Smurfit Westrock trabajó junto a Elcor en el desarrollo de una solución de packaging para optimizar una etapa del proceso productivo de su línea de quesos procesados: el enfriamiento previo al empaquetado y el paletizado. El resultado fue CoolER.Tray, una bandeja autoarmable de cartón corrugado diseñada para favorecer la circulación del aire dentro de la celda de enfriamiento.
Elcor, empresa láctea argentina ubicada en Villa María, Córdoba, había identificado un punto de mejora durante esa instancia. Hasta entonces, el procedimiento requería el uso de dos empaques distintos: un cajón plástico y una caja de cartón. Ambos debían emplearse para ingresar a la cámara y disminuir la temperatura de los potes antes de continuar con el proceso. Ese esquema no solo duplicaba envases: el formato de los cajones no favorecía una circulación eficiente del aire, lo que volvía más lento el enfriamiento y extendía los tiempos internos.
Del contenedor al proceso
El desafío, en este caso, excedió el reemplazo de un envase por otro. La meta fue entender cómo una bandeja de cartón corrugado podía integrarse a la etapa de enfriamiento, sustituir los cajones plásticos y, al mismo tiempo, contribuir a optimizar los tiempos internos y de enfriamiento.
La solución se diseñó con foco en el flujo de aire hacia los potes. En particular, la forma de la base y la inclinación de las paredes apuntan a que el aire circule mejor dentro de la celda de enfriamiento. Para Smurfit Westrock, este tipo de desarrollos parte de revisar el rol del empaque dentro de la cadena productiva, más allá de su función de contención o protección.
Agustina Rovegno, gerente de Ventas e Innovación en Smurfit Westrock Argentina & Chile, planteó: “Mejorar la eficiencia no siempre depende de transformar grandes procesos”. En esa línea, agregó: “Aquí el punto de partida no es el catálogo de empaques, sino la comprensión del problema”, dijo Rovegno.
Efectos en tiempos, materiales y escala
La implementación de CoolER.Tray permitió reducir tiempos internos y de enfriamiento. Además, la solución se extrapoló a distintas presentaciones de quesos procesados y acompañó una actualización de la línea de producción que permitió aumentar la capacidad productiva y triplicar las ventas del producto.
En términos de recursos, el cambio implicó dejar de utilizar contenedores plásticos en esa etapa y sustituirlos por una alternativa fabricada con material 100% reciclado. Para la ejecutiva, cuando el diseño se integra a una necesidad concreta, el empaque pasa a cumplir un rol operativo dentro del proceso productivo, con impacto en eficiencia y uso de materiales.












