El boom de las visas de talento en EE.UU.: ser “extraordinario” ya no significa lo que muchos creen

En 2025 se emitieron más de 20.000 visas O-1, el mayor registro histórico. Empresarios,
emprendedores, científicos, artistas, atletas y profesionales también pueden tener perfiles
alcanzados por esta categoría. Seis claves para entender qué hay detrás de una visa que cada vez genera más interés.
Por Natalia Fridman, abogada de inmigración e integrante de Tu Proyecto en USA

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Hay una pregunta que escucho cada vez con mayor frecuencia entre profesionales, artistas, atletas, empresarios y emprendedores que evalúan desarrollar parte de su carrera en Estados Unidos: ¿mi trayectoria puede ser suficiente para una visa de talento?

Los números ayudan a entender por qué esta pregunta aparece cada vez más. Durante el año fiscal 2025 se emitieron 20.015 visas O-1, la cifra más alta registrada, de acuerdo con estadísticas del Departamento de Estado de Estados Unidos. En 2024 habían sido 19.457 y en 2023, 18.994.

Pero detrás de esos números persiste un mito: cuando hablamos de “habilidad extraordinaria”, inmediatamente pensamos en un Premio Nobel, un deportista de elite o una celebridad internacional.

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La realidad es más amplia. La categoría O contempla habilidades o logros extraordinarios en ciencias, artes, educación, negocios y deportes. El punto central no es simplemente tener un buen currículum, sino contar con evidencia objetiva que permita demostrar reconocimiento y diferenciación dentro de un determinado campo profesional.

Hay cinco cuestiones que considero fundamentales para entenderlo.

1. “Extraordinario” no significa necesariamente famoso.

Premios o reconocimientos, publicaciones sobre el profesional o su trabajo, participación como
jurado o evaluador, contribuciones relevantes, posiciones críticas dentro de organizaciones
reconocidas o determinados niveles de remuneración pueden formar parte de la evidencia, según
cada caso.

2. Tener muchos años de experiencia no alcanza.

Una persona puede acumular veinte años de carrera y no necesariamente cumplir con los estándares requeridos. A la inversa, alguien más joven puede haber conseguido resultados, reconocimientos o contribuciones significativas. Antigüedad y relevancia profesional no son sinónimos.

3. La evidencia se construye antes de presentar una petición.

Muchas personas comienzan a analizar su trayectoria cuando ya decidieron mudarse. Pero documentar reconocimientos, impacto, publicaciones, contribuciones y posiciones ocupadas debería empezar mucho antes. No se trata de fabricar una carrera para obtener una visa, sino de poder demostrar adecuadamente la carrera que ya existe.

4. El talento no es solamente tecnológico.

Los propios números de USCIS muestran una realidad interesante: en 2023 hubo prácticamente tantos casos O-1A aprobados vinculados a perfiles no STEM como a perfiles STEM. Un científico, un fundador tecnológico, un empresario o un profesional especializado pueden demostrar reconocimiento de maneras completamente diferentes.

5. ¿Por qué ahora y por qué una O-1?

Hay características de esta categoría que explican por qué cada vez más profesionales la analizan como alternativa. La O-1 no tiene un cupo anual ni depende de una lotería, puede tramitarse mediante procesamiento premium en plazos más cortos, admite renovaciones y permite que determinados familiares acompañen al beneficiario. Además, dependiendo de la trayectoria y de cada caso particular, puede formar parte de un camino migratorio que posteriormente contemple categorías de residencia permanente como la EB-1A.

Fuentes: U.S. Department of State, Bureau of Consular Affairs, estadísticas de emisión de visas O-
1, años fiscales 2023-2025; U.S. Citizenship and Immigration Services (USCIS), STEM-Related
Petition Trends: EB-2 and O-1A Categories, FY2023.

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