Florencia Igartua, de Galicia: “El gran desafío es dejar de liderar desde los promedios”

“El futuro del talento no se juega solo en atraer mejores perfiles. Se juega en construir organizaciones con liderazgo, cultura y habilidades para aprender más rápido que el cambio”, señala Florencia Igartua, Head Of Talent de la entidad financiera.

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“Hoy el compromiso no se mide solo por cuánto tiempo alguien se queda, sino por cuánto decide poner de sí mientras está. Las personas se comprometen cuando entienden hacia dónde va la organización, cuál es su contribución, confían en sus líderes, y ven oportunidades reales para crecer. El compromiso ya no se construye con beneficios. Se construye en la experiencia: liderazgo cercano, claridad de prioridades, reconocimiento, autonomía y aprendizaje. El liderazgo cercano sigue siendo uno de los grandes diferenciales de la experiencia laboral”, define Florencia Igartua, Head Of Talent de Galicia.

¿Qué tan maleable es realmente la cultura organizacional?
La cultura es maleable, pero no cambia porque la declaremos. Cambia cuando cambian los comportamientos, las decisiones y los incentivos que la sostienen. La cultura real no es lo que una compañía dice que valora. Es lo que sus líderes hacen, lo que sus sistemas premian y lo que la organización tolera. Las condiciones imprescindibles son claridad de propósito, liderazgo ejemplar, conversaciones honestas, sistemas de talento consistentes y una conexión muy concreta entre cultura y performance

 

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Dejar de liderar desde los promedios

¿Qué desafíos plantea actualmente gestionar equipos con trayectorias, expectativas diferentes ?
El gran desafío es dejar de liderar desde los promedios. Hoy conviven personas con momentos vitales, expectativas, experiencias y formas de aprender muy distintas. Eso exige líderes con más escucha y flexibilidad, pero también con más claridad. No se trata de adaptar todo a cada persona, sino de construir un marco común de propósito, valores, prioridades y estándares de desempeño. La diversidad bien gestionada mejora las decisiones y amplía la mirada. Mal gestionada, puede generar fricción, etiquetas o desconexión.

¿Cómo está impactando la tecnología en la forma de organizar, evaluar y desarrollar el trabajo?
La tecnología, especialmente la inteligencia artificial, no elimina la agenda humana de talento sino que la vuelve más estratégica. Nos obliga a rediseñar el trabajo, entender qué tareas agregan valor, qué habilidades necesitamos desarrollar y qué decisiones requieren datos, pero también criterio humano. La tecnología permite más información, trazabilidad y señales sobre desempeño, habilidades y potencial.
Pero el desafío es no confundir datos con criterio. La mirada humana sigue siendo clave para interpretar contexto, impacto y futuro. La tecnología acelera el cambio; el talento define si ese cambio se convierte en valor. 

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