CAF aprobó dos préstamos para Argentina por un total de US$ 305 millones destinados a obras de transporte en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de San Juan.
En el caso de la Línea B, se trata del corredor de mayor demanda de la red porteña: recorre 11,8 kilómetros, cuenta con 17 estaciones y transporta a más de 250.000 pasajeros por día. Tras casi un siglo de operación, el proyecto apunta a resolver problemas que afectan la calidad del servicio, entre ellos una flota heterogénea con coches de más de 60 años, un sistema de alimentación eléctrica por tercer riel a 600 voltios —distinto al del resto de la red— y un señalamiento con limitaciones que impide aumentar la frecuencia.
La iniciativa será ejecutada por Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) y, en esta etapa, prevé una inversión total de US$ 241,7 millones. Se organiza en cuatro componentes: compra de una flota unificada de 29 nuevas formaciones (174 coches) con aire acondicionado, frenado regenerativo, cámaras de seguridad y accesibilidad universal; adecuación de los sistemas eléctricos y de señalamiento, con migración de la tensión de 600 a 1.500 voltios e incorporación de tecnología CBTC (Control de Trenes Basado en Comunicaciones); obras complementarias de renovación de vías y drenajes y adecuación del Taller Rancagua; y gestión del proyecto.
Entre los resultados esperados figuran un incremento del 16% en la capacidad por formación, la reducción del intervalo en hora pico de aproximadamente 4 minutos a 2 minutos y 30 segundos y una baja del consumo energético y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los beneficiarios directos serán los usuarios habituales de la Línea B y sus 800 trabajadores; además, más de 800.000 pasajeros diarios de la red se verían favorecidos por una mejor interconexión y distribución de la demanda.
En San Juan, el programa vial se apoya en un contexto de mayor actividad económica: la minería alcanzó en 2025 un récord exportador de US$ 1.757 millones, junto con el impulso del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la agroindustria. Ese dinamismo elevó la demanda sobre la Ruta 40, eje de conectividad provincial que al sur de la capital presenta sectores deteriorados, capacidad limitada, diseño original de 1935 e intersecciones poco seguras.
El plan prevé transformar cerca de 50 kilómetros en una autopista de doble calzada, con dos carriles por sentido, separación física central y control total de accesos, además de intercambiadores a distinto nivel, colectoras e iluminación LED. La ejecución estará a cargo del Ministerio de Economía, Finanzas y Hacienda de San Juan. Se estima un impacto directo sobre cerca de 1,5 millones de personas de San Juan y Mendoza, más de 4.000 empleos durante la construcción y, una vez finalizadas las obras, una reducción del 35% en tiempos de viaje y un ahorro anual de US$ 12 millones en costos de transporte.
Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, sostuvo: “La Línea B es parte de la vida cotidiana de cientos de miles de personas que todos los días van a trabajar, a estudiar o a encontrarse con los suyos. Con este financiamiento acompañamos a la Ciudad de Buenos Aires en una transformación que se traducirá en viajes más rápidos, seguros y confortables”. También afirmó: “Modernizar la Ruta 40 significa rutas más seguras para las familias, costos logísticos más bajos para quienes producen y más integración con Chile y los mercados del Pacífico”.












