martes, 23 de junio de 2026

    Negocios

    Veterano de varias guerras, Fred Danzig habla con la calma que
    permite adivinar una buena dosis de sabiduría. Medallas no le
    faltan: desde la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura que le
    valió su desempeño en Normandía hasta el reconocimiento que le
    depara una trayectoria de más de treinta años en el negocio de
    la publicidad. "El cambio es lo que impulsa a este negocio,
    pero no hemos visto nada aún. Para empezar, querría describir
    una escena que podría desarrollarse en este mismo instante en
    millones de hogares de Estados Unidos y que constituye el gran
    desafío de la publicidad: después de cenar, los niños están
    en sus habitaciones, la madre limpia la cocina y hay un televisor
    sobre la mesada. Están pasando un comercial; es un aviso de
    Chrysler para su nuevo modelo Plymouth Neon. Es una pieza
    bastante buena: hay gente linda, música agradable e imágenes
    tiernas, ricas voces de barítono y un eslogan que dice: una idea
    inteligente después de otra, eso es Plymouth. Muy bonito, suave,
    digno; la clase de publicidad que cualquier compañía estaría
    orgullosa de mostrar.""El problema es que no resulta lo
    suficientemente inteligente hoy, porque, en el piso de arriba, el
    hombre de la casa está sentado frente a su computadora y piensa
    en la compra de un nuevo auto. Navega por la Web y mira las home
    pages creadas por las diferentes empresas automotrices. Hay
    muchas para elegir, y lo que a él realmente le importa es
    concretar el mejor negocio; está, de hecho, comparando precios.
    No le interesan los eslogans ni los comerciales
    sensibleros.""Supongamos que durante ese día, enormes
    cantidades de personas como nuestro amigo hacen lo mismo. Miles y
    miles de consumidores navegan por Internet, pensando en comprar
    algo, pero buscando especialmente conseguir el mejor negocio, el
    mejor precio. ¿Qué es lo que funciona mal en este cuadro? Que
    cada anunciante importante incluye hoy en su publicidad gráfica
    y de televisión -usualmente en la letra más chica que
    encuentra- la línea: "Visite nuestra home page en
    http/www…". Y eso es todo lo que dicen; ninguna
    información sobre qué se encuentra allí, qué la hace mejor
    que las home pages de las otras empresas. El punto es que los
    marketineros deberían hacer algo más que limitarse a informar
    al público que tienen un lugar en la Web. Tendrían que
    experimentar maneras de integrar el nuevo universo del
    ciberespacio en la publicidad gráfica y de televisión, en
    programas de marketing directo."

    Nuevos medios, nuevos roles

    Para Danzig, este panorama abre un amplio espacio de trabajo para
    las agencias de publicidad y le otorga un papel especial al
    supervisor de cuenta; "ellos deben ser quienes busquen dar
    valor agregado a las páginas de Internet de sus clientes y a
    toda otra nueva tecnología. Deben tratar de hallar datos de
    investigación que puedan usarse para mejorar la respuesta del
    departamento creativo a los desafíos de la cibercompra;
    tendrían que asegurarse de que sus clientes tengan una posición
    sólida en la red para atraer el interés de esos potenciales
    consumidores que navegan en ella. También deberían comprender
    que los ´amos´ de la Web, esos treintañeros magos de las
    computadoras que saben todo sobre la confección de los sites,
    que diseñan imágenes y gráficos y luego dicen qué poner en la
    home page, no son gente de marketing. Lo que estoy diciendo es
    que si 5.000 potenciales clientes visitarán las páginas de
    automotores cada día -gente realmente interesada en comprar
    automóviles o camiones-, los directores de cuenta cuidarán que
    la campaña de publicidad del anunciante en los medios
    tradicionales incluya referencias más detalladas para esos
    candidatos que circulan por la red, se refieran a ellos en los
    avisos de diarios o revistas, en TV, a fin de atraer la atención
    de los navegantes. Deben contemplar, incluso, la posibilidad de
    poner un aviso en los medios tradicionales que alerte a la gente
    sobre una oferta especial del día siguiente en la Web, y para
    aquellos que no tienen una computadora personal, un número 0-800
    para que llamen y no queden afuera".El gran desafíoDanzig
    cree que la estructura misma de la actividad ha sufrido
    transformaciones importantes. "El negocio de las agencias en
    la actualidad nunca sería reconocido por alguien que se hubiese
    ido 20 o 30 años atrás. Cuando la revolución creativa estuvo
    en su apogeo a fines de los ´50 y los ´60, concentró su
    atención en los redactores jóvenes, los artistas y sus ideas.
    Esta era la gente que, tomando los problemas cotidianos de los
    consumidores, los traducía en comerciales cómicos y llamativos
    avisos de gráfica, a diferencia de los anteriores, que se
    dirigían al público desde lo alto, como una voz omnipresente
    que le indicaba que comprase este jabón o aquel dentífrico. Los
    hombres de cuentas llegaron a ser virtualmente invisibles durante
    ese tiempo y tuvieron que aprender cómo manejar el negocio con
    esas estrellas creativas, se veían obligados a consentirlos,
    mimarlos y hasta aceptar sus caprichos."A lo largo de su
    extensa charla, Danzig volvió una y otra vez sobre la cuestión
    del impacto tecnológico como elemento definitorio de una nueva
    concepción de la actividad. "Mientras la Internet
    evolucione como un medio especial para la publicidad,
    constituirá un desafío diferente para los directores de cuenta
    y los departamentos creativos. En lugar de correr simplemente los
    mismos comerciales de cable y TV en nuestras pantallas de
    computadora, las agencias tendrán que inventar nuevos enfoques
    creativos basados en la tecnología para apoyar a estos flamantes
    especialistas en marketing integrado. Muchas ya están tratando
    de formar lo que yo llamaría equipos SWAT, con diversos talentos
    para manejar cada elemento promocional del marketing mix,
    incluyendo carteles para supermercados, dispensers de cupones,
    tarjetas de compras computarizadas, las llamadas telefónicas de
    los telemarketers; todo esto más los medios tradicionales: TV,
    gráfica, radio y además, ahora, Internet y servicios on line.
    Esto creará una nueva ola de agencias de publicidad, lo que
    significa que sus protagonistas dedicarán su tiempo a la
    computarización, al diseño de eventos especiales, juegos,
    cupones para bases de datos, concursos, programas de respuesta
    directa, de compra por televisión, por computadora, shows,
    videos interactivos, formatos de realidad virtual… Toda una
    batería de instrumentos que atraerán más participación del
    consumidor. Hablamos, en fin, de un cambio con mayúsculas en la
    forma de trabajar en este negocio, y ése es el desafío de la
    hora."