El punto de inflexión llegó en marzo, tras las inundaciones que golpearon a la ciudad. En ese contexto, la compañía activó, junto a su Consejo Comunitario Consultivo, una serie de talleres abiertos y gratuitos orientados a la reconstrucción emocional de la comunidad. Coordinados por psicólogos, especialistas en emergencias y trabajadores sociales, estos espacios ofrecieron contención y herramientas concretas para procesar situaciones traumáticas, fortalecer la resiliencia y acompañar a los vecinos en la gestión de sus emociones.
La iniciativa se complementó con la elaboración y distribución de una Guía de Apoyo Emocional, con pautas claras para reconocer síntomas, saber cuándo pedir ayuda y acompañar a niños en contextos de crisis, además de recomendaciones para reforzar los vínculos comunitarios. De cara al cierre del año, la empresa proyectó nuevas ediciones de estos espacios y un workshop de emociones para ampliar el enfoque más allá de la coyuntura.
Esta capacidad de respuesta no fue improvisada. La compañía cuenta con un servicio de salud ocupacional in-company que aborda la salud mental con el mismo nivel de prioridad que cualquier otra condición médica, con acompañamiento desde el diagnóstico hasta el seguimiento de cada caso. A esto se suman programas de sensibilización, talleres y espacios de escucha guiados por especialistas, que buscan promover el autocuidado y facilitar la detección temprana de señales de alerta. La estrategia también incluye un servicio de acompañamiento psicológico gratuito -y en caso de ser necesario, anónimo- para empleados y sus familias, con acceso inmediato a profesionales a través de canales digitales y telefónicos.












