“Dejamos de pensarnos solo como una empresa de belleza para convertirnos en una compañía de tecnología aplicada a la belleza, en la que la tecnología es el motor que nos permite entender mejor a los consumidores y ofrecerles soluciones cada vez más cercanas a la ultra-personalización, la nueva aspiración de toda la industria -explica Rocío Caldi, CIO de L’Oréal Groupe Cono Sur-. A partir de ahí, esa cultura se sostiene con una inversión fuerte en formación transversal”, detalla la ejecutiva. Las cifras son elocuentes. En el último año, la firma capacitó a más de 67.000 empleados en IA a través del programa “GenAI for All” y lleva acumuladas más de 207.000 horas de formación en tecnología, datos e inteligencia artificial. “Buscamos que la innovación no quede confinada a un equipo técnico sino que atraviese a toda la organización -refuerza Rocío Caldi-. A esto se suma un ecosistema abierto de alianzas con startups, universidades y expertos globales -como la colaboración desde 2017 con Station F, el campus de startups más grande del mundo- que nos permite acelerar ideas y nutrirnos de nuevos talentos y tendencias”.
“Esta cultura también se mide puertas afuera: en CES 2026 sumamos ocho premios Innovation Award, nuestro mejor año desde que participamos en la feria en 2017, con 31 premios acumulados, y en VivaTech presentamos innovaciones como Hair Digital Twin y dimos un paso más con el inicio de nuestra colaboración estratégica con OpenAI.
¿Cómo se toman las decisiones de innovación dentro de la organización?
Las decisiones de innovación dentro de la organización se toman a partir de un modelo que combina una estructura de gobernanza, supervisión humana y un proceso de experimentación y validación progresiva. La innovación no se entiende como un proceso exclusivamente interno, sino como un trabajo de co-creación en el que participan equipos propios, usuarios, centros de investigación, startups y socios estratégicos. Este modelo permite identificar nuevas oportunidades, desarrollar soluciones en conjunto y probarlas en contextos reales antes de avanzar hacia una implementación a mayor escala.
Desde 2021, L’Oréal Groupe cuenta con siete Principios de IA de Confianza, que establecen que la inteligencia artificial no debe tomar decisiones de manera completamente autónoma y que siempre debe existir supervisión y validación humana.
La colaboración con startups y empresas especializadas es clave. Algunos ejemplos son HAPTA, un aplicador de maquillaje portátil, desarrollado junto a Verily para personas con movilidad reducida; Cell BioPrint, creado junto a NanoEnTek para ofrecer diagnósticos dermatológicos personalizados; y la LED Face Mask, desarrollada con iSmart. Estas innovaciones suelen presentarse inicialmente en espacios globales como VivaTech o CES y luego continúan su proceso de validación en distintas regiones.
De esta manera, buscamos combinar la innovación tecnológica con las necesidades reales de las personas, a través de un proceso de prueba, aprendizaje y mejora continua, asegurando que las soluciones sean relevantes, seguras y útiles antes de escalarse.
Con base en datos
¿Cuánto peso tiene el cliente o consumidor en los procesos de innovación? ¿Se innova para anticiparse a lo que necesita o en respuesta a lo que pide?
El consumidor tiene un peso central en el proceso, pero sobre todo como fuente de datos e insumo de co-creación. Hoy los consumidores ya no buscan soluciones genéricas: esperan productos y servicios de belleza que se adapten por completo a sus preferencias individuales, y ese cambio hacia la ultra-personalización es, para nosotros, la nueva aspiración de la industria y el eje que guía cada desarrollo, desde el cuidado preventivo hasta el well-aging y el bienestar mental.
Hay un corrimiento claro del diagnóstico al pronóstico. Ya no se espera a que un problema de piel sea visible para ofrecer una solución, sino que se busca predecirlo antes, como ocurre con dispositivos como Cell BioPrint o Skin Screen de Lancôme y, en el terreno capilar, con Hair Digital Twin, que presentamos en VivaTech 2026 y que analiza moléculas tres veces más rápido. Esto es posible porque L’Oréal Groupe cuenta con la base de datos de belleza más grande y completa del mundo, con millones de puntos de información sobre piel y cabello de todas las edades, géneros y etnias, lo que le permite leer necesidades incluso antes de que el consumidor las exprese abiertamente. El consumidor no queda afuera del proceso; participa a través del testeo directo de producto, del feedback que va refinando los algoritmos con cada uso, y del comportamiento que se mide en tiempo real, por ejemplo a través de los códigos QR, cuyo escaneo creció un 68% interanual en el último año. En definitiva, la empresa responde a esa expectativa general del mercado anticipándose con ciencia y tecnología, más que reaccionando a pedidos puntuales caso por caso.












