La industria argentina utilizó en agosto el 58,5% de su capacidad instalada, 1,1 puntos porcentuales por debajo del 59,6% registrado en agosto de 2025, aunque 0,3 puntos por encima de julio, según el informe de Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) que el INDEC publicó el 15 de octubre. El dato confirma un uso de la capacidad fabril que se mantiene por debajo del año pasado pese a la leve mejora mensual.
Qué dijo el INDEC
Los sectores con mayor utilización fueron refinación del petróleo (88,8%), industrias metálicas básicas (70,1%) y productos alimenticios y bebidas (66,4%). En el otro extremo, la metalmecánica excepto automotores operó con apenas 35,9% de su capacidad, seguida por productos de caucho y plástico (40,9%) y productos del tabaco (44,4%). La brecha entre los sectores con mayor y menor utilización —más de 50 puntos porcentuales— retrata una industria con una recuperación desigual: los sectores ligados a energía y commodities sostienen niveles altos de actividad, mientras los que dependen más del consumo interno y del crédito siguen rezagados.
Un uso de la capacidad instalada por debajo del año anterior es, en sí mismo, una señal de capacidad ociosa que convive con una inflación que no cede: en agosto, el IPC corría a un ritmo que terminaría acelerándose a 1,9% mensual en septiembre, mientras la inversión (IBIF) caía 3,1% interanual y el consumo en supermercados retrocedía 2,1%. Una industria que no logra superar los niveles de uso de capacidad de un año atrás, en un contexto de precios que siguen subiendo y de demanda interna débil, es el síntoma fabril más directo del cuadro de estanflación que atraviesa la economía.
Cómo está el resto del Cono Sur
La comparación regional de capacidad instalada industrial es más difícil de estandarizar entre países, pero el contexto de actividad ofrece una referencia: Chile encadenó en agosto una caída de 1,0% interanual en su indicador mensual de actividad económica, señal de que la industria regional tampoco escapa a la desaceleración. Brasil, en cambio, mostró un crecimiento de 2,0% interanual en el segundo trimestre, aunque con el consumo de los hogares retrocediendo 0,4% trimestral, lo que sugiere que buena parte de ese crecimiento no se tradujo en mayor uso de la capacidad fabril orientada al mercado interno. En los tres países, a diferencia de Argentina, la inflación de un dígito le da al empresariado industrial una base de costos más previsible para planificar inversiones.
Como anticipó Mercado, la meseta de la desinflación convive con una actividad industrial que no logra despegar.
El próximo informe de UCII, con los datos de septiembre, se conocerá en noviembre.












