La semana financiera quedó dominada por la tensión geopolítica en Medio Oriente y su impacto sobre los mercados globales, con movimientos concentrados en el petróleo, las divisas, el oro y las expectativas de tasas de interés. Inversores, bancos centrales y gobiernos reaccionaron ante cambios en el frente militar y político, en un escenario que combinó señales puntuales de alivio con una fragilidad persistente.
El principal foco estuvo en el crudo, atravesado por una volatilidad extrema ante el riesgo de interrupciones en el suministro global. A comienzos de la semana, los precios tocaron máximos de varios años por el temor a cortes en la oferta tras nuevos enfrentamientos y amenazas sobre el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. El martes, el petróleo retrocedió con fuerza luego de que Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, asegurara que el cese del fuego seguía vigente y que el estrecho permanecía abierto. También confirmó que dos buques comerciales estadounidenses atravesaron la zona con apoyo militar, sin incidentes mayores. Aun con ese respiro, el mercado continuó sensible y sin una salida diplomática destrabada.
En ese contexto, María Agustina Patti, Financial Markets Strategist LATAM en Exness, resumió el clima de la semana: “La geopolítica volvió al centro del escenario financiero: petróleo volátil, dólar fortalecido como refugio y bancos centrales atrapados entre inflación y crecimiento”.
En el plano cambiario, el dólar mostró fortaleza durante gran parte del período, impulsado por su rol de activo refugio y por la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá tasas altas por más tiempo. El índice dólar se estabilizó tras dos sesiones de subas, mientras el mercado descuenta que la Fed sostendría las tasas sin cambios durante lo que resta del año. Incluso comenzó a aparecer una probabilidad cercana al 50% de una suba de tasas en 2027 si la inflación vuelve a acelerarse por un shock energético.
En Europa, el Banco Central Europeo mantuvo las tasas la semana pasada, aunque dejó abierta la puerta a nuevos ajustes. Joachim Nagel, Madis Müller y Peter Kazimir advirtieron sobre presiones inflacionarias persistentes y sugirieron una posible suba en junio; el mercado ya descuenta más de tres aumentos de tasas del BCE este año. En paralelo, Donald Trump elevó al 25% los aranceles sobre autos y camiones europeos y acusó a la Unión Europea de incumplir acuerdos comerciales con Washington.
El oro recuperó terreno tras tocar mínimos de más de un mes por la reaparición de la demanda defensiva, aunque con un límite asociado a tasas elevadas: el metal suele beneficiarse en crisis e inflación, pero pierde atractivo cuando las tasas se mantienen altas porque no ofrece rendimiento.
La advertencia más dura llegó desde el Fondo Monetario Internacional. Su directora señaló que, si el conflicto se prolonga hasta 2027 y el petróleo alcanza los US$ 125 por barril, la economía global podría enfrentar un escenario “mucho peor”, con menor crecimiento, inflación renovada, tasas más altas por más tiempo y mayor presión sobre mercados emergentes.












