El calendario comercial de noviembre volverá a poner a prueba al retail argentino con dos fechas de alta demanda: el Cyber Monday, previsto del 2 al 4 de noviembre, y el Black Friday, el 27 de noviembre. En ese período, un aumento significativo de las compras puede transformar fallas operativas en ventas perdidas, en un escenario en el que el consumidor cuenta con alternativas inmediatas.
La magnitud del desafío se observa en los datos del último Cyber Monday. Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), más de 7 millones de órdenes de compra se procesaron en tres días, con 12,6 millones de artículos vendidos. Esa escala obliga a sostener precios, stock, medios de pago y sistemas de checkout bajo condiciones de alta exigencia.
Volatilidad y actualización de precios
En el mercado local, la planificación suma una complejidad adicional vinculada con el contexto macroeconómico. Martín Malievac, director de Soluciones de Mercado Internacional de TOTVS Napse, señaló que “en Argentina la planificación tiene una variable adicional que en otros mercados no pesa tanto: la volatilidad macroeconómica”. En esa línea, la inflación y los movimientos cambiarios obligan a contar con sistemas capaces de actualizar precios con rapidez y sin errores operativos.
La estrategia comercial, además, no se limita al porcentaje de rebaja. “No es solo ‘cuánto descuento’, sino también ‘qué combinación de precio y financiación maximiza la conversión sin destruir margen’”, dijo Malievac. En esa ecuación, el precio continúa como factor central, pero comparte protagonismo con la financiación y la disponibilidad del producto.
Financiación, inventario y fricción en el checkout
En un contexto de inflación, el directivo remarcó el peso de las cuotas en la decisión de compra. “En un contexto de inflación, la posibilidad de pagar en cuotas sin intereses cambia por completo la percepción de ‘precio real’ de un producto”, explicó.
El stock aparece como otro punto crítico: una promoción puede atraer tráfico y conversión, pero si el producto no está disponible al momento de concretar la compra, el resto de la estrategia pierde sentido. “Si el producto no está confirmado en stock al momento del pago, ninguna de las otras variables importa: se pierde la venta antes de que el precio o el medio de pago entren en juego”, afirmó.
Los medios de pago, por su parte, funcionan cada vez más como una cuestión de fricción. Tarjetas, wallets o transferencias no necesariamente son el principal motivo para elegir una oferta, pero la ausencia de la alternativa preferida o un problema durante el checkout puede llevar al abandono.
Durante un evento de alta demanda, la estabilidad del proceso de pago adquiere una importancia particular. “En estas fechas el consumidor tiene alternativas a un clic de distancia; una falla de pago casi siempre termina en la competencia, no en un segundo intento más tarde”, advirtió Malievac. En jornadas de alta exposición, una dificultad para pagar también puede amplificarse en redes sociales y afectar la percepción sobre la experiencia de compra.
En ese escenario, se destacó la importancia de la tasa de aprobación y la resiliencia del checkout, con apoyo en herramientas como Napse VTOL, orientada a la gestión y validación de transacciones electrónicas y a la conexión de canales de venta, entre tiendas físicas, e-commerce y virtuales.
En marzo de 2026, Napse pasó a formar parte de TOTVS y sus soluciones se incorporaron a la cartera de la mayor empresa tecnológica de Brasil.












