domingo, 31 de mayo de 2026

    La aventura náutica

    Por Marcos Caruso

    En una travesía náutica convergen hoy el concepto de aventura que arrastramos desde niños, el deporte y, en algunos casos, el condimento de desenfado que le agregan ciertas fiestas a bordo que se perpetúan en paradores específicos promocionados por bebidas alcohólicas y a las que se accede a través de cerradísimas listas que circulan por Internet.
    Diversos son los destinos que pueden tocarse, dependiendo de cuánto uno quiere perpetuar su estada a bordo o combinarla con pernoctes en tierra, aprovechando los beneficios de una excelente gastronomía y cuidados personales.
    Se pueden tocar varios puertos de la costa uruguaya o bien internarse en el Delta, redescubrir clásicos lugares, echar amarras en destinos exclusivos o navegar ríos y canales con la meta puesta en lo desconocido.

    Exotismo e historia
    El Delta del Paraná cubre una superficie que alcanza los 40 mil km2 y tiene 2.500 kilómetros de vías navegables entre 500 ríos y arroyos. La riqueza de su suelo ha permitido el desarrollo de diversas especies arbóreas que convirtieron la zona en una selva natural.
    Desde el comienzo de la travesía, el navegante puede observar en las márgenes casonas de heterogéneos conceptos arquitectónicos erigidas entre los siglos XIX y XX, que todavía conservan las galerías que se asoman a los parques de álamos, palmeras, ceibos, sauces, eucaliptus, araucarias y pinos; o las grandes mansiones de la belle époque sobre el Paseo Victorica, como el Tigre Hotel (hoy Casa de la Cultura), el Club Cannotieri Italiano, o el hotel Villa Julia, la casa de veraneo que construyó el ingeniero Maschwitz en 1913, y que fue reciclada conservando los detalles y los materiales originales. Hoy es un delicado hotel de pocas habitaciones y restaurante rodeado de un parque de 1800 metros cuadrados.
    Se suceden emblemáticas construcciones, como El Temple Argentino que perteneció al escritor Marcos Sastre, desde donde puede apreciarse el puente de los enamorados, y el Museo Sarmiento, que fue su casa de descanso.
    A medida que avanza la navegación, aparecen apoyadas sobre pilotes las antiguas y más modestas casas de madera. Algunas fueron enviadas desde Inglaterra en los últimos años del siglo XIX. Las mismas que llegaron a las colonias de Singapur, Nueva Guinea o Ciudad del Cabo.
    El Paraná de las Palmas, el Miní y el Guazú, el río Capitán, el Sarmiento, el Luján, el San Antonio, y los canales Vinculación, Arias y Honda concentran el mayor tráfico durante los fines de semana.
    Muchas embarcaciones toman, entonces, el rumbo del Canal del Este, donde desde hace un tiempo se generó un interés juvenil dada la cantidad de paradores y bares flotantes que ofrecen música y tragos.
    Pero en Canal del Este también hay espacios generados para el rélax, el confort y el descanso.
    Desde hace un año, Rumbo 90° Delta Lodge&SPA beatifica a quienes lo visitan. Con amarras provistas de luz eléctrica, Rumbo 90° tiene sólo seis suites dobles de lujo, y desde los decks con reposeras y duchas de mano pueden observarse las 100 hectáreas de parque con frondosa vegetación y patos que descansan al sol.
    Desde los decks privados también se ven la piscina y el jacuzzi climatizados, el spa de estilo tailandés, a disposición de las 12 personas que pueden estar alojadas.
    “Cada suite está provista de jacuzzi para dos personas junto a un gran ventanal, aire acondicionado, calefacción, frigobar, cafetera, TV y equipo de audio”, señala Sofía Ben.
    En el spa, entre los tratamientos más solicitados figuran el pulido corporal, algoterapia, fangoterapia, ozonoterapia y essential bath. Entre los masajes corporales, las propuestas son el tailandés, el shiatzu o el stone masaje.
    La gastronomía es otro de los cuidados aspectos de Rumbo 90°. El Bar & Deck junto al río es una alternativa para tomar una copa o disfrutar de la repostería casera mientras se mira el río. En las mesas, las sugerencias del cheff son varias, pero el salmón rosado a la huerta, o el pollo al jengibre son sumamente recomendables.
    La complicidad y el comentario obligado referente al cuidado corporal llega a la hora de los postres: ¿soffiato de chocolate, o strudel de manzanas? Por qué no los dos.
    Mientras el sol ilumine, las alternativas deportivas son muchas si no se quiere el descanso, pero al atardecer, con el encendido de las velas en el parque, regresa el dominio de la calma.
    Tras la cena, se puede disfrutar de una caminata, de una película y, cuando hace frío, de la reunión alrededor del hogar a leña. (Informes, por el 155-006-4341).
    Con 250 metros de amarra sobre el arroyo Antequera, Bosque de Bohemia Delta hotel, construido en un predio de 12 hectáreas, propone una estada confortable, excelente gastronomía y contacto con la naturaleza a través de las diversas actividades que ofrece.
    Las habitaciones tienen vista al río o al bosque. Hay dobles o departamentos para compartir en familia y están provistas de televisión satelital, baños con duchas, servicio de mucamas, aire acondicionado, calefacción y servicio a los cuartos.
    Una copa de champagne es la bienvenida al restaurante, cuyas mesas están distribuidas en el salón y junto al río, a la sombra de centenarias casuarinas. Una buena selección de vinos acompaña a las diversas especialidades a la carta (con menús mediterráneos, Bohemia, Ibérico, por ejemplo), que se mixturan con los platos de parrilla y las alternativas gastronómicas para los niños.
    Las caminatas por el bosque, los juegos con los niños o la práctica de distintos deportes se alternan con el uso de la piscina y del solarium. Cecilia Oliver y Mónica Tubio toman reservas por el 4728-0053.

