Un nuevo trabajo de investigación del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) publicado en el Journal of Evolutionary Economics propone un marco teórico para analizar los ecosistemas económicos como sistemas adaptativos complejos y cuestiona la idea de que la competencia sea, por definición, una interacción beneficiosa.
El artículo, titulado Reframing competition as a non-beneficial interaction in economic systems, fue realizado por Marcelo S. Tedesco, director de Investigación en Ciencias Económicas, Sociales y de Gestión del ITBA y director del Doctorado en Innovación Sistémica, con afiliación al Massachusetts Institute of Technology (MIT), y por Gonzalo Marquez, biólogo e investigador del Conicet y afiliado a la UNLP.
Sistemas adaptativos complejos y redes de interacción
El planteo parte del enfoque de los sistemas adaptativos complejos para revisar supuestos tradicionales con los que se estudian los sistemas económicos y, en particular, el lugar que ocupa la competencia dentro de ellos. Desde esa perspectiva, los ecosistemas económicos se comprenden como sistemas reales, dinámicos y adaptativos, integrados y “anidados” dentro de sistemas sociales y biológicos de mayor escala.
En ese marco, empresas y organizaciones no interactúan de manera aislada, sino como parte de redes de relaciones en permanente transformación. La propuesta busca, así, ampliar el análisis de la competencia más allá de los vínculos bilaterales entre actores, al ubicar esas interacciones dentro de un entramado más amplio.
Competencia y costos “erosivos”
Uno de los ejes del trabajo es reconsiderar la clasificación de la competencia como una interacción inherentemente beneficiosa. Los autores proponen analizarla como una interacción no-benéfica, una clasificación estándar en Biología, al sostener que las dinámicas competitivas tienden a generar “costos erosivos” para los distintos actores involucrados y para el propio sistema, aun cuando determinadas estrategias competitivas produzcan beneficios individuales en el corto plazo.
El artículo explora posibles consecuencias de la predominancia de estas dinámicas sobre propiedades consideradas fundamentales de los sistemas económicos, como la diversidad, la resiliencia, la eficiencia y la capacidad adaptativa. También plantea que los efectos pueden extenderse más allá de la dimensión estrictamente económica y propagarse hacia los sistemas sociales y ambientales de los que la economía forma parte.
“Replantear la competencia desde la perspectiva de los sistemas adaptativos complejos permite abrir nuevas preguntas”, dijo Marcelo S. Tedesco, director de Investigación en Ciencias Económicas, Sociales y de Gestión del ITBA.












