¿Qué ocurre cuando el ingreso previsional alcanza para cubrir a casi todos, pero no necesariamente para vivir? ¿Cuánto del empleo de las personas mayores es elección y cuánto es necesidad? ¿Y qué sucede con esa necesidad cuando la economía se enfría?
Esas preguntas atraviesan el nuevo Dosier estadístico de Personas Mayores que el INDEC difundió en vísperas del 36° Día Internacional de las Personas de Edad. Es el sexto de la serie. Reúne datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del tercer trimestre de 2025, registros de la ANSES a junio de 2026 y los censos nacionales.
Más actividad en la edad del retiro
El dato más visible es la participación laboral. En el tercer trimestre de 2025, las tasas de actividad y de empleo de la población en edad jubilatoria (mujeres desde los 60 años, varones desde los 65) fueron las más altas de la serie 2016-2025:
- Tasa de actividad: 20,6%, contra 18,2% en 2024.
- Tasa de empleo: 20,0%, contra 17,1% en 2024, el valor que había destacado la edición anterior del dosier.
En términos de composición de ingresos, el 71,6% de esta población vivía solo de la jubilación y el 11,9% la combinaba con trabajo. Otro 5,6% se sostenía únicamente con ingresos laborales y el 3,8% no tenía ingresos personales.
La participación cae con la edad. Entre quienes tienen 75 años o más, la tasa de actividad es de 6,5%, frente a 28,4% en el tramo de hasta 74 años. También varía según el hogar: la actividad es mayor en los quintiles 1 y 5 de ingreso per cápita familiar (23,0% y 31,6%) que en los intermedios. Esa lectura ya figuraba en el dosier 2025: en el primer caso podrían pesar las razones económicas; en el segundo, el tipo de ocupaciones.
El nivel educativo también influye. Poco más de un tercio de los varones en edad jubilatoria con estudios superiores o universitarios incompletos o más (34,3%) estaba activo. Entre quienes no terminaron el secundario, la tasa fue de 20,2%.
Cobertura casi universal, sostenida en moratorias
La cobertura previsional alcanza al 90% de la población en edad jubilatoria, de modo que una de cada diez personas sigue sin ella. El 10% es un valor casi idéntico al que había informado la edición anterior para el primer trimestre de 2025 (10,8%).
Lo que cambia según el sexo es la forma de acceder. A junio de 2026, el 51% de los varones con cobertura del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) accedió por aportes, frente a solo 21% de las mujeres. Entre ellas, el 79,4% se jubiló con moratoria; entre los varones, el 49,0%. La proporción de mujeres es similar a la que el dosier 2024 describía como “casi 8 de cada 10”.
El haber medio y la brecha
Los haberes medios del SIPA a junio de 2026 fueron los siguientes:
- Varones: $893.978, frente a $665.477 en junio de 2025 (+34,3%).
- Mujeres: $647.279, frente a $487.261 un año atrás (+32,8%).
- Relación mujer/varón: 72 pesos por cada 100, contra 73 en la edición anterior.
La brecha se explica por la moratoria. Entre quienes accedieron con ese régimen, los haberes son de $523.960 (varones) y $470.974 (mujeres), una relación de 0,90. Entre quienes jubilaron sin moratoria, el haber femenino ($1.331.761) supera al masculino ($1.248.278), con una relación de 1,07. El glosario del INDEC aclara que el cálculo incluye el refuerzo de ingreso previsional del Decreto 109/2026.
Quiénes son y cómo viven
El dosier ubica el envejecimiento en un proceso de largo plazo. La esperanza de vida al nacer de las mujeres pasó de 33,3 años en 1880 a 80,2 en 2019, y la de los varones, de 32,6 a 74,4. Entre 1980 y 2022, el peso de las personas de 75 años y más dentro del grupo de 60 y más subió de 23,7% a 30,3%.
La vejez es, además, femenina y más solitaria entre ellas:
- El 34,0% de las mujeres de 60 años y más es viuda, contra 13,2% de los varones.
- El 66,2% de los varones está casado o unido; entre las mujeres, el 42,4%.
- Entre las personas de 75 años y más, el 37,1% de las mujeres vive sola, contra 23,4% de los varones.
- Entre 2001 y 2022, los hogares con jefe o cónyuge de 60 años y más que alquilaban su vivienda pasaron de 6,6% a 11,2%, un aumento cercano a 70%.
En salud, la afiliación es prácticamente universal (98,0% entre quienes tienen 75 años o más). Las enfermedades del sistema circulatorio explicaron el 32,8% de las defunciones de mayores en 2024, casi 6 puntos más que en 2017. La edición 2026 incorpora un dato sobre salud mental: casi 2 de cada 10 mujeres de 60 años y más consultaron a un profesional por angustia, relaciones personales o depresión en 2022 (19,6%), contra 9,4% de los varones.
Una lectura desde el consumo
El dosier no mide consumo y sus datos laborales son de 2025. Pero se publica cuando los indicadores de gasto muestran un enfriamiento, y la comparación con notas previas de Mercado permite plantear una hipótesis.
En septiembre de 2025, al analizar la EPH del segundo trimestre, Mercado advertía que el mercado de trabajo funcionaba como un “equilibrio inestable”. La presión sobre el mercado alcanzaba al 30,5% de la población activa y la informalidad, al 43,2%. El análisis añadía que el desempleo podía crecer con rapidez si la actividad se contraía.
Esa contracción aparece ahora en los datos que Mercado viene siguiendo:
- Las ventas de los supermercados cayeron 3,1% interanual en junio a precios constantes y el primer semestre cerró 2,8% abajo. En julio retrocedieron 2,1% interanual y el acumulado quedó 2,7% por debajo del de 2025.
- Los supermercados relevados tenían 4,1% menos de trabajadores en junio y 4,6% menos en julio.
- Casi 43 de cada 100 pesos gastados en esos comercios en junio se pagaron con tarjeta de crédito.
- La carne, con aumento de 39% interanual en la facturación nominal, fue el rubro que más empujó la caja.
- En julio, la actividad cayó 1,4% interanual y 2,9% frente a junio. Los precios subieron 1,7% en agosto y acumulan 33,5% en doce meses.
Con esos datos a la vista, la hipótesis es doble. Una población donde siete de cada diez personas viven solo de la jubilación, con un haber medio femenino de $647.279, gasta sobre todo en alimentos y servicios básicos, rubros donde la presión de precios es mayor. Y buena parte del trabajo de las personas mayores se concentra en actividades que dependen del gasto de los hogares, de modo que un consumo estancado puede afectar al mismo tiempo el ingreso de quienes necesitan complementarlo. El dosier no permite verificar esa relación. Sí muestra que el margen de esta población para absorber un golpe de ingresos es acotado.
Qué sigue
Las próximas mediciones de la EPH permitirán ver si la participación laboral de las personas en edad jubilatoria se mantiene en los niveles de 2025 o si se ajusta junto con la actividad. La evolución de los haberes frente a los precios definirá, a su vez, cuánto de ese trabajo responde a una elección y cuánto a la necesidad de completar ingresos.












