“La diferencia radica en adoptar lo que en Accenture llamamos un “Cerebro Digital Inteligente”: una arquitectura que no solo acumula enormes volúmenes de datos, sino que razona, aprende, se adapta y actúa de forma continua. Además, la verdadera innovación ocurre en la simbiosis exacta entre personas, procesos y tecnología. Implementar herramientas sin repensar los modelos de negocio, o sin preparar al talento humano, es un esfuerzo estéril. A través de nuestra unidad integrada, Reinvention Services, comprobamos a diario que la innovación requiere de esta visión holística para crear soluciones que sean escalables y tengan un impacto real en los negocios”, asevera Juan Pablo Chemes, Managing Director de Accenture.
¿En qué medida la presión por resultados de corto plazo es un obstáculo para innovar? ¿Cómo se maneja esa tensión?
Es un obstáculo significativo. La presión por el rendimiento trimestral suele empujar a las empresas hacia eficiencias operativas de bajo riesgo, sacrificando la transformación estructural. La innovación profunda requiere revisar los modelos de negocio y reconectar obligatoriamente con una visión de largo plazo. Para manejar esta tensión, el rol del liderazgo es indelegable. Este cambio no puede ser impulsado únicamente de abajo hacia arriba; la alta dirección debe respaldar la transformación para que se integre verdaderamente a la cultura organizacional. Asimismo, gestionamos esta tensión utilizando la inteligencia artificial como un aliado estratégico fundamental. La IA proporciona análisis y datos precisos para tomar decisiones informadas, permitiendo obtener victorias tempranas que validan el rumbo, mientras se establecen métricas claras de impacto para sostener la inversión a mediano y largo plazo.
Los principales retos
¿Cuando una idea innovadora “muere” dentro de la organización, por qué muere? ¿Qué obstáculos son los más frecuentes?
Las ideas innovadoras rara vez mueren por deficiencias tecnológicas; generalmente mueren por fricciones culturales o desconexión con la estrategia. El obstáculo más letal es la falta de respaldo sostenido por parte del liderazgo. Sin ese convencimiento desde la cúpula es poco probable que el proyecto logre permear. Otro motivo frecuente es el reduccionismo tecnológico; creer que la inversión se limita a la herramienta en sí, dejando de lado la optimización integral de procesos y el desarrollo del talento. Finalmente, la resistencia al cambio actúa como una gran barrera. Lo más desafiante hoy en el mercado es encontrar y formar talento con las habilidades y la flexibilidad necesarias para trabajar y seguir aprendiendo a la par de los avances acelerados de la tecnología. Si los equipos no acompañan, la idea no escala y al final desaparece.
¿Cuáles son los principales limitantes para el proceso innovador? ¿Son más externos o internos?
Los principales limitantes son, sin duda, internos. Aunque el entorno macroeconómico y la coyuntura presentan desafíos innegables, las barreras estructurales más duras están dentro de las propias compañías. El principal freno es una cultura adversa al riesgo y una estructura organizativa fragmentada en silos que dificulta la colaboración. A esto se suma el desafío de los sistemas heredados, que acumulan información pero carecen de la inteligencia para capitalizarla de manera transversal. Para superar estos limitantes, es vital integrar todas las capacidades. La adopción de IA generativa exige que la organización entera esté alineada, entendiendo a la innovación no como un área aislada, sino como un socio estratégico que potencia el ingenio humano y acelera la reinvención del negocio a la velocidad que exige el mercado actual.












