Superávit en la cuenta corriente, pero con los dólares saliendo por otra puerta: la restricción externa cambió de cara

El INDEC informó que entre abril y junio el país tuvo un superávit de u$s 2.214 millones en la cuenta corriente, contra un déficit de u$s 2.452 millones un año antes. Pero la deuda externa bruta llegó a u$s 327.855 millones, los giros de utilidades e intereses se comen casi dos tercios del superávit comercial y, en paralelo, el consumo y la inversión caen. ¿Es el fin de la restricción externa o su versión recesiva?

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“Argentina vuelve a ganar dólares.” Es la frase fácil. La pregunta difícil es otra: ¿de dónde vienen, adónde van y a qué costo en actividad? El informe Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa del segundo trimestre de 2026, publicado el 29 de septiembre, permite una respuesta menos cómoda que el titular.

Estos son los números que ordenan la lectura:

  • Cuenta corriente: superávit de u$s 2.214 millones, frente a un déficit de u$s 2.452 millones en el segundo trimestre de 2025.
  • Bienes: saldo positivo de u$s 9.293 millones. Las exportaciones llegaron a u$s 27.557 millones (+30,9% interanual) y las importaciones casi no se movieron (-0,7%).
  • Ingreso primario (renta): déficit de u$s 6.032 millones, 69,2% más que un año atrás.
  • Servicios: déficit de u$s 2.102 millones.
  • Cuenta financiera: salida neta de capitales por u$s 2.542 millones.
  • Reservas: los activos de reserva subieron u$s 3.703 millones en el trimestre y el stock cerró en u$s 44.870 millones.
  • Deuda externa bruta: u$s 327.855 millones, u$s 4.724 millones más que en marzo.
  • Posición de inversión internacional (PII): acreedora neta por u$s 33.860 millones.

De dónde salió el superávit

Casi toda la mejora vino de vender más afuera, no de comprar menos. Según el propio informe, de los u$s 6.500 millones adicionales que ingresaron por exportaciones de bienes, u$s 4.676 millones corresponden a mayores cantidades y u$s 1.828 millones a mejores precios. Es decir que el efecto cantidad explica cerca del 88% de la mejora del saldo comercial. Esto matiza una lectura que Mercado hizo sobre el comercio exterior de agosto: el superávit volvió a superar los u$s 2.000 millones, pero el impulso vino de los precios. En el trimestre, la fotografía de INDEC muestra más volumen que precio. Con todo, la concentración sigue ahí: la soja y sus derivados representan el 21,3% de las exportaciones de bienes y el petróleo y sus derivados, el 18,3%.

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Del lado de las importaciones, el dato más importante no es el monto, que quedó prácticamente igual, sino el volumen: el efecto cantidad restó u$s 1.183 millones. Se compró menos, o se compró lo mismo pagando más. Y acá empieza la conexión con la actividad.

La renta: el dólar que gana el país y no se queda

El déficit de ingreso primario de u$s 6.032 millones (u$s 6.007 millones en términos netos de renta de la inversión) equivale al 64,6% del superávit de bienes. Dicho de otro modo: de cada diez dólares que deja el comercio de mercaderías, más de seis se van en pagos de intereses y en utilidades y dividendos. Solo la salida por utilidades y dividendos pasó de u$s 1.988 millones a u$s 4.080 millones en un año, un aumento de u$s 2.092 millones.

Ese número es el que suele quedar abajo del titular y el que más importa para la restricción externa. El superávit comercial es el dólar que entra. La renta es el peaje que se cobra por el stock acumulado de inversión y de deuda.

Capital, reservas y deuda: la otra mitad de la historia

La cuenta financiera dice que, pese al superávit corriente, hubo una salida neta de capitales de u$s 2.542 millones. Una parte terminó en reservas del BCRA (+u$s 3.703 millones en flujo) y otra en activos de residentes en el exterior.

Hay un dato de la PII que hay que leer con cuidado. Los argentinos tienen en el exterior unos u$s 268.824 millones en moneda y depósitos, el 52% de los activos financieros externos. Es la dolarización de los ahorros que no pasó por el sistema local. El país como conjunto es acreedor neto de u$s 33.860 millones, pero el gobierno general es deudor neto de u$s 155.443 millones. Es decir: el Estado debe, los privados tienen.

La deuda externa bruta subió u$s 4.724 millones respecto de marzo. El impulso vino del gobierno general, cuyo endeudamiento llegó a u$s 181.113 millones (+u$s 6.534 millones, con los bonos del gobierno central creciendo 7,63%), mientras que la deuda del BCRA bajó.

