Gabriela Ananía, de Benito Roggio Ambiental: “Innovar implica combinar visión de largo plazo con rigurosidad técnica y operativa”

“Creemos en el trabajo colaborativo como motor para desarrollar soluciones ambientales de alto impacto. Las alianzas estratégicas, tanto con el sector público y privado, como con el académico son claves. En nuestro caso, impulsamos proyectos que combinan conocimiento, innovación y tecnología”, señala Gabriela Ananía, gerenta de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de la firma.

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“En articulación con el ámbito académico, tenemos un convenio para el desarrollo de proyectos de tecnología ambiental con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y desarrollamos numerosos proyectos de investigación en nuestro Centro de Innovación y Desarrollo, que funciona dentro de la misma institución académica -enumera Gabriela Ananía, gerenta de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de Benito Roggio Ambiental-. Desde hace más de una década apostamos al conocimiento como motor de cambio, consolidando una mirada científica aplicada a la gestión de los residuos”. 

En BRa, ¿la innovación nace del liderazgo, de los equipos intermedios, del contacto con clientes o proveedores?
Como líder en gestión integral, tratamiento y valorización de residuos en América Latina, contamos con un diferencial distintivo: vemos a la innovación aplicada a cada desafío. Por eso, parte del liderazgo y luego se extiende a la organización, creando cultura. Con ese foco, nos anticipamos a las necesidades del mercado y de las ciudades, desarrollando soluciones inteligentes que optimizan procesos, cuidan el ambiente y hacen posible un futuro sostenible.

En BRa entendemos a los residuos como recursos que pueden reinsertarse en ciclos productivos, generando valor económico, social y ambiental, promoviendo la economía circular. Bajo ese enfoque, desarrollamos iniciativas que son pioneras en el sector, y en esa línea, redefinen los estándares de la gestión ambiental. Esto implica trabajar en equipo con talento y creatividad en toda la organización; es justamente desde ese trabajo en conjunto que logramos trascender.

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Por ejemplo, haber alcanzado la carbono neutralidad en Cliba, una de nuestras unidades de negocios de servicios urbanos, es una muestra de cómo la innovación puso en marcha un proceso de circularidad dentro de la propia cadena de valor de la compañía. Esta acción define un paradigma también para el sector, para nuestros clientes y proveedores, e incluso para otras empresas del mercado que se enfocan en nuestro mismo negocio.

¿Cuándo una idea innovadora “muere” dentro de la organización, por qué muere?
Las ideas innovadoras suelen perder impulso cuando no están conectadas con un desafío real del negocio o cuando no encuentran el acompañamiento necesario para convertirse en proyectos concretos. En Benito Roggio Ambiental entendemos que innovar implica combinar visión de largo plazo con rigurosidad técnica y operativa, por lo que toda iniciativa debe generar valor en términos de eficiencia, sostenibilidad, seguridad o calidad del servicio. Por eso, promovemos una cultura en la que la innovación es un proceso continuo, transversal e integrado a la estrategia de la compañía; cuando las personas comprenden el propósito, cuentan con espacios para experimentar y tienen un liderazgo que acompaña, las buenas ideas tienen muchas más posibilidades de transformarse en soluciones concretas.

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