CAF creó el Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, un mecanismo destinado a reunir y canalizar aportes públicos, privados y de la comunidad internacional hacia necesidades prioritarias del país tras los sismos registrados el 24 de junio.
El esquema prevé captar contribuciones de gobiernos, organismos internacionales, empresas, fundaciones, personas naturales y otros socios, bajo un marco común de administración y rendición de cuentas. La asignación de los recursos quedará orientada a las iniciativas que defina y priorice el Gobierno de Venezuela, con el objetivo de facilitar una respuesta coordinada que evite la fragmentación de esfuerzos y acelere la llegada de fondos a las zonas afectadas.
Como impulso inicial, CAF realizará un aporte semilla de US$ 1 millón para activar el mecanismo y financiar las primeras iniciativas consideradas prioritarias. La creación del fondo se suma a una donación de US$ 300.000 en ayuda humanitaria anunciada por la institución para atender la emergencia. Además, el banco de desarrollo no cobrará comisión por la administración fiduciaria ni por la implementación de los recursos, de modo que la totalidad de los aportes se destine a la atención de la emergencia y a la reconstrucción.
“Los actos de la naturaleza se responden con actos de humanidad y solidaridad, y Venezuela nos requiere hoy más que nunca”, dijo Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF. “Nuestro compromiso es acompañar al pueblo venezolano no solo en la emergencia”, agregó.
El mecanismo fue concebido para adaptarse a distintas etapas de la respuesta. En una primera fase contempla la atención inmediata, con ayuda humanitaria, suministros esenciales y apoyo a las instituciones encargadas de la emergencia. En una segunda instancia, prevé la rehabilitación de servicios críticos en áreas como salud, agua y saneamiento, energía, educación y conectividad. En una tercera etapa, se enfocará en la recuperación y la resiliencia, con foco en la reconstrucción temprana, la recuperación de los medios de vida y la reducción de la vulnerabilidad frente a futuros eventos.
Las intervenciones se definirán de manera progresiva, conforme a las evaluaciones de daños y a las prioridades establecidas por el Gobierno. El fondo operará con recursos segregados e independientes de los recursos propios de CAF, trazabilidad por iniciativa, reportes financieros periódicos y auditoría independiente.
Las contribuciones podrán realizarse en dólares estadounidenses o en euros. La ejecución será flexible: las iniciativas podrán llevarse adelante a través de entidades ejecutoras elegibles o, cuando resulte más eficiente, mediante la gestión directa de CAF.












