Dejar de enterrar recursos: el verdadero desafío de la economía circular

Por Franco Liotti, Gerente General de Geocycle Argentina

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Durante mucho tiempo, la discusión sobre los residuos estuvo centrada en cómo disponerlos
de manera segura. Sin embargo, frente a los desafíos ambientales, económicos y energéticos
actuales, esa mirada resulta cada vez más insuficiente. Hoy sabemos que gran parte de
aquello que descartamos todavía conserva valor y que seguir destinándolo a disposición final
implica desaprovechar recursos que podrían volver a integrarse a los procesos productivos.

La valorización de residuos representa una oportunidad concreta para avanzar hacia modelos
productivos más eficientes y circulares. Se trata de recuperar el potencial energético o
material de aquellos residuos que no pueden reciclarse por vías convencionales, evitando su
disposición final y reduciendo al mismo tiempo el consumo de recursos naturales y
combustibles fósiles.

El desafío no es tecnológico: la experiencia acumulada en Argentina y en el mundo demuestra
que existen soluciones capaces de gestionar grandes volúmenes de residuos de manera
segura, eficiente y con impacto ambiental positivo. La verdadera discusión pasa por cómo
acelerar su adopción y generar las condiciones necesarias para ampliar su alcance.

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Esta transición también tiene una dimensión económica cada vez más relevante. Los
mercados internacionales, los inversores y las cadenas de valor exigen mayores niveles de
trazabilidad, reducción de emisiones y gestión responsable de los recursos. En este escenario,
la forma en que las empresas gestionan sus residuos comienza a ser un factor de
competitividad y no únicamente una obligación ambiental.

La experiencia internacional demuestra que los procesos de descarbonización industrial más
exitosos son aquellos que logran combinar innovación, inversión y articulación entre el sector
público y privado. La economía circular requiere precisamente de esa mirada compartida para
poder escalar.

A lo largo de las últimas décadas, el desarrollo de conocimiento técnico, la innovación y una
visión de largo plazo nos han permitido comprobar que los residuos pueden dejar de ser un
pasivo ambiental para convertirse en recursos capaces de generar valor energético, industrial
y ambiental. Avanzar en esa dirección es parte del desafío de construir modelos productivos
más eficientes, resilientes y alineados con los objetivos de descarbonización que demandan las
sociedades actuales.

La pregunta, entonces, ya no es si los residuos tienen valor. La evidencia demuestra que lo
tienen. El verdadero desafío es cuánto tiempo más estamos dispuestos a seguir enterrándolos.

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