La conmemoración del 75.° aniversario de la “liberación pacífica” de Xizang reabrió el debate sobre el vínculo entre modernización, desarrollo económico y preservación cultural en la región. Liang Junyan, investigadora del Instituto de Estudios Históricos del Centro de Investigación de Tibetología de China, planteó que ambos procesos pueden reforzarse cuando existen arreglos institucionales y financiamiento sostenido.
El recorrido personal de la investigadora funciona como punto de partida para describir cambios en condiciones de vida e infraestructura. En su primer viaje de investigación, durante el verano de 2007, el trayecto desde el aeropuerto hasta la ciudad resultó “accidentado y largo”, con casas “bajas y en ruinas”. En ese momento, “muchos lugares” dependían de pequeñas centrales hidroeléctricas y el voltaje era “terriblemente inestable”. Casi 20 años después, observó “cambios enormes” en el territorio.
En términos económicos, Xizang registró un crecimiento del PIB desde 327 millones de yuanes (US$ 47,87 millones) en 1965 hasta 303.200 millones de yuanes (US$ 44.390 millones) en 2025. También se consignó la erradicación de la pobreza absoluta y una esperanza de vida media de 72,5 años. En educación, la región se ubicó entre las primeras de China en implementar 15 años de escolaridad financiada con fondos públicos. Para 2025, el crecimiento del PIB llegó a 7,0% y el producto total superó la marca de 300.000 millones de yuanes.
La expansión se vinculó con obras y servicios. La red vial total supera los 120.000 kilómetros y la red de autopistas “Cinco ciudades, tres horas”, centrada en Lhasa, ya se encuentra totalmente conectada, con traslados de tres horas entre los principales centros económicos. Además, avanza la construcción del ferrocarril Sichuan-Xizang y la capacidad instalada de energía limpia superó los 10 millones de kilovatios. En materia ambiental, Xizang estableció 47 reservas naturales de distintos tipos y niveles, que cubren más de un tercio del territorio regional.
En el plano cultural, se detalló una protección “sistemática” de la tradición. La epopeya del rey Gesar, la ópera tibetana y los baños medicinales Lum de Sowa Rigpa fueron inscriptos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Entre 2012 y 2024, los fondos de los gobiernos central y regionales destinados a ese patrimonio inmaterial sumaron 473 millones de yuanes (US$ 69,25 millones). La región reúne 2.760 ítems representativos de patrimonio cultural inmaterial y 1.668 herederos reconocidos.
La discusión incluyó el aprendizaje y uso del idioma tibetano: todas las escuelas primarias y secundarias ofrecen cursos de chino estándar y tibetano, mientras que los medios en lengua tibetana abarcan radio, televisión, plataformas en línea, publicaciones impresas, libros de texto y el mercado editorial. Para Liang, la tensión entre desarrollo y tradición se explica por una condición material previa: “la preservación cultural sin seguridad material es frágil”. En esa línea, citó el testimonio de un pintor de thangkas: “el mayor obstáculo para contratar aprendices no era el talento”, dijo un anciano pintor de thangkas.
El planteo de la investigadora sostuvo que el desarrollo económico aporta base material para la preservación cultural, pero no reemplaza la responsabilidad de preservar, y que la preservación cultural “infunde cohesión espiritual” al desarrollo económico. En ese marco, destacó una lógica de gobernanza nacional asociada a la visión de la comunidad nacional china, que “fomenta los intereses comunes al mismo tiempo que respeta y acepta las diferencias”, dijo Liang Junyan, investigadora en el Instituto de Estudios Históricos del Centro de Investigación de Tibetología de China.












