Natalia Giraud, de Unilever: “La innovación es, al mismo tiempo, una decisión concreta y una práctica que se construye todos los días”

“La innovación es parte de nuestra identidad. No es una función aislada ni un área específica: es una forma de mirar el negocio, de hacernos preguntas y de buscar constantemente mejores respuestas para las personas”, asevera Natalia Giraud, directora de Comunicaciones Corporativas y Asuntos Públicos de la compañía.

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“Para nosotros, innovar es combinar lo que aprendemos de los consumidores con ciencia, tecnología y datos, y convertirlo en soluciones concretas que se anticipen a nuevas necesidades, incluso cuando estas no están del todo expresadas. Uno de los principales desafíos es combinar las capacidades y la escala global de Unilever con una comprensión profunda de la realidad local -señala Natalia Giraud, directora de Comunicaciones Corporativas y Asuntos Públicos de Unilever-. En un contexto en el que los consumidores son cada vez más selectivos, toda innovación tiene que ofrecer un valor claro. No alcanza con tener una buena idea, hay que transformarla en una solución relevante, que ofrezca una experiencia superior y comunicar su valor de manera simple y cercana para que las personas la elijan”.

¿Dónde “nace” principalmente la innovación en la organización? ¿Del liderazgo, de los equipos intermedios, del contacto con clientes o proveedores? ¿Este proceso parte de una decisión concreta o fue el resultado de la práctica?
La innovación nace en la intersección y en la conexión entre todos esos actores. En el centro está todo lo que consideramos fundamental: la escucha y el conocimiento profundo del consumidor, la investigación y el desarrollo, y el marketing. Cuando esas tres capacidades trabajan de manera integrada, podemos identificar necesidades reales, transformarlas en soluciones y construir propuestas relevantes y deseables para millones de personas.

Para que eso ocurra, también es fundamental un ecosistema que lo potencie. Los líderes tienen el rol de habilitar, dar dirección y generar las condiciones para experimentar; y los equipos de ventas tienen la cercanía necesaria para presentar las innovaciones a los clientes, comunicar con claridad sus beneficios y contribuir a que su valor sea comprendido en los distintos canales.

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La innovación es, al mismo tiempo, una decisión concreta y una práctica que se construye todos los días. Existe una definición estratégica de poner la innovación en el centro del crecimiento, pero esa intención solo se vuelve real cuando hay colaboración, curiosidad, libertad para proponer y capacidad para aprender rápidamente de la experiencia.

Una cultura que genere espacios

¿Qué tan permeable es la organización a ideas que vienen de afuera, como startups, universidades, competidores, otros sectores? ¿Qué faltaría para potenciar esta sinergia?
La permeabilidad hacia el afuera es una de las fortalezas de Unilever. Creemos que la innovación no ocurre exclusivamente puertas adentro. Por eso trabajamos con diversos actores institucionales y nos nutrimos de conversaciones que nos permiten comprender mejor cómo evolucionan las personas, la cultura, la ciencia, la tecnología y el consumo.

Combinamos nuestra escala y experiencia en Argentina y en el mundo con la agilidad y la mirada de nuevas perspectivas. Esto requiere una cultura que celebre la curiosidad, la libertad para hacer y el aprendizaje no lineal, entendiendo que una buena idea puede surgir en cualquier nivel de la organización o fuera de ella.

Hacia adelante, la oportunidad está en transformar cada vez más esas conversaciones en soluciones concretas para el negocio, las marcas, las personas y la sociedad. Para potenciar esa sinergia, será clave profundizar la colaboración entre sectores e industrias, y aprovechar todavía más la tecnología y la inteligencia artificial. También será importante seguir construyendo desde una lógica social-first: escuchar las conversaciones, comunidades y códigos culturales para responder con mayor velocidad y relevancia.

Centenario en Argentina

“A lo largo de nuestros 100 años en Argentina, innovar fue lo que nos permitió acompañar la evolución de la sociedad, anticiparnos a nuevos hábitos y seguir construyendo marcas relevantes en la vida cotidiana -reflexiona Natalia Giraud-. Y si hay algo que no cambió en todo este tiempo es nuestra curiosidad. Seguimos observando cómo cambia la vida de los argentinos, haciéndonos preguntas y buscando qué podemos hacer mejor. Creemos que esa forma de mirar es la que nos trajo hasta acá y, sobre todo, la que más nos entusiasma para pensar y construir los próximos 100 años”.

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