Pablo Vommaro, director ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), analizó los impactos del XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) en América Latina y el Caribe desde una perspectiva del Sur Global. El abordaje quedó plasmado en su artículo *Oportunidades y desafíos para América Latina y el Caribe*, centrado en cómo la planificación estratégica china puede incidir en agendas productivas, tecnológicas y de cooperación internacional en la región.
En su evaluación, el XV Plan Quinquenal prioriza la modernización industrial, el fortalecimiento de la economía real y la autonomía tecnológica. Ese enfoque, sostuvo, incluye un énfasis en industrias emergentes como la inteligencia artificial, la biotecnología y las energías renovables. En ese marco, ubicó el impulso tecnológico y productivo como un componente que busca reforzar capacidades internas y, al mismo tiempo, reordenar vínculos económicos y de conocimiento con otras regiones.
Vommaro planteó que los avances previstos “no solo consolidan la soberanía y resiliencia de China”, sino que también “ofrecen oportunidades para América Latina y el Caribe de fortalecer su desarrollo endógeno y la cooperación Sur-Sur”. La lectura propone que el desafío regional no se agota en ampliar intercambios o captar inversiones, sino en construir capacidades propias y orientar la articulación externa hacia objetivos de desarrollo.
En ese punto, el autor subrayó un criterio de orientación para la innovación. “La innovación debe servir a las comunidades”, dijo Pablo Vommaro, director ejecutivo de Clacso. En su formulación, ese principio implica respetar derechos locales, saberes ancestrales y la sostenibilidad ambiental, con el propósito de promover un crecimiento inclusivo y equitativo.
El análisis también destacó la relevancia que el XV Plan Quinquenal asigna a la apertura económica global y a la cooperación internacional. China busca expandir su acceso a mercados clave y profundizar la colaboración en áreas como comercio, inversión, economía digital, educación y cultura. En paralelo, el plan contempla construir conjuntamente la Franja y la Ruta con estándares de alta calidad.
Para Vommaro, esa dinámica puede reforzar la posición de América Latina y el Caribe en el escenario internacional. En su enfoque, el contexto global aparece atravesado por transformaciones vinculadas a la competencia tecnológica y productiva, y abre un margen para que la región asuma un rol activo en la promoción de “un mundo más justo y solidario”.
El artículo agregó la necesidad de institucionalizar la cooperación académica y científica con China mediante programas de intercambio y proyectos conjuntos. Según el autor, esa articulación fortalece los lazos de conocimiento y experiencia y busca asegurar que América Latina y el Caribe participe “de manera crítica y estratégica” en los procesos de transformación global.












