Más del 80% de los pacientes consultados por Clinicann indicó que esa consulta había sido su único contacto con un médico durante el último año. El dato surge del relevamiento realizado por la clínica de telemedicina especializada en cannabis medicinal, en un escenario en el que la falta de tiempo, las distancias y las malas experiencias en consultorios pueden alejar a las personas de los controles.
La dinámica se repite en perfiles distintos: hay pacientes que conviven durante años con dolor, duermen mal o toman medicamentos sin volver a consultar. Algunas personas consideran que sus síntomas no justifican pedir un turno; otras recuerdan consultas en las que se sintieron apuradas o poco escuchadas. A esos factores se suman obstáculos concretos, como perder una jornada de trabajo, viajar o esperar semanas para ser atendidas.
En ese recorrido, el cannabis medicinal se convirtió para algunos en un motivo específico para retomar el vínculo con un profesional. Llegan con una inquietud puntual: quieren saber si puede ayudar con un síntoma o ya lo usan por su cuenta y buscan entender qué consumen, en qué dosis y cómo puede interactuar con otros tratamientos. A partir de esa pregunta inicial, se abre una conversación más amplia sobre la salud general.
Clinicann conecta mediante videoconsultas a pacientes de todo el país con médicos especializados en cannabis medicinal y ya atendió a cerca de 20.000 personas. La atención a distancia puede facilitar el primer paso para quienes viven lejos o trabajan por su cuenta, al evitar viajes o la necesidad de pedir el día libre.
De la consulta al seguimiento
El Dr. Ezequiel Kalb, director médico de Clinicann, planteó que la accesibilidad no se limita a reducir kilómetros si el paciente vuelve a sentirse juzgado. “Cuando esa persona encuentra un espacio médico donde puede plantear que quiere probar algo natural sin que la traten de tonta, vuelve a hablar con un médico”, dijo Kalb.
La consulta comienza por el cannabis, pero incluye una revisión clínica más amplia: antecedentes personales y familiares, medicación, hábitos, salud cardiovascular, estado psiquiátrico y sueño. Parte de esa información se utiliza para evaluar si corresponde indicar cannabis; otra puede revelar problemas que la persona había dejado de lado o no relacionaba con el motivo de consulta.
Kalb describió situaciones frecuentes: pacientes que consultan por dolor generalizado y, al repasar síntomas, mencionan señales que requieren estudiar la tiroides; otros que toman antiinflamatorios todos los días y también refieren molestias digestivas; o quienes duermen apenas cinco horas por noche sin vincularlo con el dolor. “Que a un paciente se le detecte algo en una consulta de cannabis no es un mérito del cannabis”, dijo Kalb.
Cuando aparece una señal de alerta, el médico la registra en la historia clínica e indica estudios o derivaciones. El directivo delimitó el alcance: “Somos una clínica de cannabis medicinal, no un centro de atención primaria, y confundir eso sería el error”. Las interconsultas con especialidades que no forman parte del equipo se realizan de manera externa.
Otro foco es sostener el vínculo en el tiempo. Kalb explicó que muchos pacientes consultan para iniciar tratamiento e inscribirse en el REPROCANN, cuya autorización dura tres años y durante ese período no exige controles médicos para mantenerla. Para evitar perder el seguimiento, la clínica puso en funcionamiento un sistema que contacta a los pacientes después de la consulta y ofrece controles, además de registrar si regresan, si realizan estudios o interconsultas indicados y cómo evolucionan hábitos y tratamientos.












