Martín Fasano, de Unipar: “Tenemos una cultura basada en el comportamiento ético y el respeto”

“En el actual contexto de transformación del mundo laboral, el área de personas cumple un rol central en la cultura organizacional que potencia la estrategia del negocio”, considera Martín Fasano, gerente de Relaciones Laborales de la compañía.

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“Más allá de gestionar talento, el área impulsa entornos basados en la confianza, el bienestar integral, el respeto y el desarrollo profesional, para sostener equipos comprometidos y alineados con los objetivos de la compañía. Cuando las personas son puestas en el centro de las decisiones, como hacemos en Unipar, la cultura se convierte en un verdadero motor estratégico; fortalece el sentido de pertenencia, promueve la colaboración y crea las condiciones necesarias para que cada colaborador pueda crecer y aportar su máximo potencial frente a los desafíos profesionales”, enfatiza Martín Fasano, gerente de Relaciones Laborales de Unipar.

“Tenemos una cultura basada en el comportamiento ético y el respeto, que además de contribuir con el bienestar de los equipos, permite alinear el propósito corporativo con resultados sostenibles. Todo esto consolida a la compañía como una organización atractiva para sus colaboradores y sus clientes”.

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Aprendizaje y crecimiento

¿Qué tipo de liderazgo quedó obsoleto, aunque todavía siga manteniéndose en muchas organizaciones?
Cualquier liderazgo que no esté basado en la empatía, la confianza y el desarrollo de las personas queda obsoleto. Los modelos verticalistas, centrados en el control y la toma de decisiones unidireccional, ya no responden a las necesidades de los equipos ni a las dinámicas actuales del mundo laboral.

Hoy, el liderazgo necesita asumir un rol mucho más estratégico como catalizador de la cultura organizacional, promoviendo entornos de trabajo sanos e inclusivos. La diversidad de miradas permite enriquecer a los equipos, a los procesos de toma de decisiones y al negocio. En Unipar, por ejemplo, este enfoque se traduce en líderes que buscan llegar a resultados teniendo en cuenta, entre otras variables, el desarrollo continuo de las personas. Esto es esencial para la estrategia, ya que el trabajo responsable, de excelencia y el propósito compartido son necesarios para alcanzar objetivos sostenibles y navegar la incertidumbre.

La capacidad de acompañar el crecimiento y fidelizar el talento con trayectorias de largo plazo es uno de los principales indicadores de un liderazgo exitoso. Muchos de los actuales líderes de Unipar comenzaron en programas de jóvenes profesionales dentro de la fábrica y hoy son el reflejo de un modelo basado en el aprendizaje y crecimiento.

¿Cómo se construye sentido de pertenencia en contextos laborales cada vez más heterogéneos?
Tenemos la convicción de que los equipos heterogéneos generan mejores resultados corporativos. El sentido de pertenencia se construye a partir de valores compartidos que logren unir personas con diferentes trayectorias y generaciones. Hoy conviven en una misma organización desde colaboradores experimentados hasta jóvenes que recién comienzan su carrera profesional, por lo que la integración es un desafío estratégico para las compañías.

En Unipar, este proceso se impulsa a través de un propósito común y de pilares culturales claros, sintetizados en el acrónimo SuPERE: Sustentabilidad, Protagonismo, Ética y Credibilidad, Respeto por las Personas, Excelencia y Calidad para ser la primera elección del cliente. A partir de estos principios la compañía promueve iniciativas que fortalecen la inclusión y permiten que cada colaborador encuentre un espacio para participar y aportar su mirada.

¿Cuáles son las tendencias y desafíos en gestión de talento, que signarán la agenda de los próximos años?
La agenda de talento se centrará en adaptar a los equipos a la digitalización, superar la escasez de perfiles especializados, como ingenieros y técnicos, y mejorar continuamente el bienestar en el entorno de trabajo.

Otro de los desafíos será gestionar eficazmente el intercambio generacional, implementando iniciativas que garanticen la transferencia de conocimiento de expertos próximos a jubilarse a las nuevas generaciones.

De forma simultánea, la irrupción de la inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos exigirán fuertes estrategias de upskilling y reskilling para adaptar a los equipos a las nuevas demandas tecnológicas.

Para acompañar esta transformación, las organizaciones deberán priorizar el bienestar integral, mejorando de forma continua su propuesta de valor al colaborador mediante programas enfocados en la salud física, emocional y financiera, además de sostener esquemas de trabajo flexible o híbrido. 

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