Las lluvias intensas que se concentran en pocas horas ponen bajo presión a la infraestructura urbana y a las instalaciones de viviendas y edificios, en especial cuando los sistemas de drenaje reciben un volumen de agua superior al habitual y encuentran obstrucciones o deficiencias. En ese contexto, Amanco Wavin presentó una guía con diez recomendaciones preventivas que combinan hábitos comunitarios, mantenimiento doméstico y decisiones de diseño para recolectar, infiltrar y almacenar agua de lluvia.
El planteo se apoya en dos factores que se potencian: la concentración de las precipitaciones en períodos cada vez más cortos y el avance de superficies impermeables en las ciudades. La expansión de calles, edificios, veredas y estacionamientos reduce la capacidad de absorción del suelo, acelera el escurrimiento hacia calles, desagües y cursos superficiales y eleva el riesgo de anegamientos durante eventos de lluvias intensas.
El impacto también se expresa en términos económicos y sociales. Según el Banco Mundial, en la Argentina las inundaciones provocan que cada año un 0,14% de la población caiga en la pobreza y generan pérdidas promedio cercanas a US$ 1.000 millones anuales.
En esa línea, Víctor Guajardo, gerente general de Amanco Wavin Argentina, sostuvo: “Cuando en pocas horas cae un volumen de agua que antes se distribuía a lo largo de varios días, los sistemas de drenaje trabajan al límite”.
Hábitos comunitarios y decisiones de diseño
Entre las recomendaciones de prevención general, la guía propone no arrojar basura en la vía pública, ya que puede obstruir bocas de tormenta y agravar los anegamientos. También sugiere podar árboles cercanos a la vivienda para evitar que ramas caigan sobre el techo o tapen los desagües.
En cuanto a soluciones de gestión del agua, se plantea instalar módulos de infiltración y almacenamiento de agua de lluvia, tanto para reutilizarla en riego o limpieza como para realizar un almacenamiento temporal que ayude a disminuir la sobrecarga de la red pluvial durante eventos intensos. Además, se recomienda incorporar superficies permeables —adoquines drenantes, césped o jardines de lluvia— para permitir que el agua infiltre al suelo en lugar de enviarla directamente al sistema pluvial.
Controles de mantenimiento en el hogar
El listado incluye tareas de mantenimiento para proteger la vivienda: limpiar canaletas, techos y desagües para eliminar hojas, ramas y residuos; revisar las bajadas pluviales y verificar que no estén obstruidas, rotas o desconectadas; y controlar rejillas y desagües exteriores retirando tierra, basura u otros elementos que dificulten el drenaje.
También se recomienda inspeccionar periódicamente el estado del techo y reparar grietas, tejas rotas o filtraciones; verificar el funcionamiento de bombas de achique, válvulas antirretorno y sistemas de drenaje antes de la temporada de lluvias intensas; y sellar fisuras en paredes, pisos y cimientos para evitar el ingreso de agua y la generación de humedad o daños estructurales.












