China transita una nueva etapa de su proceso de desarrollo económico a partir de la culminación del XIV Plan Quinquenal (2021-2025) y la preparación del XV Plan Quinquenal (2026-2030). Ese pasaje, atravesado por un escenario de creciente incertidumbre internacional, es el eje del artículo *Un esbozo de lo que vendrá*, de Gustavo Alejandro Girado, director del posgrado en Especialización en China Contemporánea y del Centro de Estudios e Investigaciones Sino-Latinoamericano de la Universidad Nacional de Lanús.
En su análisis, Girado sostiene que el XIV Plan Quinquenal constituyó una experiencia singular dentro de la historia de la planificación china por el desplazamiento del énfasis desde metas cuantitativas específicas hacia la calidad del crecimiento. El enfoque buscó ordenar prioridades en un contexto externo más volátil y, al mismo tiempo, atender restricciones internas que condicionan el desempeño económico.
Dentro de esa hoja de ruta, el plan impulsó la innovación tecnológica, el desarrollo verde, la integración urbano-rural y la mejora del bienestar social. También incorporó los objetivos climáticos de largo plazo de China, integrando la agenda ambiental a la planificación económica. En ese marco, la política pública aparece como un instrumento para sostener el crecimiento y orientar la transformación productiva.
Uno de los pilares del período, según el autor, es la estrategia de “doble circulación”. El concepto refiere a fortalecer el mercado interno, impulsar el consumo doméstico y reducir vulnerabilidades externas, sin renunciar a la apertura económica ni a la integración con la economía mundial. La combinación apunta a sostener la expansión con menor exposición a shocks externos, al tiempo que preserva vínculos con el comercio y las cadenas globales.
Girado vincula esa orientación con desafíos estructurales que presionan sobre el modelo de crecimiento: el envejecimiento poblacional, la desaceleración de la productividad y las crecientes tensiones en el comercio internacional. En conjunto, esos factores refuerzan la necesidad de reequilibrar motores de actividad hacia la demanda interna y la innovación, con mayor atención sobre los riesgos derivados del entorno geopolítico y comercial.
De cara al XV Plan Quinquenal (2026-2030), el autor considera que la resiliencia económica ocupará un lugar central. En su proyección, el nuevo plan “probablemente profundizará los esfuerzos para expandir la demanda interna”, dijo Gustavo Alejandro Girado, director del posgrado en Especialización en China Contemporánea de la Universidad Nacional de Lanús. En la misma línea, anticipa un foco en promover la innovación en sectores estratégicos, fortalecer la autosuficiencia tecnológica y diversificar las relaciones económicas internacionales.
En el plano social, Girado prevé políticas vinculadas a ingresos y consumo: “prevé medidas destinadas a mejorar la distribución del ingreso”, dijo Gustavo Alejandro Girado, director del Centro de Estudios e Investigaciones Sino-Latinoamericano de la Universidad Nacional de Lanús. Además, afirmó que la planificación de largo plazo continúa siendo una de las principales fortalezas del modelo de desarrollo chino, por su capacidad de adaptación a cambios del entorno internacional sin perder de vista objetivos estratégicos de modernización y desarrollo sostenible.












