La producción manufacturera argentina mostró una mejora en junio de 2026. El Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero aumentó 2% respecto del mismo mes de 2025 y avanzó 0,9% frente a mayo en la serie desestacionalizada, según informó el Indec.
El resultado marcó la segunda mejora mensual consecutiva. Sin embargo, la serie tendencia-ciclo registró una variación negativa cercana a cero, por lo que los últimos datos todavía no permiten identificar un cambio sostenido en la trayectoria de la actividad industrial.
La recuperación de junio tampoco alcanzó para compensar los primeros meses del año. Entre enero y junio, la producción manufacturera acumuló una caída de 2,2% frente al mismo período de 2025.
Qué sectores explicaron la mejora
El crecimiento de junio tuvo una composición heterogénea. Nueve de las 16 divisiones relevadas por el Indec aumentaron su producción respecto de un año atrás, mientras que siete permanecieron en terreno negativo.
Industrias metálicas básicas registró el mayor crecimiento, con un avance interanual de 11,8%. Dentro de este segmento se destacó la producción siderúrgica, en particular los productos vinculados con la fabricación de tubos sin costura.
Sustancias y productos químicos creció 11%, con una incidencia relevante de las especialidades medicinales. Madera, papel, edición e impresión avanzó 8,4%, mientras que otro equipo de transporte aumentó 7,2%.
Alimentos y bebidas, una de las divisiones con mayor peso dentro del índice industrial, creció 6,2% interanual. Entre los segmentos que contribuyeron al resultado se encontraron la actividad pesquera, particularmente la captura de langostino, y los despachos de vino.
También registraron variaciones positivas productos de metal, con 3,6%; refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, con 3,4%; muebles y colchones y otras industrias manufactureras, también con 3,4%; y productos de tabaco, con 0,4%.
Bienes de capital y durables continuaron en baja
La otra cara del desempeño industrial estuvo concentrada en ramas vinculadas con los bienes de capital, la electrónica, los textiles y algunos bienes de consumo durable.
Otros equipos, aparatos e instrumentos presentó la mayor contracción interanual, con una caída de 25,3%. El desempeño estuvo asociado principalmente con una menor producción de equipos electrónicos de consumo, entre ellos celulares y televisores.
Maquinaria y equipo retrocedió 16,8%, afectada por menores niveles de producción en segmentos como maquinaria agropecuaria y electrodomésticos.
La industria textil tampoco mostró señales de recuperación en junio. Productos textiles cayó 15,9% respecto de un año atrás, mientras que prendas de vestir, cuero y calzado disminuyó 8,4%.
Productos minerales no metálicos, una rama estrechamente relacionada con la actividad de la construcción, registró una baja de 7,2%.
La producción de vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes disminuyó 3,5% interanual, mientras que productos de caucho y plástico cayó 2,9%.
Una recuperación todavía desigual
Los datos de junio muestran así dos movimientos simultáneos. Por un lado, el nivel general de la industria mejoró tanto en la comparación interanual como frente al mes anterior. Por otro, la recuperación continúa concentrada en determinadas ramas y todavía convive con caídas de dos dígitos en sectores relevantes del entramado manufacturero.
La diferencia también aparece en el tipo de actividad que impulsa cada bloque. Industrias metálicas básicas, productos químicos y alimentos contribuyeron al crecimiento del índice, mientras que maquinaria, electrónica y textiles continuaron restando producción.
El acumulado del primer semestre sintetiza esa divergencia. Pese al crecimiento registrado en junio, la actividad manufacturera terminó los primeros seis meses de 2026 un 2,2% por debajo del mismo período del año anterior.
El próximo dato permitirá incorporar otra dimensión al análisis. El Indec tiene previsto publicar el viernes 14 de agosto la utilización de la capacidad instalada en la industria correspondiente a junio. El jueves 20 difundirá el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del mismo mes, junto con el índice de salarios y los datos del intercambio comercial de julio.
La principal corrección editorial fue separar el dato de la interpretación: se conservaron las cifras sectoriales, pero se eliminaron causalidades que requerirían una fuente adicional —por ejemplo, atribuir directamente la siderurgia a Vaca Muerta o la caída textil al aumento de las importaciones—. Eso deja una nota más sólida para publicación y permite reservar esas explicaciones para una versión analítica respaldada por datos adicionales.












