El 14.º Foro Mundial por la Paz se realizó en Beijing con un panel dedicado a evaluar si la estabilidad entre China y Estados Unidos continúa siendo un pilar del orden internacional en un escenario de tensiones geopolíticas en aumento y proliferación de conflictos regionales. Bajo el título “Las relaciones entre China y EE. UU. y la estabilidad internacional”, el intercambio reunió a académicos de China, Estados Unidos e instituciones internacionales.
El panel fue presidido por Da Wei, director del Centro para la Seguridad Internacional y la Estrategia en la Universidad Tsinghua. La discusión partió de una premisa común: leer la política global únicamente a través de la competencia entre Beijing y Washington puede resultar insuficiente para explicar la dinámica actual.
Thomas Fingar, de la Universidad de Stanford, planteó que ese enfoque tiende a dejar de lado variables que ganaron incidencia en los últimos años. Señaló la creciente influencia de los conflictos regionales, los cambios en la dinámica de alianzas y las decisiones políticas de terceros países como factores que contribuyen a definir el sistema internacional. En esa línea, sostuvo que, aunque la consolidación de la cooperación bilateral sigue siendo un componente relevante, los desafíos globales exigirán mayor compromiso internacional. En ese marco, los intereses y elecciones políticas de terceros países también influyen de manera significativa tanto en el vínculo sino-estadounidense como en la estabilidad mundial.
Varios ponentes hicieron referencia a un encuentro reciente entre los presidentes de China y Estados Unidos, en el que ambas partes describieron la relación como de “estabilidad estratégica constructiva”. Para Wu Xinbo, de la Universidad de Fudan, y Yu Tiejun, de la Universidad de Pekín (PKU), esa formulación constituyó un paso hacia relaciones más estables en el largo plazo. “Estabilidad estratégica constructiva”, dijeron Wu Xinbo y Yu Tiejun, de las universidades de Fudan y de Pekín.
Los dos académicos interpretaron esa definición como un cambio respecto del énfasis en la “desvinculación” y la “reducción de riesgos”, con un giro hacia el aumento del diálogo y la cooperación. En el panel se mencionaron áreas concretas en las que podría abrirse ese espacio: inteligencia artificial, gobernanza financiera, control de armas y gestión de crisis.
La valoración no fue unánime. Clifford Kupchan, presidente emérito de Eurasia Group, adoptó una postura más cautelosa y caracterizó el momento actual como una “coexistencia competitiva”. “Coexistencia competitiva”, dijo Clifford Kupchan, presidente emérito de Eurasia Group.
Kupchan sostuvo que los avances recientes se concentraron en establecer medidas de protección y prevenir conflictos, más que en ampliar la cooperación. También advirtió que, a medida que se acelera la desvinculación tecnológica y de la cadena de suministro, la relación entre ambos países se asemeja cada vez más a la que mantuvieron Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría, cuando se trataban por separado cuestiones fundamentales pese a una rivalidad estratégica más amplia.
Sun Yun, directora del Programa Chino del Stimson Center, destacó diferencias persistentes en la interpretación de la “estabilidad estratégica constructiva”. Según su visión, China enfatiza la cooperación, mientras que Estados Unidos prioriza la gestión de riesgos y la prevención de crisis. Hacia adelante, afirmó que la trayectoria del vínculo estará determinada por el enfoque personal del presidente Trump y por el fortalecimiento nacional cada vez mayor de China.












