Revisión clínica integral: el eje para ordenar terapias y apoyos en la infancia

La pediatra y psiquiatra infantil Florencia Sanabria plantea que la acumulación de intervenciones sin objetivos medibles puede saturar la rutina de niños con dificultades del desarrollo y, desde 2026, el Plan Nacional de TEA propone evaluación interdisciplinaria y planes integrales para orientar prestaciones y apoyos escolares

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Un niño con dificultades del desarrollo puede transitar semanas con fonoaudiología, terapia ocupacional, psicología, psicopedagogía, acompañante terapéutico y apoyo a la inclusión escolar, además de la escuela y los traslados. La Dra. Florencia Sanabria, médica pediatra y psiquiatra infantil, sostiene que el problema no es la existencia de recursos, sino su acumulación sin una revisión clínica integral que ordene prioridades y permita evaluar si las intervenciones producen mejoras.

La especialista describe un recorrido frecuente en familias que, tras un diagnóstico y un certificado, reciben indicaciones múltiples y una agenda que se completa con rapidez. En esa dinámica, el niño pasa de la escuela al consultorio y de una terapia a otra, mientras en el hogar se suman tareas, comidas, higiene y sueño. Sanabria advierte que, entre tantas intervenciones, puede perderse un componente básico del desarrollo: tiempo para jugar, descansar, estar con la familia y vivir una infancia.

Datos y evidencia sobre intensidad de intervención

En los informes oficiales consultados para su columna no aparece una estadística nacional consolidada que indique cuántos niños reciben simultáneamente cuatro o cinco terapias, acompañante terapéutico y apoyo escolar, ni cuántas horas semanales acumulan. Esa falta de información, plantea, convive con un sistema que registra prestaciones, pero deja más difícil responder si están coordinadas, si comparten objetivos o si se suspenden cuando dejan de ser necesarias.

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En ese marco, el Registro Nacional de Personas con Discapacidad informó 114.389 personas certificadas con condiciones vinculadas al espectro autista al 31 de octubre de 2023. Además, un relevamiento pediátrico de 426 protocolos de una junta evaluadora de Almirante Brown mostró que el 89,5% correspondía a solicitudes de CUD por primera vez y que el 57,3% de los niños evaluados tenía entre tres y ocho años, un indicador de ingreso temprano al circuito de prestaciones.

Sanabria también cuestiona la idea de que más horas equivalen automáticamente a mejor tratamiento. Una meta-análisis publicada en JAMA Pediatrics en 2024, que reunió 144 estudios y 9.038 niños pequeños con autismo, no encontró una asociación positiva significativa entre mayor cantidad de intervención —intensidad diaria, duración o intensidad acumulada— y mejores efectos al comparar dentro de cada tipo de intervención.

Plan Nacional de TEA y criterios para ordenar apoyos

El 24 de agosto de 2026 entró en vigencia el nuevo Plan Nacional del Trastorno del Espectro Autista, que pide evitar interpretaciones diagnósticas prematuras, adaptar las intervenciones al perfil clínico individual y organizar la atención en tres ejes integrados: detección temprana, evaluación interdisciplinaria y planes de tratamiento integrales. También jerarquiza el seguimiento del desarrollo infantil como parte de la coordinación de cuidados.

Para la especialista, el acompañante terapéutico y la maestra de apoyo pueden ser recursos valiosos, pero no reemplazan la evaluación clínica ni el diagnóstico diferencial, y su necesidad debe revisarse. En educación, la normativa argentina establece que los apoyos se definan según las necesidades del alumno y se articulen mediante un proyecto individual, no solo por el rótulo diagnóstico.

Las reglas de la Superintendencia de Servicios de Salud contemplan evaluación inicial, plan de abordaje individual, objetivos específicos, resultados e informes de seguimiento semestral para prestaciones vinculadas a discapacidad, y para el apoyo a la integración escolar también se exige un plan individual. En ese marco, Sanabria resume el criterio rector con una frase: “¿qué estamos intentando mejorar y qué evidencia tenemos de que esta estrategia le sirve a este niño?”, dijo Florencia Sanabria, médica pediatra y psiquiatra infantil.

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