Las empresas del mercado medio de América Latina proyectan un mayor esfuerzo presupuestario en ciberseguridad durante 2026, aunque el incremento convive con limitaciones de gestión y de capacidades internas. La Encuesta sobre Ciberseguridad 2026 de RSM International, basada en más de 260 respuestas de líderes empresariales de 18 países de la región, relevó que el 69% de las organizaciones prevé aumentar la inversión en ciberseguridad.
El estudio identificó una “brecha de madurez” entre el nivel de recursos asignados y la eficacia con la que las compañías administran esa inversión. En términos operativos, la agenda se orienta a reforzar controles frente a un entorno tecnológico que incorpora con mayor intensidad herramientas en la nube e inteligencia artificial.
Gobernanza y capacidades internas
Uno de los puntos que aparece como limitante es la asignación de responsabilidades. RSM constató que solo el 16% de los presupuestos de ciberseguridad está bajo la responsabilidad de un director de Seguridad de la Información (CISO, por sus siglas en inglés), y que apenas el 30% de las estrategias cibernéticas están a cargo de un CISO específico.
La disponibilidad de personal también surge como un factor de restricción: la mitad de las organizaciones encuestadas cuenta con dos empleados o menos dedicados a la seguridad y la privacidad de los datos. En ese marco, el aumento de recursos no necesariamente se traduce en mejoras inmediatas de protección.
Luis Gorgona, socio de Consultoría Informática de RSM, afirmó: “La encuesta de RSM pone de relieve que la agenda cibernética está madurando en Latinoamérica”. En la misma línea, agregó: “el aumento del gasto en ciberseguridad no se traduce de forma inmediata en una mayor protección”.
Prioridades de inversión
Entre las principales iniciativas de ciberseguridad en las que se enfocan las compañías de la región, la encuesta ubicó en primer lugar la gestión de la superficie de ataque, mencionada por el 39% de los encuestados. Le siguieron la resiliencia y la recuperación (38%) y la seguridad en la nube (38%).
Gorgona atribuyó parte de la brecha detectada a que las prioridades suelen quedar determinadas por necesidades operativas, la adquisición de tecnología o la presión para cumplir con la normativa, en lugar de basarse en una visión clara de los riesgos. Ese enfoque puede derivar en gasto fragmentado, duplicación de herramientas, inversión insuficiente en controles críticos o carencias de capacidades que permanecen sin resolver.
Eileen Turkot, líder de Mercado para Latinoamérica de RSM International, sostuvo: “Ahora se trata de invertir de forma más inteligente, no simplemente de invertir más”. También planteó que las organizaciones que vinculen la inversión con una asignación clara de responsabilidades sobre riesgos, una mayor rendición de cuentas y una gobernanza disciplinada podrán desarrollar resiliencia y convertir la seguridad en una ventaja competitiva.












