alianzas y redes pueden potenciarlos, cómo sostenerlos en el tiempo y de qué manera medir si realmente funcionan enmarcan un proceso que requiere, ante todo, de una estrategia clara.
En Córdoba, esas decisiones se organizaron alrededor de una premisa que parte de desarrollar capacidades propias y construir cada iniciativa de tal forma que se mantenga y multiplique a lo largo del tiempo. Bajo esa lógica se diseñaron proyectos con impacto positivo en la sociedad a la que sirven. “La tecnología no es un fin en sí mismo -enfatiza Rodrigo Pérez Limpias, secretario de Innovación e infraestructura de la Gestión, del Gobierno de Córdoba, en entrevista con Mercado-. Es útil cuando le ahorra tiempo a alguien, cuando evita un trámite innecesario, cuando lleva una oportunidad donde antes no llegaba. Un estudiante de una escuela rural que tiene la misma educación digital que uno de Córdoba capital; un ciudadano que puede resolver sus trámites un domingo a la noche, sin filas y sin traslados. Eso es lo que guía cada decisión que tomamos”, explica Pérez Limpias, y recalca que la inteligencia artificial acelera los procesos pero que el criterio humano decide, y que el objetivo, siempre, es que la vida de los cordobeses sea un poco más fácil.

¿Qué problemas concretos de la gestión pública viene a resolver la innovación tecnológica que hoy se impulsa desde Córdoba, y de qué manera surgieron las iniciativas?
Bajo la consigna del gobernador Martín Llaryora, que es “para liderar es necesario innovar”, decidimos no esperar a que alguien más resolviera el problema o nos presentara una solución. Lo identificamos, lo diseñamos y lo implementamos con recursos propios. Así nacieron, por ejemplo, Puentes Digitales, que conecta a todas las escuelas rurales con internet satelital de calidad, y los agentes de inteligencia artificial que hoy monitorean, detectan y ejecutan acciones sobre la infraestructura tecnológica del Estado.

Dos problemas de diferente índole y escala. El primero: más de 800 escuelas rurales sin internet de calidad, estudiantes que no contaban con las mismas oportunidades por la limitación del acceso a la conectividad. El segundo: una infraestructura tecnológica crítica que necesitaba mayor resiliencia y disponibilidad para acompañar una provincia que cada vez demandaba más servicios digitales y atención permanente.

¿Cómo es el proceso puertas adentro para que una idea escale y se transforme en un proyecto real?
Empieza siempre con un piloto chico y concreto. En Puentes Digitales elegimos unas pocas escuelas para probar si Starlink funcionaba de verdad en el contexto rural cordobés. Cuando los números cerraron, los resultados llegaron al gobernador. Él evaluó y dio luz verde.

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Luego viene la escala. Nosotros definimos el camino tecnológico, pero no estamos solos en la implementación. Por ejemplo, en Puentes Digitales, Educación marca las prioridades, Economía asegura el presupuesto, Obras Públicas entra cuando hace falta infraestructura, y los Gobiernos locales abren el camino en el territorio. En apenas unos meses (que incluyeron el receso escolar) pasamos de un puñado de escuelas piloto a 873 conectadas en las zonas de mayor aislamiento. El secreto es un Estado que articula y que prioriza. Cuando un proyecto depende de varias áreas y no de una sola persona, tiene más chances de sobrevivir a cualquier cambio político. Y además está la decisión de nuestro gobernador de innovar para mejorar la vida de los cordobeses, no como una declaración, sino con acciones concretas; con ese horizonte trabajamos.

Resultados a la vista

¿Cómo se innova sobre infraestructura heredada y dentro de los tiempos administrativos y presupuestarios del Estado? ¿Cuáles son los principales desafíos?
La respuesta está en el ADN de nuestra provincia; el cordobés es creativo, y convierte los desafíos en oportunidades. Te diría que en esta gestión ese es nuestro mandato; correr la frontera de lo innovador, ir por más y siempre con la mirada puesta en ver los avances tecnológicos del mundo. Hoy la inteligencia artificial es un potenciador de soluciones. En Córdoba creamos agentes de IA que monitorean permanentemente la infraestructura crítica del Estado, detectan anomalías, diagnostican la causa y ejecutan acciones.

Los números hablan solos; detectar una falla que antes llevaba hasta 45 minutos hoy toma menos de dos. Diagnosticar y reparar, que demandaba entre dos y cuatro horas de un técnico especializado, hoy lleva menos de nueve minutos, con una tasa de éxito superior al 90%, de forma autónoma. Hoy el sistema ya está operativo en su primera fase como herramienta de apoyo a los equipos técnicos. La capacidad de reparación completamente autónoma se irá habilitando de manera progresiva durante 2026, siempre bajo supervisión humana.