    Clásicos y divertidos
    I’marangatú Restaurant & Hostería, es uno de los mejores y tradicionales alojamientos del Delta. Está sobre el río San Antonio y, en su cuidado parque de cuatro hectáreas hay cancha de fútbol, voley, piscina y solarium de arena. Además de bar, su restaurante a la carta también ofrece minutas, pastas, parrilla y platos especiales.
    Tiene escuela de kayak y ski acuático (proveen equipo y lancha). Helipuerto. Reservas, por el 4749 6765.
    En el río San Antonio y canal El Dorado está el restó bar y parador Tukano, a cuyo frente está Sebastián Vilar (15 5957-1014), quien propone pasar un divertido día de playa mientras se disfrutan tragos, platos ligeros y parrilla. El lugar también cuenta con amarras para las embarcaciones. M

    Desde otra perspectiva

    Para quienes no posean embarcación propia y quieran disfrutar de una estada confortable, en un ámbito de privacidad y delicadeza, la empresa Naturaleza & Delta tiene distintas alternativas para conformar a los interesados en conocer el Delta desde otra perspectiva.
    Desde cocktails y picadas a bordo de embarcación propia, a recorridos de todo el día con almuerzo y estada en reconocidos lugares de gastronomía gourmet y recatado servicio, la empresa pone su profundo conocimiento del Delta al servicio de los viajeros.
    La filosofía de Naturaleza & Delta es transmitir la importancia que tiene la interpretación ambiental, el ecoturismo y el turismo alternativo.
    Las eco-travesías se desarrollan en una embarcación típica, originalmente utilizada para transportar madera y mimbre de las islas, que fue reacondicionada hace seis años para el confort de los pasajeros, pero conservando el estilo isleño. La bodega de carga ha sido transformada en un confortable living de vista panorámica con ventanas vidriadas que permiten ver el paisaje. Posee cocina y comedor, también con vista al río, baño completo y un deck-terraza elevado con sillas y mesas para disfrutar el sol.
    Durante todo el recorrido, un intérprete naturalista bilingüe acompaña a los pasajeros.

    Reservas e informes, por el (54 11) 4744-4043
    Móvil: 154.993.9835 ID Nextel 160*6231

     

    Navegar por Uruguay

    De arena fina, de historias centenarias, de calma y amabilidad pueblerina están coronados los destinos cuando el rumbo es cruzar el Río de la Plata.
    Uruguay es, para los navegantes, el descanso merecido luego de horas de deporte y aventura.
    Colonia del Sacramento, Carmelo, Juan Lacaze o Nueva Palmira son alternativas clásicas pero siempre vigentes para los amantes de las travesías náuticas.
    Colonia, particularmente, sumó en los últimos tiempos establecimientos hoteleros de primer nivel, que incluso pueden ofrecer reconfortantes tratamientos para la salud y la belleza del cuerpo, sin alterar la costumbre de pernoctar en la embarcación.
    Los consabidos paseos por el casco histórico, por los museos y las propuestas gastronómicas se complementan con las distintas alternativas de aprovechar los spa que funcionan en los hoteles cinco estrellas, como el Resort & Spa Colony Park Plaza Kempinski, donde funciona un centro de belleza de 2500 m2 conectado al edificio principal a través de pasajes subterráneos.
    El Spa & Wellness Centre fue concebido con características particulares de tal magnitud que no son comunes de encontrar en otros destinos sudamericanos, y apunta a convertirse en uno de los más destacados spa & resort de América del Sur.
    Además de los tratamientos propios de un centro de salud y estética, los especialistas proponen masajes para restablecer el equilibrio corporal y mental, hidroterapias, tratamientos reductores y de tonificación.
    El centro tiene un grupo de profesionales dedicados específicamente a tratar la obesidad, celulitis, envejecimiento, stress, y ofrece diversos tratamientos de belleza.
    En Carmelo, el Four Seasons Resort, con playa privada, es uno de los establecimientos hoteleros más refinados de Uruguay. Desarrolló un concepto particular de spa, basado en técnicas orientales que apuntan al cuidado del cuerpo y la mente.
    Tiene, además, la alternativa de su campo de golf, de 18 hoyos par-72, diseñado por el equipo de arquitectos de la American Golf Course Design LTDA.
    El campo serpentea los numerosos lagos, pantanos, árboles nativos y afloramientos decorativos de césped y se convierte en un desafío para los golfistas de todas las categorías.