El 14 de julio de 2026, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS, por sus siglas en inglés) se negó por segunda vez a aceptar una petición presentada por Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) y otros grupos de activistas para incluir al macaco de cola larga (Macaca fascicularis) bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción de los Estados Unidos (ESA, por sus siglas en inglés). El organismo federal determinó que la solicitud no presenta “información científica sustancial” que justifique una mayor revisión.
La resolución se enmarca en un antecedente reciente: se trata de la segunda vez, en los últimos tres años, que el USFWS rechaza una petición de PETA vinculada a esta especie de primates no humanos. El planteo buscaba que el macaco de cola larga quedara alcanzado por el régimen de protección previsto en la ESA.
Tras conocerse la decisión, la National Association for Biomedical Research (NABR) respaldó el criterio del organismo federal. “La National Association for Biomedical Research elogia al USFWS por llevar a cabo una revisión exhaustiva y basada en la ciencia”, dijo Matthew R. Bailey, presidente de NABR. En su evaluación, la entidad sostuvo que el análisis realizado por el USFWS concluyó que los macacos de cola larga no justifican su inclusión en la lista de la ESA.
Bailey también cuestionó el uso de procesos regulatorios ambientales en discusiones vinculadas con la investigación médica. “Grupos activistas como PETA han intentado convertir a la ESA y otros procesos ambientales en armas”, dijo Matthew R. Bailey, presidente de NABR. En la misma declaración, planteó que esa estrategia “no solo pone en peligro la salud y la seguridad humanas”, sino que además “socava el valor” de esos procesos cuando se los utiliza para promover agendas políticas.
En ese marco, NABR afirmó que los macacos de cola larga se utilizan ampliamente en todo el mundo en investigación biomédica debido a su estrecha aproximación a los seres humanos. También indicó que la importación y el uso de esta especie en investigación biomédica están estrictamente regulados por organismos internacionales y agencias federales de los Estados Unidos.
La entidad enumeró áreas en las que la investigación médica con macacos de cola larga tuvo incidencia: medicina regenerativa, inmunología, cáncer, desarrollo de vacunas y farmacología. Además, señaló que los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) publicaron recientemente una revisión que confirma la importancia de estos primates en la realización de investigaciones biomédicas.
“Debido a sus similitudes fisiológicas y biológicas con los humanos, los monos LTM son un recurso crucial para la investigación biomédica preclínica”, dijo Matthew R. Bailey, presidente de NABR.












