“La innovación no es fruto de la casualidad, sino el resultado de un proceso estructurado -recalca Natalia Del Cogliano, gerenta de Relaciones Institucionales de Coral Energía-. La convertimos en una competencia central de nuestra forma de operar. Somos parte de una nueva generación de empresas energéticas que hace de la agilidad y la innovación su sello distintivo, acompañando así los desafíos de transformación que hoy demanda el sector”.
En este sentido, la ejecutiva explica que, en la compañía, la innovación constituye un puente necesario para generar nuevos negocios, reducir costos y riesgos, monitorear nuestros parques de forma inteligente y mejorar los activos existentes. “Para una compañía que atraviesa una etapa de fuerte crecimiento y apunta a superar 1 GW de capacidad en los próximos años, es, necesariamente, la hoja de ruta para crecer con escala, eficiencia y visión de largo plazo”.
¿Considera que la sinergia con centros de investigación, organismos públicos o incluso otras compañías mejora los procesos de innovación? ¿De qué manera? ¿Qué falta para potenciarla?
Absolutamente. En una industria de capital intensivo y ciclos largos como la energía, ninguna compañía puede innovar en solitario. La colaboración mediante esquemas de Open Innovation y alianzas público-privadas es indispensable para mitigar riesgos y acelerar la madurez tecnológica. Esto nos permite acortar las curvas de aprendizaje en áreas complejas como almacenamiento en baterías, digitalización de redes y eficiencia en la gestión de recursos.
Para potenciar esta sinergia se requiere mayor agilidad regulatoria y marcos fiscales estables que incentiven el cofinanciamiento de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación).
Mirada federal
¿Cuál es la relación entre innovación y sustentabilidad en la compañía? ¿Son agendas que se integran o corren en paralelo?
En Coral Energía entendemos la innovación al servicio de la sustentabilidad. La innovación permite que una empresa energética reduzca su impacto ambiental, utilice mejor los recursos y, al mismo tiempo, genere nuevos negocios. De esta manera, para nosotros innovación y sustentabilidad son caras de la misma moneda; priorizamos proyectos de innovación que ofrezcan eficiencia económica y aporten a la reducción de la huella ambiental o tengan un impacto social en la comunidad de cercanía. Acompañamos así la transición energética del país y la región, desarrollando soluciones de generación y almacenamiento que aportan energía limpia, confiable y disponible, y que contribuyen al crecimiento productivo y al desarrollo de las comunidades donde estamos presentes.
Cada solución innovadora que implementamos -ya sea optimización de procesos mediante IA, integración de fuentes renovables o reducción de pérdidas técnicas en transporte- tiene un doble objetivo: mejorar la rentabilidad y aportar a nuestro compromiso ESG.
¿Qué reflexión final podría incorporar sobre la innovación en el sector?
El sector energético atraviesa la transformación más profunda de su historia moderna. El mayor riesgo hoy no es equivocarse al adoptar una tecnología emergente, sino ser demasiado cauteloso y quedar obsoletos frente a un mundo que demanda energía más limpia, accesible y segura. Ser parte de esta nueva generación de empresas energéticas implica asumir ese desafío con agilidad y con una mirada federal. La innovación corporativa, en este sentido, es una obligación, no una opción.












