Cumbre Trump-Xi en Pekín: tensión comercial y efectos posibles para la economía argentina

Tras el Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversión firmado con Estados Unidos en febrero de 2026, la Argentina enfrenta riesgos de represalias comerciales de China o un escenario de mayor estabilidad para commodities y monedas emergentes, en una semana atravesada por datos de inflación en EE.UU. y un recambio de conducción en la Reserva Federal

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La cumbre en Pekín entre Donald Trump y Xi Jinping concentró la atención de los mercados globales por su impacto potencial sobre el comercio, la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas. En ese marco, analistas plantearon un escenario de doble filo: un fracaso en las negociaciones podría reavivar una guerra comercial “en toda regla”, mientras que un acuerdo tangible podría aliviar la presión sobre el dólar y favorecer a las monedas emergentes.

La expectativa se trasladó a los activos financieros. La posibilidad de una escalada comercial se asoció a un fortalecimiento del dólar como activo defensivo y a un cuadro más complejo para la inflación. En el caso inverso, un entendimiento entre las dos potencias se vinculó con un mayor apetito por riesgo y con beneficios para divisas de mercados emergentes. El contexto se completó con una semana macroeconómica marcada por los datos de inflación de Estados Unidos y el cambio de conducción en la Reserva Federal.

Entre los elementos de negociación apareció un factor geopolítico: la situación en Oriente Medio y, en particular, el bloqueo del Estrecho de Ormuz. “Washington busca que China use su influencia sobre Irán para reabrir el Estrecho ; mientras que Pekín utilizará esto como palanca para exigir concesiones económicas, como la reducción de restricciones tecnológicas y una postura de EE.UU. respecto a Taiwán”, dijo Alfredo Marentea Ortiz, analista de mercados de VT Markets. Un avance diplomático en ese frente podría derivar en una corrección a la baja del precio del petróleo (WTI/Brent).

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Para la economía argentina, la cumbre se leyó como un evento con consecuencias de primer orden por el vínculo con ambas potencias. El país quedó en una posición sensible tras haber firmado en febrero de 2026 un Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversión con Estados Unidos, con el compromiso de priorizar a Washington en la provisión de minerales críticos como litio y cobre frente a “economías que manipulan el mercado”, en referencia a China.

Esa definición abre un frente de riesgo por el margen de respuesta de Pekín. “Si China interpreta este acuerdo como una afrenta, Argentina podría enfrentar represalias comerciales, como la suspensión de compras de soja o carne, o la exigencia de repago anticipado de los tramos activados del swap de divisas. Cabe recordar que China es el destino de la enorme mayoría de los embarques de soja argentina”, dijo Marentea Ortiz.

El escenario alternativo es el de una distensión entre Estados Unidos y China, con impacto sobre commodities y clima de inversión. “Si la cumbre Trump-Xi resulta en un ambiente comercial global más distendido, Argentina podría beneficiarse de ambos lados al mantener relaciones estratégicas con las dos potencias. Una mayor estabilidad bilateral es una buena noticia para los commodities argentinos y marcará el clima de inversión para la segunda mitad del año”, dijo el analista.

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