El desafío es doble: trabajar sobre sistemas que ya existen y que son heterogéneos, y hacerlo dentro de los tiempos y procedimientos del Estado. La salida fue no depender de paquetes cerrados de terceros, sino construir la herramienta a medida de Córdoba. 

¿Qué proyectos concretos de inteligencia artificial o automatización están en marcha actualmente?
Puedo mencionar dos: uno ya en producción, otro en pleno desarrollo.

El primero, ya mencionado, es Técnicos Aumentados; sistemas de inteligencia artificial que monitorean la infraestructura del Estado las 24 horas, detectan problemas, los diagnostican y los resuelven. El objetivo es que los servicios digitales estén disponibles cuando el ciudadano los necesita, no cuando el horario de soporte técnico lo permite.

El segundo es el agente CiDi. Ya opera un agente que responde consultas ciudadanas, y eso es el primer paso. Lo que buscamos es que  el Estado anticipe y acompañe los momentos claves en la vida de las personas en lugar de esperar a que lleguen con un trámite. La proactividad como principio de diseño.

Dejar capacidad instalada, la gran apuesta

¿Qué es importante garantizar para que los proyectos se mantengan ante los cambios de gestión política?
Dos cosas. Que sean proyectos de varias áreas, no de un solo funcionario. Puentes Digitales involucra a Educación, Economía, Infraestructura y a los Gobiernos locales. Si cambia el nombre en la puerta del despacho, la estructura sigue.

Y que todo quede documentado, medido e institucionalizado. Los procesos están mapeados, las métricas son claras. En Técnicos Aumentados desarrollamos Cerebro, que es una base de conocimiento que centraliza todo lo que la organización sabe sobre su infraestructura, sus sistemas y su gente. Se nutre del trabajo diario, crece y aprende con cada incidente resuelto. Antes, el know-how vivía en la cabeza de una persona y se iba con ella, ahora el conocimiento queda en la organización. La máquina no olvida. Eso es lo que nos permite escalar y no depender exclusivamente del factor humano.

¿Cómo se mide si una innovación tecnológica “funcionó”?
Se evalúa con datos duros.

Puentes Digitales: 1.300 escuelas conectadas, 100% de la matrícula rural cubierta, pico de 241.224 usuarios únicos en un mes y una ratio de uso de cinco a uno entre días hábiles y fines de semana. Eso confirma que la red se usa de verdad para educar.

Agentes de IA: detección en menos de dos minutos, reparación en menos de nueve, tasa de éxito superior al 90% y servicios disponibles las 24 horas.

También medimos satisfacción ciudadana y confiabilidad percibida de los trámites online. Si la innovación no mejora la vida del cordobés, no sirve.

Alianzas que permiten escalar

Si bien algo ya mencionó, ¿puede ahondar en algún caso concreto de co-creación con una empresa, universidad u otro organismo que haya funcionado como sinergia exitosa, y qué resultado dejó para la gestión?
Córdoba no innova sola. Trabajamos con un ecosistema de actores que nos desafían, nos transfieren metodología y nos abren perspectiva: PNUD, CEPAL, CAF, el Laboratorio de Gobierno de Chile, la Gerencia de Innovación de Montevideo. Cada vínculo tiene un propósito concreto, no es protocolar.

Hoy tenemos además una consultoría del BID para acompañar a los Gobiernos locales de la provincia en su transformación digital. Córdoba lleva más de 20 años desarrollando un ecosistema digital propio, con herramientas probadas y funcionando. Esa madurez es lo que transferimos a los municipios, y pocos territorios están en condiciones de hacer lo mismo: infraestructura real, capilaridad territorial y experiencia acumulada.

Un ejemplo concreto es Puentes Digitales. Identificamos el problema, evaluamos opciones tecnológicas y trabajamos con Starlink para adaptar la tecnología satelital al contexto rural cordobés. El Estado aportó la logística, la priorización territorial y la articulación con los municipios. Resultado: 1.300 escuelas conectadas, 873 de ellas en zonas de mayor aislamiento, con financiamiento 100% provincial. El programa tiene reconocimiento internacional -Premios NovaGob 2025 y nominación a los World Summit Awards- y, sobre todo, comunidades rurales con acceso a internet de calidad.

¿Qué se está haciendo en interoperabilidad y ciberseguridad?
Estamos construyendo un ecosistema en el cual municipios, provincia y nación se hablan. El ciudadano completa un trámite una sola vez y los datos fluyen sin silos. Se está implementando en paralelo interoperabilidad con X Road.

En ciberseguridad, cada acción de los agentes de IA queda registrada y es auditable. El principio de diseño es que la inteligencia artificial asiste y el humano supervisa. Tenemos un CSIRT entre el Estado, las empresas del Estado y los entes descentralizados. En las escuelas, el sistema de filtrado ya bloqueó cientos de millones de intentos de acceso a contenido inapropiado, protegiendo el entorno digital de los chicos.

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