Qué cambió respecto del informe anterior

El informe del primer trimestre se había publicado en junio con un déficit de cuenta corriente de u$s 1.651 millones. En esta edición esa cifra fue revisada a un déficit de u$s 2.411 millones, y la deuda externa de marzo pasó de u$s 321.783 millones a u$s 323.131 millones. La PII de marzo también se corrigió, de u$s 26.244 millones a u$s 26.600 millones. Es la razón por la que las comparaciones trimestrales deben hacerse con los números revisados: así, el giro de la cuenta corriente entre el primer y el segundo trimestre es de más de u$s 4.600 millones.

¿Y el consumo?

Acá el informe no dice nada, pero el contexto sí. Parte de la mejora en la cuenta externa tiene que ver con una economía que no pide dólares porque no está creciendo. Esta es una interpretación de esta nota, no una conclusión de INDEC.

Mercado ya mostró el otro lado de esta película. En la nota sobre el PIB el diagnóstico fue que la economía crece, pero la demanda interna se contrae. En el segundo trimestre el PIB cayó 0,6% frente al primero, el consumo privado se redujo 2,4% y la inversión, 11,1%. En la nota sobre estanflación, publicada el 28 de septiembre, se advirtió que el problema que queda detrás del consenso sobre la desinflación es justamente el costo en actividad.

Los indicadores de corto plazo no desmienten ese cuadro:

  • El EMAE de julio cayó 1,4% interanual y 2,9% mensual.
  • Las ventas minoristas pymes (CAME) de agosto bajaron 0,2% interanual y 2,7% mensual, con 2,4% de caída acumulada en el año.
  • Las ventas en supermercados cayeron 2,1% en julio.
  • Según una encuesta que Mercado reseñó, el 62% de los argentinos tomó deuda para gastos básicos.

El vínculo con la balanza de pagos es directo. Cuando la gente compra menos, importa menos: en la nota de comercio exterior de agosto, las importaciones de bienes de consumo cayeron 12,5% y las de piezas y accesorios de capital, 16,9%. Una parte del “alivio de dólares” es, entonces, el reflejo de una demanda debilitada. Esa es la versión recesiva del equilibrio externo, y por eso la pregunta de fondo no es si este trimestre hubo superávit, sino si el superávit sobrevive a una recuperación.

Del lado del turismo, la nota de septiembre mostró que subieron 9,1% las llegadas y cayeron 17,3% los viajes al exterior. Es otra fuente de dólares que no se van, y que también tiene detrás el humor del bolsillo.

Para entender: la restricción externa

Un país se parece a un hogar que tiene una caja de ahorros en dólares. Muchas cosas que se necesitan, como celulares, máquinas, combustible o repuestos, se fabrican en otros países y solo se pueden comprar con dólares. Esos dólares se consiguen vendiendo productos al exterior: soja, petróleo, carne. La restricción externa aparece cuando esa caja se vacía y ya no alcanza para comprar lo que hace falta para seguir funcionando.

En la Argentina pasa seguido por un motivo sencillo. Cuando la economía anda bien, la gente y las empresas compran más, y una parte de esas compras son productos importados. Entonces salen más dólares de los que entran, la caja se va quedando sin reservas y hay que frenar el ritmo para no quedarse sin nada. Después, cuando se recupera, vuelve a arrancar y el ciclo se repite. Los economistas lo llaman stop and go: arrancar, frenar, arrancar, frenar.

El informe del INDEC muestra que entre abril y junio entraron más dólares de los que salieron. Se vendió mucho al exterior y se compró lo mismo que antes, así que las reservas crecieron. Pero hay tres cosas que impiden festejar sin reservas. La primera es que hay que pagar intereses por los préstamos y enviar ganancias a quienes invirtieron en empresas del país, y eso se llevó más de seis de cada diez dólares que dejó la venta de mercadería. La segunda es que la deuda sigue aumentando, como si la caja estuviera llena pero hubiera una libreta con cada vez más cuentas pendientes. La tercera es que muchos argentinos guardan sus dólares en casa o en bancos del exterior, y esos dólares no están en las reservas del país.

Por eso el problema no está resuelto. Este trimestre sobraron dólares en parte porque se compraron menos cosas, y no solamente porque se vendió más. Si el consumo y la producción se recuperan, también van a hacer falta más dólares para importar. La verdadera prueba es lograr que los dólares sigan alcanzando mientras la economía crece, y no solamente cuando está frenada.

Lo que viene

El próximo informe, el del tercer trimestre, se conocerá el martes 22 de diciembre. Antes de eso, la agenda de INDEC traerá el IPC de septiembre (13 de octubre), el intercambio comercial de septiembre (19 de octubre) y el EMAE de agosto (21 de octubre), el dato que mostrará si la demanda interna encontró piso. Ahí se verá si el superávit de este trimestre era el comienzo de un equilibrio sostenible o apenas el reflejo de una economía que gastó menos.

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