domingo, 31 de mayo de 2026

    Equilibrio terrenal

    Foto: Diego Fasce

    La Bodeguita
    Sarmiento 1594, Ciudad de Bs. As.
    4375 3388
    Lunes a viernes, mediodía y noche. Sábado sólo por la noche.
    Domingo cerrado.
    Aire acondicionado, cigarros, música y otras cosas.

    El acto de comer, en tanto acto, es dos en uno, simultáneo: uno come
    lo que está comiendo y también come los recuerdos de lo que comió.
    Tenemos una memoria gastronómica aquí y allá hecha de momentos
    que vuelven, muchas veces y paradójicamente en el mismo momento en que
    estamos saciando el apetito. Sean los “ravioles de la abuela” o
    los “ñoquis a la romana de la tía”, todo forma parte
    del carrusel del pasado. Platos que sólo aquella mano puede repetir y
    que resulta vano buscar en otras partes.
    No es cuestión que la saudade nos cause mala digestión, tampoco
    de andar buscando aquellos lugares donde dice “que se come como en casa”:
    para eso nos quedamos en casa y listo, es más económico.
    En este caso anduvimos por el centro, lugar difícil para elegir, salvo
    para los irremediables fans de los vermicelli de tuco y pesto de Pippo (algún
    día también habrá que escribir sobre este popular lugar).

    Entre vuelta y vuelta, nos quedamos ahí, en La Bodeguita, cerca del complejo
    llamado La Plaza. Una carta corta y concisa, tanto en entradas, platos principales
    y postres.
    Al mediodía es una buena opción para quienes por cuestiones de
    trabajo deambulan por Congreso o Tribunales; de noche –salvo los días
    de música– anda bien para encuentros tranquilos.
    Tibios “rolls de berenjena, ricota, tomates confitados y parmesano
    con coulis de tomate” ($8) fue la primera elección. Nada
    parecido a un “californian roll” pero sencillos y sabrosos.
    También unas “bruschettas” con mousse de salmón,
    queso azul, tomates y ajo” ($14) aderezadas en oliva. Buena combinación
    de sabores y texturas.
    Recomendable el tradicional “bife de chorizo con papas bastón a
    la provenzal” ($20). Al mediodía, cuando el lugar está lleno,
    no está de más insistir con el punto de la carne, en estas cuestiones
    mejor pasar por pesado y evitar sorpresas. Siendo un plato sin muchos secretos
    pero que requiere cierto timing, los risotto tanto el de funghi
    porcini
    y champiñones ($15) como el de salmón ($20) están
    logrados.
    Como se ve la cocina de La Bodeguita es un mix que combina la culinaria
    mediterránea con el gusto porteño. Por supuesto, no faltan las
    pastas.
    Pare el cierre, “delicias de chocolate” ($28), un postre para dos
    o tres personas que juega con diferente textura, temperatura y gusto (amargo-dulce)
    del dulce por antonomasia.
    Completa la propuesta una interesante carta de vinos ordenada por cepajes y
    donde también ofrecen vinos por copa (Cabernet Sauvignon Valbona $10).
    Rosana Karzon y sus hijos se ocupan de buscar vinos poco conocidos para ampliar
    la oferta y sorprender a los habitues. Este culto por el vino también
    se traduce en diversas actividades: charlas, degustaciones, cursos.
    Lejos de los polos gastronómicos, sea al mediodía o a la noche
    cuando se camina por la extravagante avenida Corrientes, La Bodeguita, sin delirantes
    pretensiones, cumple. Como la mayoría de los restós está
    hecho de aciertos y dudas, pero al menos en este caso el saldo es positivo.
    M

     

    Espacio abierto

    Guía Óleo, la palabra del consumidor

    Día a día casi mil usuarios la consultan. Es la revelación
    en materia de guías de restaurantes por su amplia cobertura de Buenos
    Aires pero también por la interacción con quienes van y pagan
    la mesa.

    Esteban Brenman

    Foto: Diego Fasce

    Desde 2003, la Guía Óleo propone un espacio abierto para la opinión
    y crítica de los restaurantes porteños. La novedad consiste en
    que es el propio comensal quien describe su experiencia, señalando aciertos
    y errores. Algunas de estas experiencias en formato libro se han desarrollado
    en Estados Unidos con notable éxito tomando como fórmula encuestas,
    algunas de ellas realizadas a la salida de los restós.
    Por la guía Óleo pasan, mes a mes, unos noventa mil usuarios distintos.
    Están aquellos que sólo consultan la página para saber
    “de que va” tal o cual propuesta gastronómica. Y, por supuesto,
    los que pertenecen a la comunidad, quiénes aportan sus comentarios.
    Para homogeneizar las opiniones, Óleo plantea al votante tres ítems
    a valorar: comida, servicio y ambiente. Cada una de estas categorías
    debe ser calificada entre cero y tres puntos. Luego, dicho promedio se multiplica
    por diez y se redondea siempre para abajo. De ello resulta que la máxima
    clasificación es de 30 puntos y la mínima cero. Para que un restaurante
    ingrese a la guía necesita un mínimo de cinco clasificaciones.
    Según Esteban Brenman, creador de Óleo, el sistema de clasificación
    está tomado de las guías que hacen encuestas a un grupo reducido
    de personas expertas. “Nuestra adaptación local tiene que ver con
    buscar armar una guía para el comensal promedio, no para expertos. Creemos
    que en el gusto argentino siempre va a perdurar la clásica pizza, la
    parrilla de barrio o el bodegón del “gallego”. Y en esta
    línea buscamos que todo tenga su lugar y para eso nada mejor que la opinión
    de un grupo abierto de personas.”
    Tal vez sea este último comentario la clave de Óleo: el enriquecimiento
    a través de la opinión de diferentes usuarios que dan puntos de
    vista diferentes pero complementarios. Este sistema, sin dudas, resulta distinto
    al de las guías de autor. “Creo que la diferencia más importante
    es que tanto las calificaciones como los comentarios sobre un establecimiento
    no dependen del humor de un crítico que concurrió una vez –o
    en el mejor de los casos un par de veces– a un restaurante”, señala
    Esteban Brenman.
    En estos pocos años de vida, Óleo ha logrado convertirse en la
    guía más completa de Buenos Aires. Con unos 2.100 restaurantes
    listados y con una información útil para adentrarse en la selva
    gourmet porteña.
    Hasta aquí lo realizado. Pero Esteban Brenman señala la necesidad
    de continuar avanzando para extraer el máximo de posibilidades al formato.
    Un paso importante será permitir que los restaurantes actualicen los
    datos de sus establecimientos y, también, se está explorando una
    forma de puntuar a los propios usuarios. Por supuesto, el concepto Óleo
    en un tiempo abarcará la totalidad del país.
    Óleo es una propuesta innovadora dentro del panorama nacional pues agrega
    otra visión de la movida culinaria de Buenos Aires. Herramienta de consulta
    y de opinión para los comensales pero también una forma de sondear
    sus preferencias, conocer aquello que aprueban y también lo que rechazan.
    M

    Guía Óleo se puede consultar en
    http://www.guiaoleo.com.ar/
    O acceder desde www.mercado.com.ar