La adopción de Inteligencia Artificial (IA) en empresas mostró un cambio marcado entre 2025 y 2026, con un desplazamiento desde usos individuales hacia aplicaciones integradas en productos y en la relación con clientes. En ese proceso, el principal límite dejó de estar asociado a la tecnología disponible y pasó a vincularse con factores internos como liderazgo, cultura y adaptación de las personas.
Esa conclusión surge del AI Adoption Playbook, una investigación de Ingenia realizada en colaboración con la Universidad del Salvador (USAL). El documento combina investigación de campo, realizada por alumnas de la Licenciatura en Psicopedagogía de la USAL, con más de 20 entrevistas en organizaciones de Salud, Educación, Retail, Finanzas y Consultoría IT con operaciones en Argentina, Chile, Colombia, Perú y México.
En términos cuantitativos, el estudio registró un salto en el tipo de uso. Mientras que en 2025 el 56,6 % de los usos de IA correspondía a tareas individuales de productividad (Nivel 1), en 2026 ese uso cayó al 5,9 %. En paralelo, la IA embebida en productos y en la interacción directa con clientes (Nivel 3) pasó de representar el 9,4 % a concentrar el 64,7 % de los casos, un aumento cercano a siete veces.
Del límite tecnológico al desafío interno
El Playbook plantea que las organizaciones que avanzaron más rápido lo hicieron con una mirada sistemática sobre personas, procesos y gobernanza. En cambio, cuando la adopción se dio de manera fragmentada, la inversión perdió impacto. Entre los errores más costosos, identifica tratar la IA como una implementación de software, cuando en los cinco casos analizados funcionó como una transformación cultural que redefinió roles, liderazgo y flujos de trabajo.
Natalia Castro, Team Dynamics Architect de Ingenia y responsable del Playbook, sostuvo: “Lo que encontramos una y otra vez es que el cuello de botella nunca fue la herramienta: fue organizacional”. También señaló: “Las empresas que lograron una adopción sostenida entendieron que la IA es, ante todo, un proceso emocional antes que técnico”.
Nuevos roles y una hoja de ruta
El estudio identifica un cambio en los roles profesionales bajo el principio Human-in-the-Loop. En ese marco, aparece el perfil de “Cyborg Engineer”, orientado a orquestar y curar el trabajo de agentes de IA bajo un modelo 80/20: la tecnología produce el volumen y la persona concentra su aporte en el 20 % crítico, al estructurar el pedido, supervisar el proceso y validar el resultado. La investigación remarca que la responsabilidad final sigue siendo humana.
Como hoja de ruta, el Playbook sistematiza seis pasos secuenciales: elegir el problema correcto; definir gobernanza, herramientas autorizadas y una AI Office con dedicación completa; preparar a las personas; aprender haciendo; rediseñar el trabajo; y medir resultados de negocio junto con indicadores de adopción.


