El self storage, un segmento del real estate comercial basado en espacios de guardado similares a bauleras, gana terreno a escala global y amplía los límites del negocio inmobiliario. La industria factura alrededor de US$ 70.000 millones al año y, de acuerdo con estimaciones de consultoras como The Business Research Company y BrandEssence, genera entre US$ 73.000 y US$ 78.000 millones anuales.
Aunque el formato es conocido por el reality show ¿Quién da má$? (Storage Wars), el crecimiento de la actividad fuera de Estados Unidos muestra que el modelo dejó de estar asociado exclusivamente a la cultura inmobiliaria norteamericana. De todos modos, ese país continúa como el principal mercado del sector y concentra cerca de la mitad de los ingresos globales.
Qué explica la expansión
Entre los factores que impulsan el crecimiento global aparecen la reducción del tamaño de las viviendas, el auge del e-commerce y el aumento de la productividad. En ese marco, Estados Unidos permite observar con claridad una dinámica de base: el incremento de bienes acumulados por los hogares y la necesidad de contar con superficie adicional para almacenarlos.
“Esto responde mayormente al hecho de que el país es cada vez más una sociedad de las cosas“, dijo Marcos Victorica, CEO de BAS Storage. “Los estadounidenses poseen cada vez más objetos y, cuando ya no tienen espacio en sus hogares, recurren a unidades de almacenamiento para conservarlos”, agregó Victorica.
Los espacios de self storage suelen concentrarse en instalaciones con cientos de unidades, aunque la escala y el tamaño de los boxes varían de acuerdo con cada mercado. En Europa, el negocio se encuentra consolidado en España, Reino Unido, Francia y Alemania, aunque continúa incorporando operadores y formatos. El Reino Unido es el mercado europeo de mayor desarrollo, mientras que Francia atraviesa un proceso de profesionalización y digitalización: el país cuenta con más de 2.100 establecimientos y cerca de 500.000 unidades. Alemania se ubica entre los principales mercados continentales por superficie destinada al almacenamiento, y España integra los cuatro mayores mercados europeos.
Asia, Argentina y el atractivo como inversión
En Asia, el desarrollo es heterogéneo, pero algunos mercados muestran crecimiento. China representa una porción relevante del negocio mundial y sus ingresos alcanzaron unos US$ 4.600 millones en 2025. India, en tanto, presenta un mercado en expansión: la urbanización y el crecimiento de las ciudades generan nuevas necesidades de almacenamiento, mientras que el comercio y las pequeñas empresas amplían sus usos.
En Argentina, aunque el segmento todavía está lejos de la escala de otros mercados, de manera paulatina toma forma como categoría propia del real estate y ya se anunciaron inversiones millonarias vinculadas al storage. Además, la apertura de nuevos centros de guardado empieza a correrse del AMBA hacia ciudades del interior, una señal de que la demanda excede a los grandes centros urbanos.
El atractivo del self storage también se vincula con su valor como inversión, ya que su demanda no depende solo del mercado residencial o corporativo, sino de la necesidad de empresas y particulares de disponer de espacio adicional. “El self storage depende en última instancia del aumento de la productividad”, sostuvo Victorica.
En paralelo, la aparición de modelos como el condo storage, que subdivide las unidades en propiedades individuales, habilitó inversiones menores: en algunos proyectos, pueden partir de alrededor de US$ 50.000 y los desarrolladores proyectan rendimientos anuales del 8% al 10%, según la ubicación, el nivel de ocupación, los costos operativos y las condiciones del mercado.












