Soja, maíz y trigo: el clima y el USDA reordenan precios internacionales

Con recortes de stocks en Estados Unidos y pronósticos climáticos más cálidos y secos, el mercado de granos concentró la atención en los fundamentos agrícolas, mientras en Argentina persisten demoras de cosecha y un ritmo de comercialización por debajo de los promedios históricos

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El mercado de granos reorientó su atención hacia variables propias de oferta y demanda y dejó en un segundo plano la tensión geopolítica. En la última semana, soja y maíz registraron subas asociadas al clima en Estados Unidos, a los nuevos datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y a la actividad de los fondos de inversión. En trigo, los precios alcanzaron su nivel más alto desde mayo, con un impulso adicional por restricciones logísticas en el canal Don-Azov.

“Hoy el mercado de granos está mucho más pendiente de sus propios fundamentos que del contexto geopolítico”, dijo Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El especialista ubicó el foco en el tramo decisivo del ciclo agrícola estadounidense: “El clima en Estados Unidos está entrando en una etapa decisiva”, dijo, al referirse a la definición de rindes de soja y maíz y a la reacción de precios ante cambios en los pronósticos.

En soja, el USDA redujo los stocks finales de Estados Unidos a 8,4 millones de toneladas, por debajo de los 9 millones esperados por el mercado. A la vez, la condición del cultivo cayó un punto hasta 64% entre buena y excelente, cuando se aguardaba una mejora. La oleaginosa atraviesa la etapa crítica de floración y formación de vainas, en un contexto de temperaturas más elevadas y menores precipitaciones.

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La demanda también incidió en las cotizaciones. “Los rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y el fuerte ingreso de los fondos especulativos al mercado impulsan las cotizaciones”, dijo Romano. En Chicago, los fondos compraron más de 6 millones de toneladas y pasaron de una posición neta vendida a una comprada de 1,3 millones de toneladas.

En Argentina, la campaña de soja finalizó con una producción de 50,1 millones de toneladas, 5% superior a la del ciclo anterior, y un rinde promedio de 31,3 quintales por hectárea. Sin embargo, la comercialización siguió rezagada: los productores fijaron precio al 27% de la producción, frente al promedio histórico del 36%. Al sumar negocios a fijar, el compromiso alcanzó 42% de la cosecha, por debajo del 51% promedio.

En maíz, el sostén también llegó por el clima estadounidense. Los cultivos mantienen 67% entre buena y excelente e ingresan en floración con mayor calor y menores lluvias. El USDA elevó levemente la producción a 406,4 millones de toneladas, pero recortó existencias finales a 45,4 millones, por debajo de los 47,5 millones proyectados; los fondos compraron casi 5 millones de toneladas en Chicago.

En el plano local, la cosecha avanza al 56,4% del área apta, con una demora de 14 puntos porcentuales por exceso de humedad. Las ventas semanales repuntaron a 800.000 toneladas, el mayor volumen desde fines de mayo, y hay 3.121.547 toneladas programadas para embarque en los puertos del país.

En trigo, Rusia suspendió la navegación comercial en el canal Don-Azov tras un ataque ucraniano con drones a buques graneleros; por ese corredor sale aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones rusas de granos. El USDA redujo los stocks finales mundiales a 272,84 millones de toneladas y proyectó para Estados Unidos una cosecha de 41,8 millones de toneladas, la más baja desde 1970. En Argentina, la siembra cubre 87,9% del área prevista y la Bolsa de Comercio de Rosario estimó una cosecha de 20,5 millones de toneladas, impulsada por las lluvias y el menor costo de los fertilizantes.

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